9 de diciembre 2008 - 00:00

“Cerebro” del 11-S se declara culpable para que lo ejecuten

Un dibujo de la artista Janet Hamlin muestra al presunto organizador del 11-S, Jalid Sheij Mohamed, durante su comparecencia de ayer ante una corte militar en la base de Guantánamo.
Un dibujo de la artista Janet Hamlin muestra al presunto organizador del 11-S, Jalid Sheij Mohamed, durante su comparecencia de ayer ante una corte militar en la base de Guantánamo.
Washington - Cinco detenidos en la cárcel de Guantánamo acusados de haber participado en los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001, incluido el presunto «cerebro» de aquéllos, Jalid Sheij Mohamed, señalaron en una carta a la Justicia que están dispuestos a declararse culpables, informó ayer el juez militar estadounidense a cargo del caso.
El coronel del Ejército Stephen Henley dijo que recibió una carta de los acusados en la que solicitan celebrar una audiencia de inmediato para «anunciar nuestras confesiones».
Durante una audiencia celebrada ayer en la base militar estadounidense de Guantánamo (Cuba), Henley le preguntó a Mohamed si tanto él como los otros acusados estaban dispuestos a «aceptar todos los cargos en su contra». El acusado respondió que «sí» y pidió que no se tuvieran en cuenta las mociones presentadas por sus abogados, al señalar que no creía en ellos porque son estadounidenses.
«Todos ustedes son pagados por el gobierno de Estados Unidos», dijo Mohamed y agregó: «No confío en ningún estadounidense».
El presunto organizador del 11-S, quien se encuentra en manos del Ejército norteamericano desde hace más de cinco años, ha denunciado que durante su detención fue torturado por miembros de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
La defensa había pedido que se retiraran los cargos después de que el año pasado el entonces fiscal jefe de los tribunales de Guantánamo, Morris Davis, hubo denunciado presiones para acelerar los casos más llamativos de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.
Todos los detenidos, excepto Mustafa al Hawsawi, se negaron a la representación de sus letrados como forma de protesta para quitar legitimidad al proceso, aunque reciben asesoría de abogados.
Aún no hay una fecha marcada para el inicio del juicio, pero lo más probable es que no llegue a realizarse en Guantánamo.
Deudos
A la audiencia de ayer asistieron nueve familiares de las casi 3.000 personas que murieron en los atentados, quienes fueron seleccionados por el Pentágono mediante un sorteo.
En la carta enviada a Henley, Mohamed indicó que «los cinco hemos alcanzado un acuerdo para solicitar a la comisión una audiencia inmediata para anunciar nuestras confesiones». También señalan que llegaron a la decisión sin tener «ningún tipo de presión, amenazas, intimidaciones o promesas de cualquier clase».
La carta fue enviada el 4 de noviembre, cuando Barack Obama ganó las elecciones, y algunos analistas estiman que la intención del presidente electo de cerrar Guantánamo podría haber motivado a los cinco acusados a enviar la misiva con la intención de apurar el juicio y recibir rápidamente la pena capital, debido a que su objetivo es morir como «mártires».
En testimonios anteriores frente a la Justicia militar estadounidense, Mohamed afirmó: «Soy el responsable de la operación del 11 de setiembre de la A a la Z».
Mohamed también confesó su participación en el asesinato del periodista de The Wall Street
Journal Daniel Pearl, quien fue degollado en Pakistán a principios de 2002 y cuya muerte fue filmada y divulgada por internet en un video atroz.
Los otros acusados son Ramzi Binalshibh, Mustafa Ahmed al Hawsawi, Walid bin Attash y Alí Abdul Aziz Alí, quien es primo de Mohamed, mientras Binalshibh es el sobrino. Sobre el cierre de la audiencia de ayer, Mohamed pidió posponer su declaración de culpabilidad hasta que se realicen unos estudios de aptitud mental a Al Hawsawi y Binalshibh, de modo de que se pueda cumplir «nuestra estrategia conjunta».
Mohamed declaró haberle propuesto al jefe de Al-Qaeda, Osama bin Laden, el plan de los ataques contra Nueva York y Washington en 1996, cinco años antes de su ejecución.
Según la Justicia militar estadounidense, Binalshibh, quien no logró conseguir la visa para ingresar a Estados Unidos, ayudó a los 19 miembros de Al-Qaeda que participaron de los ataques en la parte logística, sobre todo en transacciones financieras y en conseguirles acceso a escuelas de aviación para que recibieran cursos de entrenamiento. Alí también está acusado de haberles enviado u$s 120.000 a los secuestradores para que financiaran sus gastos mientras vivían en Estados Unidos y Hawsawi está acusado de haberles entregado a los secuestradores dinero, ropa occidental y tarjetas de crédito.
Bin Attash está acusado de haber dirigido un campo de entrenamiento en Afganistán donde dos de los secuestradores recibieron instrucción militar y de haber viajado a Malasia en 1999 para observar los estándares de seguridad con que se regían las aerolíneas estadounidenses.
Agencias ANSA, EFE, DPA y Reuters

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