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CGT le reclama a Cristina fondos por $ 2.500 millones
Con Hugo Moyano a la cabeza, la CGT le llevará un reclamo a Cristina de Kirchner.
La queja se descarga sobre Graciela Ocaña, ministra de Salud, y controladora de la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS), en sintonía con Juan Rinaldi, pero una mirada más sagaz obliga a hacer foco sobre otra figura: puntualmente, en Néstor Kirchner.
Se conjuga en la demanda un factor fiscal y otro político. El primero sugiere que esos fondos, en una etapa de vulnerabilidad de caja, el Gobierno los retiene para atender otros frentes; el segundo, más conspirativo, sugiere un operativo para «quebrar» a las obras sociales.
Las dos miradas estuvieron presentes en la cumbre de la cúpula de la CGT que ayer, en la sede de la calle Azopardo, encabezó Moyano, donde se planteó la desesperación por la situación financiera de las obras sociales y se programó una cruzada contra Ocaña.
Se acordó, como una reacción última y desesperada, pedirle una audiencia de Cristina de Kirchner para exponerle la situación de la red de prestaciones de salud de los sindicatos que contienen, según el detalle de la CGT, a 16,5 millones de personas en todo el país.
En rigor, hay cuatro puntos en discusión:
APE. Son, como mínimo, 2.500 millones de pesos que fueron aportados por trabajadores, retenidos por la AFIP, pero todavía no se giraron a las obras sociales como parte de fondos adicionales para atender las prestaciones especiales que no están cubiertas por el PMO -cobertura básica-. Aunque están amparados por una ley que les da rango de fondos específicos, esos 2.500 millones fueron a parar a Rentas Generales y la especulación de la CGT es que fueron utilizados con otro fin.
Subsidios. Graciela Ocaña, luego de la salida de Héctor Capaccioli de la SSS, eliminó un programa de subsidios destinados a planes de prevención. Ocaña lo hizo con el argumento de que esos fondos no fueron debidamente «justificados» por algunos gremios. En la CGT juran que no es así: Moyano, a dúo con Gerardo Martínez de UOCRA, fue enérgico para afirmar que las obras sociales de Camioneros y de la Construcción rindieron en tiempo y forma el destino y uso de los subsidios. Ayer, en la avalancha contra Ocaña, se recordó ese tema: «Sacaron los fondos para prevención y miren lo que pasó: epidemia de dengue», dijo un cacique sindical.
Monotributo. Todavía no está cuantificado pero, producto de la crisis, se incrementó la cantidad de personas que abandonaron las prepagas y se adhirieron al monotributo para, por una cápita baja -se elevó de 31 a 39 pesos-, contar con cobertura. Con el «desfinanciamiento» por la APE (Moyano creía que a través de Hugo Sola podría destrabar esos pagos o, al menos, eso le había prometido Kirchner) y el aumento de insumos, las obras sociales dicen que están en profunda crisis.
Jubilados. Lo de los monotributistas se replica en el caso de las obras sociales que atienden a sus afiliados jubilados y que reciben, para eso, una cápita que abona el PAMI. No afecta a todas las obras sociales, pero sí a una de las más poderosas: la de Comercio, de Armando Cavalieri. Esperan una suba de la cápita que le vienen negando.
La cita, ayer, de la CGT repitió un escenario clásico: palabras envenenadas contra Ocaña, a la que se indica como usina de todos los males, demonización que alienta Moyano para evitar que la bronca apunte sobre los Kirchner, en definitiva responsables últimos de las acciones de la ministra de Salud.
Si Moyano recibió, hace tiempo, un guiño de Olivos para cuestionar a Ocaña, ¿por qué no puede, Ocaña, haber recibido otro guiño para malquistar a los sindicalistas? Cuando a Moyano le sugieren esa posibilidad, el camionero promete «ir a fondo». Todavía no lo hizo.
Es más: ayer mismo, luego de escuchar un informe sobre la situación laboral en el contexto de la crisis, Moyano pidió que no se trasmita la percepción de una crisis extrema aunque, prometió, que se le llevará a la Presidente una propuesta de la CGT para atender ese frente.
Dato: SMATA; textiles y portuarios, los sectores más afectados.
Una y una. La moderación sobre la crisis se compensa con la furia por la situación de las obras sociales. La balanza se termina de volcar con el acto que la CGT, sin presencia oficial, programa para el 30 de abril.
Moyano -que ayer se sumó al coro K al criticar a De Narváez- espera poder arrancarles a los Kirchner alguna respuesta antes de ese show. De su éxito, o de la voluntad de Cristina y Néstor para contenerlo, dependerá en buena medida el tono del discurso que el camionero dará en la 9 de Julio.

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