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Cazador de talentos
Gerardo Salorio trabaja en silencio en AFA recorriendo todo el país en busca de talentos y su trabajo ya está dando sus frutos.
Periodista: ¿Usted ganó más títulos que Pekerman?
Gerardo Salorio: Tuve la suerte que me convocaran a un gran cuerpo técnico. Era un cuerpo técnico en que cada uno superaba al otro en un área y era inferior en otra, pero servía para que la cabeza tomara la decisión correcta. Por ejemplo, siempre dije que Urtazún era un gran analista de entrenamientos y yo era un gran analista de la circunstancias que lo rodeaban, de la infraestructura, dónde teníamos que ir, qué necesitábamos, cómo se armaba el grupo. Yo armaba todo lo que estaba atrás, lo que no se veía y había una bestia como Hugo Tocalli, que se pasaba todo el día trabajando y Pekerman, un pensante. Un talento. Pero es cierto, además de los títulos con Pekerman, yo gané con Tocalli y con Ferraro.
P.: A mí José me sorprendía mucho cuando me decía «ese pibe explota dentro de 6 meses» y a los 6 meses la rompía.
G.S.: Sí, sabe que yo trabajé un ratito con Ángel Labruna, cuando tenía 23 años y creo que la diferencia entre José y Ángel era que los dos veían el fútbol igual, pero trabajaban distinto. Ángel trabajaba, porque es mentira que no trabajaba, pero le daba libertad a la inspiración del jugador. José, en cambio, trabajaba buscando pegar en el lugar donde le doliera al rival, en eso era más parecido al «Toto» Lorenzo, que le ganaba a Ángel con esa forma de manejar las tácticas.
P.: ¿Me quiere decir que José era más pragmático?
G.S.: José si tenía que armar dos líneas de cuatro, en un momento del partido lo hacía sin pruritos.
P.: Bueno, terminó jugando con línea de cinco en La Paz.
G.S.: Fíjese, en ese partido, el tipo arma algo muy inteligente. Me dice: «En una hoja poneme los 30 jugadores que para vos se adaptaron mejor a la altura de los que pasaron por nuestras manos». Hubo que revisar carpetas, carpetas y carpetas y le entregué una lista de unos 32 jugadores, sin saber qué quería, porque él te contaba la mitad de la película. Le dimos la lista y nos pidió otra de los mejores 30 jugadores del momento para todo el resto del cuerpo técnico, dijo «de acá (marcando la primera lista) yo voy a elegir los 18 mejores para ir a la altura y de acá (marcando la segunda) voy a elegir a los 18 para ganarle a Colombia. Para poder superar a Bolivia, tenemos que llevar a la altura jugadores que sean guerreros y que jueguen», y ahí llevamos a Galletti, Cufré, Burdisso, chicos que no estaban todavía dentro del equipo y tenían que ganarse un lugar, entonces cabeceaban adoquines; yo me acuerdo que antes del partido le dije a los jugadores «matemos a Fornari», desde 1973 que vengo escuchando del equipo fantasma y cuando el otro día escuché que Uruguay hace 50 años que no gana en La Paz, dije la pucha, nosotros podríamos haber estado ahí cerca también.
P.: Sigue trabajando para AFA. ¿Qué está haciendo?
G.S.: Estamos trabajando con centros de alto rendimiento en todo el país buscando talentos, tenemos 40 centros, hace 3 años que estamos con el plan. Se armó de la mano de Julio Grondona, quien me convocó para volver y ya llegaron 160 jugadores a Capital para jugar en inferiores de AFA, ya tenemos un chico en la Sub-20 (Lucas Salas de San Martín de San Juan), dos en la Sub-17, otro más en la Sub-15. Además tenemos más de 300 jugadores en los campeonatos Argentino A, B y C.
P.: ¿Cómo se manejan con adolescentes conflictivos?, porque Lavezzi no era un chico fácil, Griffa lo había echado de Boca.
