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Charlas de quincho
Los abundantes quinchos de hoy se abren contradiciendo a Macedonio Fernández: todo es vigilia, y todo es ojos abiertos. Así, al menos, transcurrió el Gobierno el fin de semana, recibiendo noticias de Brisbane, donde el ala de Economía y Cancillería trajo señales optimistas, y no sólo en relación con la buitreguerra. Con ojos igual de abiertos seguimos algunas intrigas vaticanas, donde se orejea la eventualidad de un viaje papal (aunque esa posibilidad sea más remota al lugar donde se lo espera con más ansiedad, Tucumán). En semana de muchas tenidas gastronómicas benéficas o de homenaje, damos cuenta de la existencia de un grupo paralelo al de los “Susanos”, el de los “Karinos”. Y hasta nos hicimos tiempo para salir en bote por el Riachuelo. Veamos.
Cábala imperdible para Daniel Scioli: estar en la prueba hípica del haras El Capricho. Fue ayer junto a Karina Rabolini y se mostró con Gerardo Werthein. Su fuerza celebra que la marea sciolista sigue a la ola.
Lo explicaba la delegación en uno de sus informes de trasnoche-madrugada hacia Buenos Aires: más allá de las palabras, la puja principal de esa cumbre de Brisbane fue entre Estados Unidos y Alemania por el método de enfrentar la crisis financiera internacional. Obama volvió a defender políticas expansivas para crear empleo e insuflar actividad, mientras que Merkel se clavó en su posición de ajustar las economías, reducir el gasto y restringir la demanda. Un debate casi doctrinario en el que la Argentina, como en tantos otros asuntos, quedó del lado de EE.UU., porque aunque Paul Krugman haya dicho que emplean políticas parecidas en realidades diferentes, en la letra se parecen. Festejó también la delegación ante los oídos trasnochados de Buenos Aires que la mesa asumió el problema de las reestructuraciones de deuda como un asunto entre estados y no del FMI; como afirman los críticos de la posición criolla en la ONU. Por estos logros, que la historia juzgará, Timerman pidió antes de viajar en la mañana de hoy a Nueva York una reunión con la canciller australiana, Julie Bishop, para agradecerle que el premier de ese país, Tony Abbott, permitiese que la delegación argentina tuviera plena participación pese a que la Presidente no viajó, y que tuviera tiempo y espacio para defender sus posiciones. Valoraron los dos ministros que este Abbott hubiera tenido esa conducta pese a que su Gobierno, de signo conservador, fue uno de los que votó contra el proyecto de la Argentina en la ONU para discutir un tratado antibuitres (de paso, es el trámite que atenderá Timerman en su viaje a Nueva York, donde tiene varias citas en la ONU).
Del viaje trajeron los enviados otra constancia del interés de los chinos por recibir a Cristina de Kirchner en su país. En julio pasado, en la reunión de Buenos Aires, el viaje se había acordado para estos días con el presidente chino. Por la enfermedad se abrieron varias fechas y, en la reunión que tuvieron en Brisbane con los chinos, los ministros trajeron dos posibilidades: segunda semana de enero o primera de febrero; lo dirán los médicos. ¿Y lo demás? Todo bien, la plata para las represas del sur, para el Belgrano Cargas y los "swaps". ¿Había que confirmarlo? Por supuesto, porque no sería la primera vez que un acuerdo con chinos se cayera porque en reuniones subsiguientes los orientales preguntasen "¿Y esto con quién lo hablaron? Porque nosotros no tenemos nada". Es conocida la modalidad china de usar varios negociadores en cada asunto, o cambiarlos en medio del río, para sacar más ventaja. Eso hace recomendable nunca pasar a cuarto intermedio con los chinos y, como aconsejaba el llorado Julio Grondona, ir a las reuniones con un pañal geriátrico de manera de no levantarse de la mesa ni para ir al baño hasta que esté todo firmado.
