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Cataluña acelera con su separatismo y alarma más
Artur Mas, presidente del Gobierno regional catalán, se ha convertido, sorpresivamente, en un adalid de la causa independentista. Para ello unirá fuerzas incluso con grupos locales de izquierda.
En la votación del Parlamento local prevista para el jueves, CIU, que hasta hace un mes había enarbolado posturas a favor de mayor autonomía, pero no independentistas, sumaría el apoyo de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC, Izquierda Republicana de Cataluña), Inicitativa per Cataluña (Izquierda Unida a nivel español) y otras formaciones menores. Así, la propuesta para un plebiscito contaría con 86 diputados sobre 135 que componen el cuerpo. En minoría quedarían el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el conservador Partido Popular (PP, de Mariano Rajoy).
El giro en el Gobierno catalán de Artur Mas se dio luego de la manifestación del 11 de septiembre, Día Nacional de Cataluña, cuando fuera de todo cálculo de los partidos políticos y los medios españoles y locales, más de un millón de personas (sobre 7,5 millones de habitantes) salieron a las calles para reclamar la independencia.
Oriol Pujol, uno de los jefes de CIU, confirmó ayer la información publicada por el principal diario de Cataluña, La Vanguardia, afín a Mas: «Estamos trabajando para realizar un pronunciamiento parlamentario ante un clamor (el del día nacional) a ojos de todo el mundo tan unánime, contundente e histórico».
«Hay que pasar del plano teórico al práctico. Poner el hilo en la aguja. Pedimos que se cree una comisión para que fije calendarios», señaló Dolors Camats, dirigente de Iniciativa.
Determinante
Analistas coinciden en que un factor determinante que agitó la opinión en favor de la independencia fue una decisión del Tribunal Constitucional español que, ante una presentación del PP, sentenció en 2010 como inconstitucionales partes del Estatuto de Autonomía sancionado por voto popular cinco años antes.
Tal decisión no hizo más que radicalizar las posturas, a la que aportaron los recortes draconianos impuestos por el Gobierno regional de Mas. Aunque éste tiene una ideología económica promercado afín al PP de Rajoy, una vez desatada la crisis atribuyó a exigencias de Madrid dichos ajustes, y ello contribuyó a incentivar un sentimiento antiespañol en su base electoral. Con el mayor déficit de España, el Gobierno de Mas debió pedir semanas atrás un rescate financiero al Estado central por más de 5.000 millones de euros, lo que supondría severos recortes adicionales y la intervención presupuestaria.
CIU es la principal fuerza política que gobernó la región más rica de España desde el retorno de la democracia, excepto el período 2003-2010, cuando el PSOE estuvo a cargo de la Generalitat.
Dado el cambio de clima, en una situación complicada quedaron los socialistas, que impulsaron aquel estatuto de 2005 que incluía en su preámbulo la declaración de Cataluña como una «nación».
Dirigentes del PSOE anunciaron el fin de semana que no se sumarán al bloque independentista, pero rechazan también lo que definen como «inamovilidad» del PP.
Por vía paralela, Mas prepara un adelanto electoral en Cataluña, que según el calendario no tendría que volver a las urnas hasta fines de 2014. Las fechas que se barajan son el 25 de noviembre o el 2 de diciembre, en menos de dos o tres meses.
La próxima semana, cuando el Parlamento regional catalán celebra el debate anual de política general, habrá que «tomar decisiones», anunció Mas tras la reunión en La Moncloa con Rajoy el jueves pasado, cuando el jefe del Ejecutivo español rechazó la exigencia soberanista del catalán de negociar un pacto fiscal que permita a Cataluña recaudar y gestionar todos los impuestos a través de una agencia tributaria propia.
El que se desató tras la manifestación en Cataluña es el mayor pulso independentista que ha vivido España desde la aprobación de su Constitución, en 1977, mayor incluso que el que en su día echó desde el País Vasco el entonces jefe del Ejecutivo, Juan José Ibarretxe, del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y que quedó frenado en el Parlamento español en 2005. En el País Vasco habrá elecciones regionales el 21 de octubre, y todo indica un avance de las fuerzas independentistas.
Agencia DPA y Ámbito Financiero


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