- ámbito
- Edición Impresa
Casán: “Todo lo que se intelectualiza no es chicha ni limonada”
Moria Casán: «Soy un ícono de gays y travestis porque, al igual que Copi, les digo que no hay que mendigar reconocimiento, ni justificarse (...) Toda mi vida he sido libre, por eso me eligieron para este proyecto».
La feroz opinóloga, conductora de talks shows y gestora de infatigables emprendimientos (el boliche Gaysoline, el centro nudista Playa Franka, el restó «Moria» con show erótico incluido, su actual escuela de danza y teatro «para enseñar a las mujeres a ser más perronas» y el reestreno de «Brujas») debuta mañana en el Konex con dirección del francés Stephan Druet, música original de Gregorio Vatenberg y vestuario de Renata Schussheim.
Periodista: ¿Qué opina de la pieza de Copi?
Moria Casan: Creo que nos está hablando es de la desdramatización de la vida y de la muerte, cosa con la que me identifico absolutamente. Porque yo soy una gran desdramatizadora y mi trasgresión reside en eso, en transitar las cosas que me ocurren con naturalidad, dejándolas que fluyan sin hacerme tantas preguntas, navegando entre la certeza y la incertidumbre pero siempre con ese humor agudo, incisivo, que tiene la gente inteligente. La obra es muy divertida, te vas a descomponer de la risa.
P.: El humor de Copi es particularmente cruel.
M.C.: Sí y no llega a ser negro, pero es peor porque el humor negro uno sabe adónde va. Esta obra es un canto a la vida y un canto a la muerte porque estamos hablando de un hombre que sabe que se va a morir de sida y está preparando su muerte sin perder su humor corrosivo. Todos los que lo rodean son seres por momentos ingenuos, en otros sarcásticos y en otros muy pasados de rosca.
P.: ¿Ya conocía la obra de este autor?
M.C.: Sí. Había leído algunos títulos y me parece bueno que se conozca esta pieza y también espero que no se la intelectualice. Todo lo que se intelectualiza se vuelve seudo, no es ni chicha ni limonada, es un híbrido a la que gente le tiene miedo. Por suerte este director tiene una mirada muy sensible y un humor y una alegría con los que me identifico totalmente.
P.: En el teatro de Copi abundan los homosexuales y travestis, una comunidad que siente devoción por usted.
M.C.: Sí, yo soy su ícono. Me siguen porque al igual que Copi les digo que no hay que mendigar reconocimiento, ni justificarse. Qué importa si soy homosexual, puta, puto, travesti, milanesa de soja, perro, perra o cualquier cosa. No tengo por qué pedir aceptación de los demás. Soy esto, respetame como persona. ¿Cual es tu atributo, tu poder para venir a modificar mi elección sexual, mi pensamiento, mi vida, mi ética? Toda mi vida he sido libre. por algo me eligieron para este proyecto.
P.: Los transformistas tienden a copiarle el glamour más que otra cosa.
M.C.: Cuando yo puse mi primer boliche gay, en Mar del Plata, lo puse bien arriba, en una pecera. Lo saqué del under, le di prensa glamorosa, e hice un mix. No me preocupó la mezcla de gente. La mezcla existe en la vida. No quería esa cosa de guetto que tenía «Bunker». Creo que en esa trasgresión e identidad fuerte que yo transmito, ellos -travestis, homosexuales etcétera- compran naturalidad y espontaneidad.
P.: ¿Considera hacer Copi un nuevo desafío en su carrera actoral?
M.C.: Yo soy una mujer que ha hecho toda la vida teatro. El teatro es mi amante, mi casa, mi techo. Hice el teatro más difícil que es hacer de una misma, poniendo el cuerpo, haciendo musicales donde nadie te dirige y tenés que resolver por vos misma. Entonces, puedo decir que en teatro tengo el Harvard de la calle ¡con el cordón, la vereda y todo!
P.: ¿Cómo hace para atender tantos frentes?
M.C.: Siempre tengo muchos proyectos, y generalmente los concreto por esta cosa de desdramatizar. Yo puedo hacer todo porque mucho abarco y mucho aprieto. Pero lo concreto es que el 3 de diciembre estrenamos «Brujas» en Mar del Plata. Mientras tanto adoro hacer esta obra de Copi en el Konex.
Entrevista de Patricia Espinosa


Dejá tu comentario