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CGT: oposición a Moyano fuerza ahora intervención del Gobierno
Carlos Tomada se adelantó ayer a decir que su ministerio «no se mete en internas sindicales», a la espera del reclamo del antimoyanismo para que el Gobierno intervenga en polémica elección de nueva cúpula.
La presentación estuvo a cargo de los jefes de los gremios de Comercio, Armando Cavalieri; Sanidad, Carlos West Ocampo; Luz y Fuerza, Oscar Lescano; Gastronómicos, Luis Barrionuevo; mecánicos del SMATA, Ricardo Pignanelli, y Alimentación, Rodolfo Daer. Los responsables de la maniobra calcularon que entre los firmantes había representados dos millones de trabajadores.
En ese sector esperaban que la presentación fuese imita- da por los «independientes» como Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), así como Antonio Caló (metalúrgicos de la UOM), el único rival de Moyano lanzado a la pelea por la Secretaría General de la CGT.
El miércoles, en la reunión del Comité Central Confederal, los colaboradores del camionero habían negado la recepción de la impugnación. Sin embargo, este diario tuvo acceso al texto de la carta documento que fue enviada este lunes y que hasta anoche no había sido contestada.
La falta de respuesta dejó abierta la chance para la segunda etapa en la estrategia de los «gordos»: forzar un pronunciamiento del ministro de Trabajo, Carlos Tomada. El Gobierno había buscado hasta ahora mostrarse prescindente en la pelea, e incluso ayer el propio Tomada dijo que Caló no necesitaba «ningún apoyo particular» del Ejecutivo.
La impugnación hizo eje en la reunión del Consejo Directivo de la CGT del 24 de abril pasado. Según los «gordos», ese órgano sesionó sin el quórum mínimo de la mitad más uno de sus miembros. Y que los dirigentes que responden a Moyano habrían falseado o forzado los números para facilitar el piso de presencias.
«Fundo la impugnación en la irregular e ilegal reunión de Consejo Directivo en la cual fuera convocado el Comité Central Confederal, en virtud de no haber contado con el quórum necesario para sesionar válidamente, conforme las exigencias establecidas en el artículo 50 del Estatuto Social» de la CGT, señala la carta documento a la que tuvo acceso Ámbito Financiero.
La misiva, con fecha 21 de mayo, agrega que sobre esa base «surge claramente la nulidad absoluta e insanable de la convocatoria y por consiguiente de las decisiones que pueda adoptar» el Confederal, que sesionó el miércoles y validó el llamado al Congreso de Ferro del 12 de julio.
El último párrafo, que alude a Moyano, señala: «La preservación de la unidad del movimiento obrero y el fiel cumplimiento del estatuto asociacional son preceptos básicos de toda conducción, por ello es usted responsable de las consecuencias que el proceder ilegal pueda provocar a los trabajadores organizados».
La carta documento es un paso más en el ajedrez montado por ambos sectores en pugna por fuera de la batalla discursiva y política que mantienen en la superficie. Como anticipó ayer este diario, Moyano bloqueará la participación de Barrionuevo con el argumento de que el gastronómico y otros gremios no pagan desde hace cuatro años la cuota de afiliación a la CGT, luego de haber fundado en 2008 un sello propio bajo la denominación de «Azul y Blanca».
El camionero, además, pareció anticipar el intento opositor de forzar la intervención del Ministerio de Trabajo cuando denunció, durante el Confederal del miércoles, supuestas «presiones tremendas» de funcionarios sobre dirigentes sindicales. En esa línea, mencionó incluso que algunos de sus pares fueron tentados con fondos de la Administración de Programas Especiales (APE) adeudados a las obras sociales de sus gremios.
Los colaboradores de Tomada dieron señales hasta ahora de no estar interesados en inmiscuirse en una pelea que, entienden, es básicamente política. Tampoco a Cristina de Kirchner le gustaría quedar involucrada directamente en una disputa sindical.
Ayer, el jefe de la cartera laboral participó en la inauguración de una escuela de la UOM y, ante una consulta puntual, afirmó que el jefe de ese gremio «no necesita ningún apoyo particular» para disputar el liderazgo de la CGT. Y aclaró que el Gobierno nacional «no se mete en internas sindicales».
En tanto, Lescano advirtió ayer que de no producirse un acuerdo entre los sectores de la CGT, el Congreso de la organización puede derivar en «una batalla campal».
Mariano Martín


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