Quizás sean anécdotas triviales, pero en la diplomacia lo son tanto como las palabras por las que juran los burócratas. Timerman, como todo canciller, junta esas anécdotas y las cuenta con histrionismo poco común en los funcionarios. Dio una prueba el lunes pasado, cuando regresaba junto a un grupo de legisladores argentinos de una reunión del Parlasur, en Montevideo. Se agolparon todos en el salón VIP del aeropuerto de esa ciudad a la espera de un demoradísimo avión que no venía nunca. El grupo (Guillermo Carmona, Jorge Landau, Sergio Bergman, Carlos Raimundi, Claudio Lozano, Fernando Mayans, Omar Perotti, Andrés Larroque, José Uñac, Patricia de Ferrari, los embajadores Juan Manuel Abal Medina y Dante Dovena, entre otros) agotaron todo el stock de sanguchitos y gaseosas, y se entretuvieron cruzando cuentos viejos y nuevos. Timerman aportó lo más divertido con anécdotas de paño muy diplomático, el pánico a los vuelos, y recordó un viaje con un canciller de México que, comido por la ansiedad de un frente de tormenta, se levantó y comenzó a golpear en la puerta de la cabina de los pilotos, gritando: "¡No tenemos apuro por llegar, despacio, despacio!...", como si ese consejo pudiera mejorar la situación. Uno de los diputados presentes acercó un cuento de esa jornada del Parlasur en Montevideo. La sesión estaba dedicada a la creación de una comisión de apoyo a la posición argentina en defensa de la soberanía en Malvinas (por eso estaban Timerman y Luis Almagro), y sumó un malón de dirigentes uruguayos muy filoargentinos. En una de las sillas del recinto había un señor que anotaba todo y que lucía en la solapa la flor de amapola roja que los anglos suelen llevar en recuerdo de los caídos en la Primera Guerra Mundial, y que en las últimas semanas se vio mucho por TV en políticos y animadores. "¿Y usted quién es?...", le preguntó el curioso. "Soy de la embajada británica", se entregó el curioso. Contado con gracia, pareció un pasaje de los relatos cómicos de Graham Greene sobre el espionaje. En este caso debería llevar el título de "El Espía que se sentó sobre el Timbre".
También para espías fue el final de la conferencia de los obispos el fin de semana, que terminó con un documento manso y tranquilo y la elección de una cúpula más amigable con el Gobierno y, por supuesto, el papa Francisco, que ajusta al Episcopado a su proyecto político (eclesial, se entiende). Lo más notable fue la designación del secretario del cuerpo, el marplatense heredo peronista Carlos Malfa, uno de los obispos con mejor relación con el oficialismo, experto en navegar aguas profundas y soportar que las balas le piquen cerca. Una cintura ajustada a la hora de esta nueva etapa de las relaciones entre francisquismo y cristinismo, algo que es un cambio de agenda más profundo de lo que se percibe en las explicaciones de superficie, demasiado cargadas de preconceptos y de categorías ya caducas. El otro hecho fue el baldazo de agua fría que significó para la mayoría de los obispos la carta que se leyó con el anuncio de que Francisco no vendrá al congreso Eucarístico de junio de 2016, que se hará en Tucumán con motivo del Bicentenario de la independencia nacional. Como todo gesto papal, pasó de inmediato a la comisión de herméutica, para llamar de alguna manera a los grupos que leen entrelíneas todo lo que dice y hace Francisco. Por lo pronto, alguno dijo saber algo por adelantado; el arzobispo de Tucumán, Alfredo Secca, que iba a ser el anfitrión de esa visita, contó que cuando le preguntó en Roma hace poco al Papa sobre ese viaje, Francisco lo despistó con esta frase: "Esperá a noviembre, que es cuando va a estar cerrada la agenda de viajes". Noviembre es ahora. Para los arúspices del grupo, que no vaya al congreso de Tucumán no implica que no lo haga a la Argentina, y que de ser así tampoco quiere decir que no venga antes. Por ejemplo, mientras Cristina de Kirchner sea aún presidente. Es lo que querría el Gobierno, y ya hay alguno que se dice amigo del amigo de Roma, que se ha comprometido a que eso ocurra antes de diciembre del año que viene. Si se miran las cosas vaticanamente, el momento ideal sería entre las elecciones del nuevo presidente y su asunción, para que Francisco bendiga a saliente y entrante y se anote como el gran pacificador.