G.S.: Él no era fácil, pero yo no soy fácil tampoco. Griffa lo echó porque le contestó mal y lo primero que vos tenés que lograr es respeto. Si vas a agarrar a un chico de éstos, agarralo solo en el momento justo y vaciale el cargador. Tuve situaciones con él, pero viene de un barrio difícil. Él sabía que yo lo había sacado del ascenso y lo arrimé a la Selección nacional, entonces tenía un agradecimiento. Hay jugadores por todos lados, hay que mirar. Ahora tenemos un chico de apellido Vega, que es 2001, primer año de infantiles y es Messi. Sabés cómo lo estamos cuidando, es de Salto lo descubrimos en el centro de alto rendimiento.
P.: ¿Lo tiene algún club ya?
G.S.: Seguramente irá a Racing, porque está en conversaciones y del Barcelona ya se lo querían llevar, descubrimos un talento. Cuando lo descubrimos se le informó a Grondona y enseguida se hizo una reunión entre el padre y Julio y se logró el compromiso para que vaya donde vaya, venga a jugar para la Selección argentina. Hace poco me encontré al papá y me dijo que había perdido todos los números del Barcelona; la madre me hacía señas de atrás, así que algo tuvo que ver. El padre consiguió trabajo, que no tenía, así que parece que se queda en el país.
P.: Hablando de Messi, a él lo trajeron ustedes, porque hay muchos que se quieren colgar la medalla.
G.S.: Le hicimos hacer a Grondona un amistoso en 24 horas en cancha de Argentinos Juniors ante Paraguay, para que no se lo llevara la selección española. Le vamos con el problema a Julio y como no tenía tiempo para armar el cobro de entradas, se le ocurrió que tenían que llevar un diario cada espectador para el Hospital Garrahan que estaba juntando papel para recaudar fondos. Ese día llovió y creo que había siete personas en la cancha. Así que el que dice que vio el debut de Messi es un mentiroso. Entró en el segundo tiempo e hizo tres goles. Le ganamos a la Sub-20 de Paraguay 8 a 0 y de ahí fuimos a Colonia y le ganamos 4 a 1 a Uruguay, dos goles de él y dos de Ezequiel Lavezzi.
P.: Además de Messi, cuáles son los jugadores más importantes que le tocó dirigir en la Selección
G.S.: Yo creo que Román Riquelme está ahí, un jugador extraordinario. Juan Pablo
Sorín, «Cuchu» Cambiasso, «Mumo» Peralta, Aimar. Fíjese los que estoy nombrando. Pero, me quedo con Román, porque lo de Román es cosa seria.
P.: Riquelme es un tipo difícil de tratar, pero muy amigo de sus amigos.
G.S.: Yo nunca tuve problemas. Con él tenemos un trato muy especial. Él me llama por el segundo nombre que a mí no me gusta (Antonio) y yo le digo negro de porquería. Él me dice siempre, «sabés por qué te lo acepto, porque vos me lo decís en la cara y yo soy un negro de porquería»; si lo tenía que retar, lo retaba solo, porque con hinchada era insoportable. Es un líder importante, si lo tenés a favor tuyo.
P.: Aparte, un tipo de una inteligencia superior, no solamente en la cancha.
G.S.: Él tenía algo muy positivo. Arrancaba una mateada en la habitación y todos los suplentes estaban con él, protegía a todos los que no jugaban. No le tiraba brea al técnico, sino que los animaba y les decía, «ya te va a tocar la oportunidad». Un día traje del Chaco tres chicos de un centro de alto rendimiento y Román estaba concentrado para ir a las Olimpíadas de Pekín. Yo estaba comiendo con los tres chicos y Riquelme viene con un plato de fideos y dice, «me puedo sentar». Los pibes miran con admiración y dicen sí. Y empieza a preguntarles, «a ver, vos estudiás, qué estudiás y cómo jugás», así con los tres. No lo podían creer y yo para mis adentros pensé, este tipo sigue siendo el mismo que yo conocí diez años atrás. Lo que pasa que a la gente, el que te dice las cosas en la cara, molesta y él no se calla nada y generalmente defiende al que menos garantía tiene de defensa, por eso calienta mucho más.
Entrevista: Juan Roberto Presta

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