Una convocatoria eclesial animó a empresarios a confesar sus reparos con la administración de Mauricio Macri. Fue el miércoles pasado en la Escuela de Liderazgo Político que conduce el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, adonde confluyeron líderes de las principales cámaras empresarias, UIA y AEA, con la mesa chica de la CGT. Las principales quejas partieron de Miguel Acevedo, titular de la Unión Industrial, que admitió no ver en la política oficial una posibilidad de desarrollo de su sector en tanto que sus colegas reconocieron la falta de resultados concretos hasta ahora en la política económica oficial.
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La cena convocó, además de Acevedo, a Jaime Campos, de la Asociación Empresaria Argentina, Carlos Miguens (titular de M.B. Holdings, Agropecuaria Cantomi y director de Patagonia Gold) y Tomás Sánchez de Bustamante, líder de OSDE. Por la CGT estuvieron el triunviro de la CGT Juan Carlos Schmid (portuarios), Gerardo Martínez (secretario de Relaciones Internacionales de la central y líder de los albañiles de UOCRA), el estatal Andrés Rodríguez (UPCN), el cervecero Carlos Frigerio (reporta en el sector de Hugo Moyano) y Agustín Amicone (gremio del calzado).
Se trata de una serie de encuentros casi mensuales entre miembros influyentes de la central sindical y de las cámaras empresarias bajo la convocatoria de Zarazaga, un sacerdote jesuita que tiene a su cargo la Escuela de Liderazgo Político que a su vez cuenta con el visto bueno del papa Francisco. El cura cobró notoriedad en octubre del año pasado cuando expuso ante ejecutivos en el Coloquio de IDEA y les reprochó falta de sensibilidad y audacia frente a la pobreza.
Las reuniones arrancaron cuando finalizaba la gestión de Cristina de Kirchner con los sindicatos y con el tiempo incorporaron a los directivos patronales. Entre sus participantes lo identifican como una suerte de versión de bolsillo del Consejo Económico y Social que sectores de la CGT y de la UIA alentaron sin éxito por años, y que apunta a debatir ideas y propuestas relacionadas con la gobernabilidad aunque sin la participación de funcionarios. Al menos por ahora.
Como voz cantante del sector empresario Acevedo dio cuenta de la preocupación de su sector por la falta de una política industrial definida, la persistencia de altas tasas de interés, un tipo de cambio que definió como atrasado y la apertura de las importaciones, contaron los comensales. Los dirigentes sindicales, en tanto, expusieron su inquietud por el desarrollo el año que viene de las paritarias y la posibilidad de sostén del nivel de empleo.
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