De esa reunión, otras pequeñeces como la salida de la presidencia de la comisión de Educación del episcopado del conservador Héctor Aguer, el contradictor más importante que tuvo Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires y quien le infligiera importantes derrotas en votaciones sobre temas pastorales, como los casamientos del mismo sexo. Para Bergoglio, el asunto educación es el más importante dentro de su papado. Por eso exaltó a nivel mundial su proyecto de las Scholas Occurrentes y a su gerente, el laico José María del Carril. Por eso hizo obispo apenas asumió al rector de la UCA, "Tucho" Fernández. Ahora pone en esa función del episcopado a monseñor Eduardo Martín, a quien había designado hace poco en la diócesis de Rosario, donde estaba otro de sus enemigos jurados, el obispo José Luis Mollaghan. Claro que lo más importante en este terreno es la asunción el mes que viene del nuevo embajador en el Vaticano, Eduardo Valdés, que desde su designación pasó a navegar sin luces y con un misterio que sólo ha quebrado para decir que quiere que la embajada argentina en la Santa Sede sea la más grande de las que tiene el país en el mundo, y que para eso le pedirán a Francisco que ceda alguno de los palacios que tiene en Roma. Se ha apartado de las ofertas de despedidas que le quieren hacer sus amigos, quizá para cerrar la ventanilla de favores. Se sabe que sólo aceptó una despedida casi secreta que le ofreció hace un par de semanas la cúpula del think tank CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) y a la que concurrieron, entre otros, su presidente Adalberto Rodríguez Giavarini, Carlos Pérez Llana, el embajador Arnoldo Listre y muy pocos otros. En la superficie se le registró una sola aparición, el jueves, en la sede de la calle Matheu que tiene el PJ para hablar junto al sacerdote Domingo Bressi y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, sobre el cura Carlos Mugica, muerto por alguna facción del peronismo (la Triple A o los Montoneros) en los años 70. Esa mesa la organizó la juventud del PJ para descubrir una placa que recuerda a este mártir de la Iglesia y de la política, con quien el peronismo siempre tendrá una deuda pendiente porque fue víctima de alguna de esas dos organizaciones criminales. Bergoglio ha reivindicado siempre la figura de Mugica y, seguramente, quiere acomodarlo en el cuadro de sus mártires. El peronismo, como la Iglesia, también busca ese acomodamiento, aunque falta todavía que hablen protagonistas de aquellas atrocidades. El sacerdote Bressi, que disertó en el acto, era amigo de Mugica, y el peronismo lo cultiva porque es el párroco de San Juan el Precursor, una iglesia del barrio de Saavedra cuya contrucción se atribuye a la voluntad personal de Juan y Eva Perón.
Hay problemas cuya solución sólo trae el tiempo, dicen en el sciolismo en estas horas para explicar lo que ven como una marea de apoyos a la candidatura presidencial del gobernador. Para ellos nunca hubo duda alguna de que será así, pero esa eventualidad -no es otra cosa hoy- recibió tantos cascotazos del fuego amigo que llenó horas de especulaciones. Esa marea la advirtieron en cada aparición de Daniel Scioli en las últimas horas en Villa María, donde fue a recibir el saludo del anti- De la Sota Eduardo Acastello (visitado en su ciudad un día antes, el viernes, por Jorge Capitanich) o en la noche del sábado en Merlo, donde fue a levantarle el brazo al anti-Otacehé Gustavo Menéndez. O en la vip del predio de la SETIA, en Ezeiza, donde el PJ provincial hizo un acto por el Día de la Militancia y los invitados comieron choripanes a la espera de estrellas mayores como el propio Scioli y Sergio Urribarri. Cada vez hay más sciolistas, advierten, cuando antes había que buscarlos debajo de las piedras. Con ese ánimo va Scioli a Mendoza hoy a una megacumbre del peronismo, con el pretexto de acompañar a "Paco" Pérez en la reasunción en el PJ local. Estos viajes ya tienen agenda orgánica, como que ayer se registró a la ministra de Economía de Buenos Aires, Silvina Batakis, en operaciones en Mendoza. Para mostrarse en todos los escenarios, ayer el gobernador estuvo con los Werthein en el haras El Capricho, donde se hacen pruebas hípicas de nivel internacional y que para el gobernador es una cábala concurrir, como quedarse anoche en La Ñata para jugar otro partido de la liga oficial de Futsal.
