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Chaplin nunca deja de dar sorpresas
Una escena de «Between Showers», cortometraje de Henry Lehrman que data de 1914, cuando Chaplin daba sus primeros pasos en Hollywood.
Hasta hoy, de los cortos históricos de Chaplin sólo se conocían los que había hecho para los estuidos Mutual y Essanay, pero los pocos que se conservaban de Keystone eran en copias malas y fragmentarias. «Chaplin desembarcó en Hollywood en 1914», explicó Bromberg al diario «Le Figaro». «Era un desempleado artista inglés de music-hall y fue a llamar a las puertas de Sennet. Allí empezó a caracterizar a su vagabundo con su bastón, sus zapatos talle 49 y su ropa ajustada Tenía 25 años y ganó popularidad casi de inmediato. En Keystone hizo 34 cortometrajes antes de que el estudio quebrara a fines de 1916. Cuando eso ocurrió, sus películas se vendieron al peso para ser recicladas, o directamente se destruyeron. A nadie, ni al mismo Chaplin, le interesaba conservar ese material».
Y es allí, agrega, que intervienen los piratas: «Lo que hacían era sencillo: compraban un cortometraje, lo duplicaban para sacar copias ilegales, e inclusive le cambiaban el título y el montaje como para que pareciera una película nueva. Los manipulaban a su voluntad pero, gracias a eso, hoy llegaron a nosotros».
La tarea de Serge Bromberg, director de Lobster Film, una empresa de restauración de films antiguos, se extendió a lo largo de una década. En el medio cinematográfico, dice el diario francés, lo llaman el Indiana Jones del film histórico, «La única forma que existe para reconstruir una película plano por plano era lanzarse a una búsqueda del tesoro a lo largo del mundo», y recuerda que el mismo Chaplin ha viajado mucho a lo largo de su vida : Australia, Rusia, Japón. «Recurrimos a las cinematecas, a los coleccionistas privados, a todos aquellos que presumiblemente pudieran poseer alguna copia de este período de Chaplin». El ejemplo más elocuente lo da con «Between Showers». Bromberg contó que tenía dos copias en condiciones más que aceptables, e idénticas entre ellas: a ambas les faltaban los treinta segundos finales. «Un día», señala, «cuando ya dábamos por perdida la posibilidad de reconstruirla en su integridad, descubro en eBay esos treinta segundos, por sólo diez euros, y sólo entonces pudimos restaurarla en su totalidad».
En Buenos Aires menciona el nombre de «un misterioso» Enrique J. Bouchard, quien le vendió una copia en 16 mm. de «Recreation». En el diario francés, Bromberg relata que «cuando vi el film me di cuenta de que era un desastre. Pero el British Film Institute poseía un fragmento de un minuto, en nitrato, y gracias a ese minute el cortometraje se convirtió en algo mágico».
El coleccionista Paul Gierucki también hizo su aporte con «A Thief Catcher», en el cual Chaplin interpreta a un policía, el famoso Keystone Cop, uno de esos films burlescos que hicieron la gloria de los estudios de Sennet. «En esas películas no existía eso que hoy llamamos corrección política. Chaplin ponía a un chico dentro de un tacho de basura, se limpia los zapatos sobre un anciano, roba el chupete de un bebé».


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