9 de abril 2010 - 00:00

Casaretto: “La sociedad argentina está fragmentada”

Jorge Casaretto
Jorge Casaretto
«La no firma del documento sobre la pobreza es una muestra de que la sociedad argentina está fragmentada. Uno quiere dialogar y se encuentra con que es muy difícil hacerlo». Desilusionado por el fracaso de su iniciativa de unificar a la sociedad alrededor del combate contra la pobreza extrema, monseñor Jorge Casaretto admitió que «quizá pecamos de ingenuos, pero después de todo no somos políticos».

Sin embargo, la declaración de la Iglesia Católica podría ser suscripto dentro de algunas semanas en una versión abreviada y por un puñado de entidades empresarias. Los firmantes serían los integrantes de la Mesa de Enlace, la AEA (Asociación Empresaria Argentina), ABA (bancos de capital extranjero), la CAME y ACDE (dirigentes de empresa cristianos). Desde ya, quedarán afuera la Unión Industrial Argentina (UIA), ADEBA (bancos de capital nacional), la CGT y la CTA.

La imposibilidad de unificar a los sectores del trabajo y de la producción en un documento reclamando soluciones al creciente problema de la pobreza extrema en la Argentina sin dudas frustró a la jerarquía eclesiástica, que prestó su nombre, sus hombres y hasta la sede de la Conferencia Episcopal para que se consensuara el texto que hoy es poco menos que letra muerta.

Casaretto, obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Justicia y Paz de la Iglesia, le dijo a este diario que «al texto final se llegó tras casi cuatro meses de discusiones, reuniones y consensos; pusimos todos mucho trabajo en esto, luego de elaborar dos documentos, uno sobre la niñez y la droga, y otro sobre adultos en riesgo».

El prelado reiteró un dato publicado ayer por este diario: el texto final fue elaborado por un cuarteto de técnicos encabezados por el ex ministro Juan José Llach, y fue aceptado por los delegados de todas las asociaciones que conforman el denominado Foro de Habitantes a Ciudadanos, en el que participan -además de las entidades empresarias y gremiales- tanto la AMIA como cristianos evangélicos y musulmanes.

Representatividad

De todos modos, Casaretto admite, «quizá no entendimos que la representatividad de esos delegados no era lo suficientemente fuerte como para garantizar que, cuando presentaran el texto a sus dirigentes, éstos lo aceptarían».

Algo así le pasó con ABA, cuyo representante era su jefe de prensa; en sentido inverso, la UIA envió a Luis González Estévez, mano derecha y «alter ego» del presidente Héctor Méndez. Seguramente por eso Casaretto concurrió a la sede de la central fabril a entregarle en mano a Méndez el texto de la declaración. «Méndez me dijo que estaba de acuerdo, y lo mismo expresaron los siete u ocho empresarios que lo acompañaban en esa reunión. Pero debo reconocer que me advirtieron que debía ser aprobado por la Junta Directiva», explicó el prelado. Esa aprobación nunca llegó, y el desaire de la UIA disparó la negativa de otras entidades empresarias.

No fueron los primeros, para ser justos: la CTA, que exigió (y logró) la inclusión en el documento de algunos de sus párrafos más fuertes, una vez que consiguió moldear a su medida la declaración anunció su decisión de retirarse del Foro. Casaretto no lo confirmó, pero este grupo gremial se lleva las palmas en la desilusión del obispo.

«Al momento de firmar todos se pusieron a leer la letra chica, y muchos decidieron no hacerlo. Es una pena, pero también una muestra de la fragmentación de la sociedad argentina. Si uno busca el diálogo no es fácil obtenerlo. Quizá pecamos de ingenuidad: no soy político...», admitió el religioso.

El obispo agregó que «aun cuando no se firme, el tema de la pobreza quedó instalado, y vamos a seguir trabajando sobre ella. ¿La gente entiende que cada peso que se va por una ventanilla de corrupción es un peso menos en el combate a la pobreza? No, definitivamente no hay conciencia de esa conexión».

Dijo también que la falta de conciencia respecto de que existe un gran número de argentinos viviendo en condiciones abyectas «se debe a que hay mucho consumismo y materialismo; los que están bien tratan de no ver a sus hermanos más pobres, y se acuerdan de que existen cuando se habla de inseguridad, de drogadicción, cuando los afectan directamente».

Por su parte Osvaldo Cornide, presidente de CAME, reafirmó su voluntad de apoyar la declaración. «Es un documento muy bueno; lo único que pedimos es eliminar el párrafo -introducido por la CTA- que dice que este modelo no da soluciones. Por lo demás, estamos en un todo de acuerdo y lo firmaremos».

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