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Charlas de quincho
Quinchos abundantes y tan extensos como este inacabable fin de semana: empezamos con los entretelones de la confección de la lista más reservada del momento, la de la nueva mesa del Consejo del PJ nacional, que habrá de medirse con el eje de la oposición, el Frente Amplio UNEN, cuyos dolores de parto no cesan. De allí volamos a una trama más pía, aunque no menos aferrada a la carnalidad política: en el Vaticano, alguien se habría dispuesto a "jugar", y con nihil obstat. El punto en común de este quincho con el siguiente es el color de la camiseta: en La Ñata, el gobernador bonaerense estuvo con altos representantes sanlorencistas, y le contamos al lector algunos pormenores. Y también asistimos al agasajo por sobreseimiento a un expresidente radical. Veamos:
Algarabía, paz y fútbol anoche en La Ñata, donde descendió a la Tierra Marcelo Tinelli con el equipo futsal de San Lorenzo, que se enfrentó con los naranjas de Daniel Scioli. Carne para los semiólogos de ocasión.
El gobernador aprovechó, como otros de su grey, el fin de semana largo para recomponer relaciones con dirigentes del Litoral (Corrientes, Entre Ríos) en periplo que pudo coincidir con el que hizo por la misma zona, con horas de diferencia, Jorge Capitanich. Eso sigue hoy con un viaje a Córdoba que incluye dos atracciones turísticas, una visita a José Manuel de la Sota y otra a la Fundación Mediterránea. Lo primero tiene un enlace con la reunión del PJ nacional del viernes, porque el oficialismo trata de que el gobernador figure en la nueva mesa, al menos a través de su delegado Carlos Caserio, presidente del PJ local. De la Sota ha dicho que él jugará en las PASO del partido, pero cada vez que puede corcovea ante los mensajes de Buenos Aires que le piden pruebas mayores de alineamientos. Esto tiene un límite que son las relaciones institucionales entre Córdoba y la Nación (deudas previsionales, fondos para obras públicas), que son tan malas que un ministro de lo más alto que se pueda imaginar ha dicho: las diferencias por reclamos mutuos son tan grandes que es imposible hoy un acercamiento político. De vuelta en su casa recibió los informes de sus enviados a Londres para tantear posibilidades de financiamiento. Se habla ya de colocaciones por u$s 700 millones para dentro de dos meses en entidades de Europa, con el propósito de terminar el año con corte de cintas -aunque fueran parciales- en tres obras que Scioli cree clave para su campaña, en la que sus contradictores van a querer contarle las costillas con balances de realizaciones. Son tres esas obras, el tercer carril de la autopista Buenos Aires-La Plata, la ruta 6 y el puerto de contenedores de La Plata. ¿Y el resto? El gobernador responde: primero seguridad, segundo seguridad, tercero seguridad. ¿Y cuarto? Seguridad. Los informes sobre endeudamiento dicen que hay mucho interés en ofrecer dinero a tasa de un dígito porque hoy hay que comprar Argentina, está todo barato y para mejorar la experiencia de algunos papeles locales ha sido más que buena. Otra clave que se lee en esos informes es que los futuros acreedores saben que es una deuda que pagará el futuro Gobierno.
No se quedaron atrás otras formaciones en esto de aprovechar la semana de tiempo disponible para protagonizar quinchos, como los radicales, que sesionaron en varias sedes. Lo más notable ocurrió el lunes en el CARI, think tank de la diplomacia, en cuyo salón principal un grupo de amigos -economistas, políticos, diplomáticos- se reunieron para agasajar a Fernando de la Rúa por el sobreseimiento en la causa del Senado. Fue variado el grupo que almorzó con Adalberto Rodríguez Giavarini -presidente del CARI- en la cabecera: Jorge Vanossi, Marcelo Stubrin, Juan Manuel Casella, la empresaria Lily Selecki -suegra de Héctor Timerman-, la excanciller Susana Ruiz Cerutti -jefa de legales de la Cancillería-, Antoni Estrany i Gendre, Manuel Solanet, Nicolás Gallo, Natalio Botana, Domingo Cavallo, Thomas Leonhardt, Eduardo Airaldi, José María Lladós, José María Dagnino Pastore, el camarista electoral Alberto Dalla Vía, la historiadora María Sáenz Quesada, la embajadora Lilián Alurralde, el excanciller Juan Ramón Aguirre Lanari, el exgobernador José Octavio Bordón, Ricardo Yofre, los embajadores Arnoldo Listre, Fernando Petrella, Eduardo Roca, Daniel Olmos y Jorge Hugo Herrera Vegas, Daniel Montamat, el exministro Héctor Lombardi y, entre otros, el general Julio Hang (jefe de la Casa Militar de De la Rúa). Mientras consumían el menú de la casa, los invitados escucharon al expresidente sobre detalles jurídicos y políticos de la causa y, de a uno, a los invitados que glosaron la personalidad de De la Rúa y sobre el sobreseimiento. Esas reuniones en el CARI están resguardadas por normas que impiden reproducir lo dicho en boca de quien lo dijo, pero aquí va una síntesis.
