30 de julio 2012 - 19:02

Cede homofobia en Juegos Olímpicos

El jinete holandés Edward Gal junto a Peter Minderhoud reconocieron sus orientaciones sexuales abiertamente.
El jinete holandés Edward Gal junto a Peter Minderhoud reconocieron sus orientaciones sexuales abiertamente.
Londres - Los Juegos Olímpicos 2012 permiten una nueva oportunidad para que la homosexualidad se haga cada vez más visible, aunque el tabú está lejos de caer y los progresos son lentos o directamente inexistentes, sobre todo en países que la persiguen duramente.

En otros hay avances tímidos e incluso estos Juegos comenzaron con la inclusión de una imagen fugaz de un beso de dos mujeres durante el espectáculo dirigido por Danny Boyle en la ceremonia inaugural, pero en el día a día del deporte las referencias también son, a menudo, meramente testimoniales.

Si en los Juegos de Atenas 2004 se contaron once atletas abiertamente homosexuales y en Pekín 2008 una decena, esta vez, en Londres 2012, la cifra se eleva a 21, según el recuento que realizó la página estadounidense web OutSports, especializada en información deportiva sobre gays y lesbianas.

Se trata de un incremento porcentual importante, pero de una gota en el océano cuando se tiene en cuenta que son 10.490 los atletas que participan en estos Juegos Olímpicos.

En lo alto de su ranking está el clavadista australiano Matthew Mitcham, que intentará revalidar su Oro en la plataforma de 10 metros, donde se coronó en Pekín 2008. En China celebró la medalla con su madre y con su novio, al que besó en los labios, una imagen que dio la vuelta al mundo y que algunas televisiones censuraron.

Otro olímpico abiertamente homosexual es el jinete holandés Edward Gal, pero la gran mayoría de la lista son mujeres que han admitido públicamente o viven de una manera abierta su orientación sexual. Así, en el fútbol femenino se destacan nombres como los de las suecas Lisa Dahlkvist y Jessica Landström, mientras que la estadounidense Megan Rapinoe salió públicamente del armario hace unos meses.

«Creo que el deporte es todavía homófobo, en el sentido de que no mucha gente está fuera del armario. La gente quiere, necesita ver que hay personas como yo jugando al fútbol», sostuvo Rapinoe en una entrevista.

La estrella holandesa del hockey sobre césped Maartjen Paume también figura en la lista de OutSports, que señala a dos competidoras francesas de triatlón, Jessica Harrison y Carole Peon, como pareja.

Entre las entrenadoras de fútbol, la sueca Pia Sundhage, que dirige a Estados Unidos, y la británica Hope Powell, que hace lo propio con su país, también son abiertamente lesbianas.

A la lista habría que añadir dos atletas paralímpicos, el jinete británico Lee Pearson, y una de las integrantes del equipo británico de vóleibol, Claire Harvey.

No siempre ha sido sencillo ser homosexual en el mundo del deporte de elite y los casos no han sido muy numerosos.

Uno de los más destacados es el del clavadista Greg Louganis, que ganó cuatro oros olímpicos (trampolín 3 metros y plataforma 10 metros, tanto en Los Ángeles 1984 como en Seúl 1988), además de una plata en Montreal 1976.

Los Juegos Olímpicos, que preconizan la diversidad en sus esencias fundacionales, no ponen trabas a los atletas que se declaran homosexuales, e incluso el exbasquetbolista de la NBA John Amaechi, abiertamente gay, fue relevista de la antorcha.

Pero los activistas británicos han elevado su voz contra el Comité Olímpico Internacional (COI) por la presencia en los Juegos de países que persiguen a los homosexuales y que incluso contemplan la pena de muerte, como Irán, Arabia Saudita, Yemen, Mauritania, Sudán o regiones de Gobierno islámico extremista de Somalia y Nigeria.

Agencia AFP

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