26 de julio 2012 - 00:00

CGT: remonta la cuesta Caló pese a resistencia interna

Antonio Caló compartió ayer un encuentro con el taxista Omar Viviani, al frente de una agrupación de sindicatos que antes reportaban a Hugo Moyano.
Antonio Caló compartió ayer un encuentro con el taxista Omar Viviani, al frente de una agrupación de sindicatos que antes reportaban a Hugo Moyano.
El metalúrgico Antonio Caló avanzó ayer dos casilleros en la campaña por encabezar una CGT afín al Gobierno. Volvió a la Casa de Gobierno luego del faltazo en el encuentro convocado por Cristina de Kirchner la semana pasada, y obtuvo el apoyo de una agrupación de sindicatos que antes reportaban a Hugo Moyano. Sin embargo, entre los «gordos» de los grandes gremios de servicios y algunos «independientes» la postulación del Caló seguía en duda y barajaban otras opciones.

El líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fue uno de los invitados estelares de la Rosada para el acto en que la jefa de Estado presentó ayer el nuevo billete de 100 pesos con el rostro de Eva Perón. Estuvo junto al jefe de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez y acaparó la atención de parte de la concurrencia. Y no escapó de los comentarios sugestivos de Cristina de Kirchner y del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, respecto de su anterior ausencia.

Antes, Caló había participado de una reunión del nuevo Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que coordina el taxista Omar Viviani. El encuentro se hizo en el gremio de Viviani -que en silencio analiza colarse en la pelea por presidir una nueva CGT- y en lo formal surgió para Caló una suerte de respaldo por aclamación.

«Se ratificó el apoyo a la candidatura del compañero de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló, para que sea el candidato a secretario general de la CGT, y tenemos la vocación de poder porque desde el MASA vamos a conducir los destinos de la central obrera», dijo al término del encuentro Gustavo Granero, de la federación de trabajadores de prensa (Fatpren). Carlos Barbeito, del sindicato de molineros, dijo que también hubo margen para analizar «las versiones sobre supuestas candidaturas alternativas» entre las que mencionó la del propio Viviani, que según dijo el propio taxista «se encargó de desmentir categóricamente».

El MASA es una agrupación de gremios que, en su mayoría, acompañaron a Moyano en la década del 90 con la formación del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA). También la integran dirigentes de aquel «Núcleo» (como se conocía a los fundadores) como Horacio Ghilini (docentes privados), Marcos Castro (capitanes de ultramar), Néstor Cantariño (televisión) y Francisco Marano (gráficos). Y otros como el textil Jorge Lobais, y Mario Calegari (colectiveros, UTA).

Los dos escenarios de gestualidad y respaldos hacia Caló no fueron suficientes para despejar las dudas en otros segmentos -más poderosos- del arco opositor a Moyano. Entre los «gordos» Carlos West Ocampo (Sanidad), Armando Cavalieri (Comercio) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza) explicaron que la postulación de Caló es de momento la única lanzada y que obtendrá un apoyo en última instancia, en caso de no hallarse una alternativa. El propio Lescano había advertido a la mañana por radio que «hay muchos que pueden ser» el jefe de la CGT sectorial.

Aunque no lo nombró, entre los «gordos» alientan el despegue del jefe del gremio de mecánicos (SMATA), Ricardo Pignanelli, a quien le asignan una llegada al Gobierno incluso mejor que la de Caló y, sobre todo, menos traspiés que los del metalúrgico en el último tiempo. De hecho, los «gordos» son los principales referentes de Pignanelli y su sostén una vez que se hizo de la jefatura de su sindicato, tras desplazar a Mario «Paco» Manrique, afín a Moyano.

Tampoco los «independientes» están convencidos de impulsar definitivamente a Caló. Saben que de momento es el único candidato que cumple con requisitos como liderar un gremio industrial -de hecho, el más numeroso-, adscribir a las políticas del Gobierno y contar con una imagen sin mayor deterioro. Pero por lo bajo descreen de su capacidad para conducir una central obrera que estará caracterizada por una gran horizontalidad y por pulseadas permanentes entre los sectores que la integrarán.

El bloque opositor espera zanjar buena parte de esos interrogantes el lunes próximo, en la UOM, adonde se llevará a cabo la formalización de un cronograma electoral propio. Aunque subsisten inconvenientes administrativos y formales, que llevaron a poner en duda el Congreso del 3 de octubre próximo, los dirigentes del sector afirmaron que lo más probable es que esa fecha quede ratificada, y que a lo sumo se modifique la convocatoria al Comité Central Confederal, prevista en principio para el 23 de agosto.

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