El panradicalismo volvió a sonreír: el efecto Alfonsín, más una leve caída del PJ disidente, le devolvió la ilusión del triple empate o, por lo menos, la posibilidad de tener para repartir un paquete de diez diputados nacionales entre sus socios dispersos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Margarita Stolbizer claudicó ante la historia, y el apellido, y aceptó al fin a Ricardo Alfonsín como su segundo -si no lo hacía podía perder el podio- y ahora enfrenta otro dilema: la demanda de Julio Cobos de dos casilleros a cambio de jugar en la campaña.
El problema inicial es que el cierre entre «Ricardito» -en etapa de encantamiento mutuo con Elisa Carrió- y Stolbizer sólo reserva un lugar entre los nueve primeros para el cobismo bonaerense cuando el vice reclama que le cedan dos entre los ocho iniciales.
Esta semana, Stolbizer ordenó la interna de su sector, el GEN, y proclamó a Gerardo Milman -en detrimento de Francisco Ferro-, como su delegado en el segundo tercio de la boleta unionista donde tiene lugar reservado, por cupo femenino, la arista Marcela Rodríguez.
Dato al margen: el ARI, que tendrá a Horacio Piemonte en el octavo lugar, empieza a radicalizarse -no en el sentido de fundamentalismo- sino que suma, por goteo, a ex dirigentes de la UCR como el senador Javier Mor Roig, como paso previo a proclamar a Adrián Pérez jefe del partido a nivel nacional.
A su vez, la dama de Morón, a dúo con Carrió, empuja la teoría de la necesidad de colocar a un peronista entre los primeros tres o, al menos, en la media docena a salir. Esa es otra historia: una carrera de obstáculos entre Aníbal «Toti» Leguizamón y Ricardo «Lolo» Gómez. Apasionante guerra de apodos.
Stolbizer y Carrió en eso parecen coincidir aunque sus socios de la UCR, montados al torbellino Alfonsín, le mezquinan a la inclusión demasiado visible de un peronista. Las jefas argumentan que así como Macri puso un independiente para no pejotizar la boleta de Unión-PRO, ellas deben incorporar a un peronista para transmitir idea de amplitud.
Más arriba, en zona todavía posible, asoma una radical pura, María Luisa Storani, cercana a Alfonsín; Piemonte, del ARI; y Juan Pedro Tunessi, bahiense, y expresión de Superación Radical, ex moroísta, pero sumado por «Ricardito».
El de Moreau es uno de los capítulos abiertos y no el único. Lo que fue el MODESO quedó afuera del cierre provincial en la interna de la UCR, que este domingo se compite para elegir candidatos en secciones y distritos pero se acordó la boleta nacional.
Los otros frentes abiertos refieren a Cobos, que quiere casilleros para Héctor «Cachi» Gutiérrez y Luis Menucci, que tributa a Daniel Katz. Se bajó Mario Meoni de Junín, que sigue como intendente. Está por ver la presencia de un dirigente del campo, pero en la segunda mitad de la boleta al no ser uno de los más reconocidos, luego del «no» de Mario Llambías.
El entrevero no termina ahí: el Partido Socialista, disminuido y partido entre los K y los anti-K, debería conformarse con un espacio más allá del 11, al igual que Recrear residual con Ricardo López Murphy que avisó, solidario, que si lo necesitan será candidato.
Dejá tu comentario