Cayó funcionario clave de Fujimori y se complica la campaña de Keiko

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Lima - Los resabios judiciales de la era de Alberto Fujimori irrumpieron ayer de lleno en la campaña para el balotaje en Perú, en el que una de las contendientes es Keiko, hija del exmandatario hoy encarcelado. El hecho es que un juez peruano dispuso el arresto domiciliario del ex primer ministro Juan Carlos Hurtado, quien hasta el miércoles había estado prófugo por 10 años, evadiendo cargos por corrupción.

El autor del exitoso plan económico aplicado por Fujimori en 1990 debe responder por cargos de defraudación al Estado, asociación ilícita y colusión desleal, aunque teóricamente podría pedir la prescripción de los dos primeros delitos, que implican penas más fuertes.

Hurtado, expuesto de todos modos a hasta 13 años de cárcel, recibió supuestamente del monje negro y entonces poderoso asesor presidencial Vladimiro Montesinos u$s 250.000 a cambio de ser el candidato del fujimorismo a la alcaldía de Lima en 1998.

Diversos testimonios e indicios apuntan a que Hurtado pidió además la condonación de una deuda por u$s 10,2 millones que tenía con la Caja de Pensiones Militar Policial (CPMP) y que se le diera un nuevo crédito. De acuerdo con las pesquisas, logró ambos cometidos a cambio de transferirle a la CPMP una vivienda tasada en u$s 12 millones, pero que valía una sexta parte. Hurtado finalmente perdió los comicios.

El ahora arrestado exministro, que además de presidir el gabinete era titular de Economía, fue quien se encargó de notificarle al país el drástico plan de recorte de gastos, que ordenó la economía que había dejado desquiciada el entonces izquierdista Alan García. «Que Dios nos ayude», la frase con que cerró Hurtado su alocución esa vez, es una de las más recordadas en la política peruana.

Hurtado se retiró poco después con prestigio, ya que el plan, tras problemas iniciales, sirvió para promover una economía de mercado que aún hoy muestra signos muy vitales.

Cuando Hurtado quedó arrinconado por acciones judiciales en 2001, pasó a la clandestinidad. Su reaparición, que se produjo después de que llegara por sus propios medios al juzgado respectivo, al parecer amparado en la prescripción, se dio en momentos en que la hija de Fujimori pasó a la segunda vuelta del 5 de junio, en la que enfrentará a populista de izquierda Ollanta Humala.

Para analistas, la entrega puede causarle daño a la candidatura de Fujimori, quien no logra separarse de la imagen de su padre, hoy preso por delitos de lesa humanidad y corrupción, quien aun así concita cierta adhesión.

La entrega del exministro es «extrañísima, calculada en una etapa preelectoral y pareciera que quiere provocar daño a Keiko Fujimori», opinó el analista Eduardo Toche, para quien Hurtado es «una figura emblemática de la corrupción».

Para David Sulmont, politólogo de la Universidad Católica, la «iniciativa personal» del exministro tendrá «consecuencias impredecibles» en la campaña.

En un marco de incertidumbre, el ministro peruano de Economía, Ismael Benavides, pidió ayer tranquilidad a los ciudadanos y los mercados internacionales ante diaria y consecutiva caída de la Bolsa de Lima después de las comicios. El martes había bajado un 6,22%, la mayor del año, pero ayer subió levemente.

Benavides realizó una conferencia de prensa en la que defendió la buena salud de la economía peruana y pidió mantener la calma durante el resto del proceso electoral. «Creemos que los fundamentos de la economía peruana no justifican la fluctuación que está ocurriendo», aseguró.

Agencias EFE, AFP, ANSA, y Ámbito Financiero

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