• Entre los reconocimientos al invitado se destacó que fue el único presidente de la democracia que no intentó modificar la Corte Suprema de Justicia.
• También coincidieron todos en que la salida de De la Rúa fue un golpe institucional que debe investigarse.
• Se destacó un caso raro de continuidad institucional: ocurrió cuando asumió Cavallo como canciller de Carlos Menem y sucedió a Ruiz Cerutti en el cargo. Ella había sido denunciada por presunta traición a la patria por haber hablado de la extensión del mar territorial y Cavallo mandó a los abogados de la Cancillería a defender su posición como una política de Estado.
• Se habló de un nuevo libro de Cavallo en el cual refuta al que publicó Eduardo Duhalde sobre Raúl Alfonsín.
En la sobremesa, además de abrazos y reconocimientos, se habló sobre la resistencia de la UCR a reivindicar a De la Rúa después del sobreseimiento, algo que se refleja en que hubo actos en los que proyectaron imágenes de presidentes del partido y omitieron a De la Rúa. No parece un tema cerrado porque en el almuerzo del mes pasado de Jorge Capitanich, Miguel Pichetto en el Senado con Ernesto Sanz y Gerardo Morales, se conversó de esto. Sanz le contó al jefe de Gabinete algunos detalles de los fundamentos de la sentencia de sobreseimiento que orden abrir investigaciones sobre Mario Pontaquarto pero también sobre Alberto Fernández, Daniel Bravo, Aníbal Ibarra y otros fogoneros de la denuncia que fue desestimada por la Justicia. Final abierto.
Otro quincho opportunty fue el miércoles, fecha del cumpleaños de Julio Cobos (59) que aprovecharon amigos y correligionarios para ocupar el restorán vasco Sagardi, en el corazón de San Telmo. Estaban el diputado nacional Luis Petri (hechura de Cobos), el empresario Emilio Luis Magnaghi, director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional "Santa Romana", el consultor y exfuncionario menemista Jorge Castro, y un malón de amigos y colaboradores de su despacho de diputado y su oficina política de la calle Azcuénaga (donde funciona el petit comité de campaña Cobos Presidente 2015 preparando la primera actividad masiva para el acto en la Federación de Box antes de que comience el Mundial de Fútbol). Entraron al salón cantando el cumpleaños feliz desde la calle, encabezados por el veterano puntero radical del barrio de Belgrano, Pedro Querido, y Juan Montilla, mendocino afincado en la Capital para ser secretario privado de Cobos y que ahora funge como directivo del Comité Capital de la UCR que preside Emiliano Yacobitti. Al día siguiente, Cobos partió a su provincia para pasar su cumpleaños en familia, una breve etapa antes de seguir hacia San Luis para buscar prosélitos haciendo equilibrio entre las actividades organizadas por el Comité provincial de la UCR que encabeza un ortodoxo como Horacio Quevedo (yrigoyenista de hacha y tiza), el diputado nacional José Riccardo, y el exdiputado provincial Hector "Teddy" Casal, junto a quienes brindó una conferencia de prensa en la vereda de una confitería en plena peatonal Vía Rivadavia, y las del incipiente FAU que empieza a germinar en territorio puntano. Pero no se privó Cobos de ofrecer señales, como reunirse con el gobernador Claudio Poggi, criatura política surgida de la incubadora de los hermanos Rodríguez Saá, que siguen jugando de líberos en la interna peronista y no han decidido aún su compromiso electoral de cara a las presidenciales del año próximo. Pone allí una ficha Cobos, siempre tentado a mostrar lo que suma por fuera de la estructura radical, dado que su imagen irradia desde Mendoza hacia el resto de la región cuyana. Le preguntaron sobre una presunta alianza con Macri y el PRO, y se cansó de repetirr que "el espacio ya está definido" para referirse a los actuales integrantes de FAU pero mantiene línea abierta con el jefe de Gobierno de la Capital a través de gestores de buena fe, sin descartar que tal vez haya que redefinir el espacio antes de las PASO. Ingeniero de profesión, especializado en estructura, conoce a la perfección la debilidad estructural de la alianza no peronista en dos territorios clave como la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, donde Macri resultaría materialmente necesario para una contundente victoria en primera vuelta sobre el peronismo.
Otro grupo se juntó el mismo día en la parrilla La Raya, con nueva sede en Palermo Viejo, para devorar unos lechones en homenaje al legendario Pablo Palomeque, militante de todas las eras del radicalismo, que cumplía 85 años. Había amigos de todas las veredas del partido, como Rafael Pascual -que ha comenzado a militar en el cobismo y está dando una mano para el acto de la Federación de Box-, José María García Arecha, el penalista Zenón Cevallos, el exdiputado Ricardo Marcos, el exconcejal Héctor Fernández (llamado por sus amigos, cariñosamente, "Lechuga"), Carlos Ventureira, Alberto Cano, Walter Bruno y un trío de expertos en la raza caballar, los veterinarios Oscar Lencinas (del hospital Pasteur), Osvaldo Racines (de San Isidro), y el platense Carlos Uzquiano, quien introdujo el tema más apasionante de la noche. Uzquiano tiene intereses en laboratorios y cuenta con una autorización para desarrollar de manera experimental una pastilla vigorizante que puede ser competencia de las célebres pastillas azules o rojas (según sea la marca que el lector prefiera). Cevallos, un experto en derecho, intentó llevar la charla a la disputa por el uso de patentes y los límites de su uso. Uno de los veterinarios ofreció la posibilidad de hacer esa experimentación en animales, por ejemplo caballos. Pero uno de los comensales fue a las vías de hecho y se exaltó: "No perdamos el tiempo, ¿por qué no las probamos nosotros?". Hubo tanta algarabía que de otras mesas -una de ellas ocupada por Inés Lafuente- creyeron que estaban festejando un gol. La propuesta pasó a comisión.
