11 de mayo 2011 - 00:00

Caso Bargna: acusado confesó crimen

El acusado de haber asesinado a Soledad Bargna en 2009 en su departamento del barrio porteño de Caballito confesó ayer durante el juicio oral que fue él quien la mató, pero aseguró que ella lo atacó primero con una botella y un cuchillo luego de que él se negara a continuar una supuesta relación que mantenían, dato hasta ahora nunca mencionado en la causa.

Se trata de Marcelo Pablo Díaz (40), quien aceptó declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal 26 en la primera jornada del juicio oral que se realiza por el homicidio y la tentativa de violación de la joven, aunque sin contestar preguntas.

El imputado declaró por primera vez en la causa y utilizó una estrategia de defensa que consistió en «ensuciar» a la víctima y en tratar de mejorar su situación para que lo condenen por un delito más leve que el homicidio calificado -con pena de prisión perpetua- por el que llegó a juicio, dijeron fuentes judiciales.

Vestido con un polar turquesa, jeans azules y zapatillas marrones, Díaz estuvo los primeros minutos de la audiencia sentado junto a su defensor oficial, Sergio Paduczak, sin levantar la vista del piso y jugando con sus manos, hasta que el presidente del tribunal, Manuel García Reynoso, lo convocó al estrado para tomarle sus datos personales y preguntarle si iba a declarar. «Voy a declarar, pero sin contestar preguntas, y después prefiero retirarme a una sala contigua», dijo el imputado, mientras desde la primera fila del público Guillermo y Daniela Bargna, padre y hermana respectivamente de la víctima, lo miraban fijamente.

Díaz dijo que tenía 40 años, que estaba divorciado, que tenía tres hijas de 22, 19 y 12 años con dos mujeres distintas, que había sido adicto a la cocaína hasta 2000, que nunca tomó alcohol, que al momento del hecho reparaba guitarras dentro y fuera del penal y ganaba unos $ 8.000 mensuales.

«Me declaro culpable del delito de homicidio; voy a contar los hechos por primera vez», dijo Díaz al comenzar a hablar, y más adelante agregó: «Quiero que me condenen, pero por lo que hice. Soledad no fue abusada. Estoy muy arrepentido».

Díaz dijo que conoció a Soledad «como vecina» cuando él fijó como domicilio para sus salidas transitorias de la condena a 12 años que tenía por violación el edificio de Honorio Pueyrredón 832, de Caballito, donde pasaba el fin de semana con su mujer y su hija menor en el 5º 14 y la víctima vivía en el 6º 16.

«Nos veíamos seguido porque yo no fumaba en mi casa, sino afuera, y ella sacaba a pasear su perro. Así nos empezamos a saludar y a conocer», señaló. «Yo tenía problemas de pareja con mi exmujer y comencé algo con Soledad», dijo mientras en la sala crecieron los murmullos y la madre de la víctima, Victoria Gil de Bargna, se tapaba los oídos sentada en la última fila de asientos del público. «Empezamos una relación», afirmó Díaz y luego explicó que con Soledad se veían los viernes en su departamento cuando él llegaba del penal y en su casa no había nadie.

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