20 de enero 2009 - 00:00

Casas de moda pelean por Michelle

Michelle Obama, la nueva primera dama de Estados Unidos, tiene fascinados a no pocos norteamericanos, que comparan su estilo con el de Jackie Kennedy.
Michelle Obama, la nueva primera dama de Estados Unidos, tiene fascinados a no pocos norteamericanos, que comparan su estilo con el de Jackie Kennedy.
Nueva York - Una pregunta mantiene en vilo a una parte poderosa de la élite estadounidense: ¿qué diseñador vestirá hoy a la flamante primera dama, Michelle Obama, para la asunción de su marido como 44° presidente de los Estados Unidos?
La prensa, los diseñadores y el jet set estadounidense están eufóricos. Es que se trata de una ocasión que se vive con un entusiasmo no visto desde que otro ícono de la elegancia demócrata se mudara a la Casa Blanca en 1961. Para la industria local de la moda no hubo una oportunidad tan grande para exportar su estilo desde Jackie Kennedy.
Envidias y pujas comerciales aparte, para algunos pesos pesados de la moda vestir a Michelle Obama podría resultar un gran desafío, ya que su perfil es bastante más bajo que el de aquélla.
A lo largo de la campaña, Michelle evitó vestir grandes marcas, a excepción del vestido negro y colorado, firmado Narciso Rodríguez, que lució el día de la victoria de su marido. Así, mostró particular interés por nombres de la moda local de Chicago o jóvenes diseñadores (como Takoon o Jason Wu), además de marcas populares y económicas como J. Crew. De hecho, si bien todos los nombres de la moda norteamericana, desde Marc Jacobs y Oscar de la Renta hasta Ralph Lauren, enviaron sus bocetos al entorno de la futura primera dama a partir del último 4 de noviembre, la probabilidad de que Michelle vuelva a lucir un vestido diseñado especialmente para ella por un ignoto negocio de Chicago parece la más concreta.
Luego de que la esposa de Barack Obama apareciera en una entrevista con un vestido de esa marca, que costaba escasos u$s 148, su dueña, Donna Noce, una hasta ese momento desconocida comerciante de Chicago, ha hecho lo imposible por reforzar sus vínculos con la futura primera dama y, según se supo, ha convertido su local en un «cuartel general» para la confección del vestido de la inauguración.
Pero, más allá de que el diseñador gozará al ver su vestido en la figura de Michelle, la realidad es que los estadounidenses, tanto su élite como la gente de la calle, están ansiosos por ver cómo la primera dama convertirá en norma su estética, es decir cómo entretendrá, decorará, educará a sus hijas y perseguirá sus pasiones al lado del flamante presidente.
La prensa local no deja de comparar esta inauguración con los eventos de Camelot, aunque siempre destacando que en materia de autoridad cultural, los Obama no tienen nada que envidiarle al pasado. Al contrario, recalcan.
Hace casi 50 años que los Estados Unidos no se sienten tan inspirados para encarar el futuro. Aunque parezca una incoherencia, teniendo en cuenta la profunda crisis económica por la que atraviesa el país, la gente está esperanzada.
El mandato de Obama tratará de infundir orgullo. Según Desirée Rogers, la nueva secretaria personal y encargada de organizar todos los eventos de aquí en más en la Casa Blanca, «la intención es ayudar a que la gente visualice los principios en los que se basará la presidencia Obama», esto es, «los sentimientos que movilizaron a los estadounidenses» al votar por el candidato demócrata: «inclusión y transparencia». Además, «la idea será traducir el esplendor, la dulzura y el confort de la Casa Blanca a todos», agrega. Sin duda, todo un desafío.
En tiempos difíciles como los actuales, la idea de los Obama es mostrar que se puede valorar lo que ya se posee. Uno de los grandes «capitales», sin duda, serán la hijas de los Obama, Sasha y Malia. Hacía décadas que niños tan pequeños no jugaban por los jardines de la Casa Blanca. «La idea será inspirar a las familias», recalca Rogers. También se habla de la posibilidad de crear una lotería on line en la cual el vencedor pase un día con la familia presidencial. No hará falta ser
famoso para estar cerca del Presidente.

Pero no hay que desdeñar a las celebridades, claro. Éstos, que durante la campaña debieron mantener cierta distancia con el candidato, finalmente podrán demostrar su apoyo en vivo, junto al flamante presidente. Entre los personajes de Hollywood que ya se han infiltrado en Washington hay que contar a Demi Moore y su marido Ashton Kutcher; el actor de «El Hombre Araña», Tobey Maguire; a las actrices Ashley Judd, Patricia Arquette, Maggie Gyllenhaal, la famosísima Oprah y el director Spike Lee. Ellos son algunos de los que asistirán las cerca de cien fiestas privadas y bailes oficiales y no oficiales que tendrán lugar en Washington los próximos días.

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