La mesa se puso más seria cuando vino el momento de la memoria. Uno descalificó otra vez el cuento de Jorge Rafael Videla de que se había reunido en 1976 con Ricardo Balbín, quien le había alentado a dar el golpe del 24 de marzo. Eso ocurrió en un juicio por atrocidades que le seguían en Córdoba en 2010 y fue negado siempre por los radicales. "No pretenda el aplauso -le diría el jefe radical en esa presunta reunión- pero tampoco sembraré piedras en el camino". El cumpleañero Palomeque aportó otra descalificación de esa leyenda cuando recordó que su jefe entonces en el Senado Fernando de la Rúa, lo llamó en aquel tiempo con la indicación de "Venite que necesito que me manejes el auto". Fue a buscarlo y subieron al vehículo De la Rúa y Balbín y le indicaron el camino de Lugano. Llegaron, se bajaron los dos políticos e ingresaron en la casa de Lorenzo Miguel. Al regresar, subió Balbín al asiento del acompañante y De la Rúa atrás. Cuando arrancaron, Balbín giró la cabeza y dijo: "Qué macana, Fernando, no vamos a lograr nada". Venían de hablar con el "Loro" metalúrgico del proyecto de habilitar a Ítalo Luder como interino para terminar el mandato de Isabel Perón y llamar a elecciones adelantadas. Miguel se negó, como Luder, porque temían aparecer como traidores en un golpe institucional. Eso prueba, acordó esa noche del miércoles la mesa de La Raya, que Balbín estaba contra el golpe.
Con menos intensidad, hubo actividad por el 1 de mayo en el sindicalismo politizado, como el de los gastronómicos, que celebró ese día en varias mesas (de comida, se entiende). Una fue en la sede de la calle Salta, en el polideportivo que está a la vuelta de Canal 13, en donde Dante Camaño, titular de los gastronómicos porteños, hizo activismo en favor de la marcha del 14 de mayo con el moyanismo. Imaginó que las columnas no levanten pancartas de identificación y poner todos los recursos en llevar gente a la Plaza de Mayo. Por si alguien escuchaba otra cosa, en el discurso ante sus afiliados dijo que hay que ayudar a que termine su mandato en paz y sin sobresaltos. Debería decírselo a Moyano. Se quejó de que el negocio hotelero está mal y que se pierden empleos en ese sector y también de los precios. "Un kilo de milanesa vale cincuenta pesos en la carnicería porque tiene cuarenta por ciento de impuestos", dijo después de describir toda la intervención del Estado en la cadena de comercialización. Se vio gente del PRO en la mesa. No hay que perder detalle de lo que sucederá esta semana en Mar del Plata cuando todos los secretarios generales, con Luis Barrionuevo a la cabeza, vayan a tratar el balance y gestión de 2013. Los gastronómicos están pidiendo en paritarias un aumento del 40%. También hubo concentración de este sector en el partido de San Martín, en donde se recordó la fecha de los trabajadores con una cena en el sindicato de Comercio en la que habló Graciela Camaño y el secretario zonal Álvaro Escalantes, a la que siguió una misa (al día siguiente) en la catedral local.
Vamos a terminar con un chiste conyugal.
Se reúnen tres mujeres: una amante clandestina, una novia y una casada. Quieren poner a prueba una técnica de seducción y deciden que las tres, esa misma noche, usarán bodies de cuero negro, tacones aguja de 20 centímetros, y máscara de ojos para recibir a sus parejas.
Al día siguiente, se reúnen a comparar experiencias:
La amante clandestina cuenta:
-Apenas abrió la puerta y me vio así, gritó como un salvaje. Me hizo el amor cuatro veces, en el piso, sobre la mesa de la cocina, en el baño, en el dormitorio...
La novia, a su vez, cuenta:
-Yo me puse ese uniforme, pero me dio algo de vergüenza y usé un abrigo encima. Cuando él llegó, abrí el abrigo y lo enfrenté. Se puso como loco, fuimos a la cama, y me hizo el amor dos veces seguidas...
La casada, finalmente, relata:
-Bueno, yo también me puse lo mismo...
-¿Y qué hizo tu marido cuando te vio así?, preguntan ansiosas las otras dos.
-Se tiró en un sillón, agarró el control remoto y me dijo: "Che, Batman, ¿qué hay de comer?".



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