Fue semana de quinchos benéficos y también de homenajes. En el primer rubro se anota la cena anual de la Fundación Vida sin Violencia, que anima Nancy Estrada Mora, con sede en el partido de Moreno, donde sostiene dos casas para albergar a mujeres y niños víctimas de la violencia familiar. Por su acción y la de su marido, el productor de cine y petrolero Jorge Estrada Mora, la cena anual es casi un congreso de empresarios de todos los sectores. Por eso, hacer un sobrevuelo por las mesas que se armaron el lunes en el hotel Intercontinental fue una fuente de información muy jugosa. El arco de los invitados iba desde la embajadora de Canadá, Gwynth Kutz (quien lucía el "poppy", emblema que fue en realidad creado por un canadiense), hasta empresarios como Miguel Ángel Gutiérrez (expresidente de Telefónica Internacional), pasando por el embajador de España, Estanislao de Grandes Pascual, el abogado Guillermo Lipera, Miguel Blanco (IDEA y Swiss Medical), Gerardo Cartellone, Pablo Aristizábal, Mario Vázquez (a quien le cantaron el cumpleaños feliz a la medianoche), el cónsul de EE.UU. Brendan O'Brien, Raúl Fiscalini, Juan Martín Bulgheroni (PAE), Juan Pablo Maglier, el embajador de Colombia, Alejandro Navas Ramos, Tom Hess (Exxon), la artista plástica Nora Iniesta, Juan Waehner (presidente de Telefé), Carlos Magariños (exsecretario de Industria), el petrolero Marcelo Güiscardo (quien además tocó el piano toda la noche y acompañó a la embajadora Kutz cuando entonó ante todos su versión de "My way"), el exdiputado Eduardo Amadeo y su esposa "Yiya", funcionaria del macrismo, Patricia Querejeta de Massaccesi (su marido Horacio no asistió porque teníainternas de la UCR de Río Negro, que ganó ampliamente), Carlos García, Luis Betnaza. Nos enteramos allí de que hay petroleras que están explorando yacimientos que pueden sorprender en el Mar Argentino, frente a la provincia de Buenos Aires, y en una línea vertical que nace en el Uruguay. También hubo apuestas a si seguirá el dólar a la baja con peligro para emprendimientos "shale", como los de Vaca Muerta.
Entre los homenajes, hubo quincho en la asociación de criadores de pur sang, en la Recoleta, para honrar a dos vascos de nota. La fundación Juan de Garay les entregó reconocimientos el CEO de Shell, Juan José Aranguren, y al exsenador radical José María García Arecha. Hubo comida poco vasca, como unos canelones y una bondiola a la criolla, y discursos exaltando a grandes vascos de ayer, de hoy y de siempre, como Urquiza, Yrigoyen y Sáenz Peña. Los comités italianos de todo el país eligieron a los heredoitalianos insignes de este año, y le entregaron el premio como "embajadores de la italianidad" a un grupo de notables, entre quienes estuvieron Enrique Pinti, el "Canca" Juan Carlos Dante Gullo, y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri. Les dieron una obra de arte y un cóctel bajo los dorados techos del Palacio San Martín.
Las Terrazas de Xapar, refugio del peronismo sciolista que sintetiza su identidad en el neologismo "justisciolismo", alcanzó el miércoles pasado el súmmum al sentar a la mesa a Karina Rabolini, la primera dama bonaerense que fantasea convertir en primera dama presidencial. ¿Debe, una mujer que se precie de ser una auténtica primera dama argentina, saber bailar el tango? Quizá por esa razón, Rabolini anda antojada con los pasos de esa centenaria danza al punto que se animó, en un alto de la sobremesa, a dejarse llevar por un hombre de letras que se reveló, además, como un buen bailarín. Karina se mueve junto a su grupo de colaboradores bautizados "los Karinos", una emulación inevitable de aquellos "Susanos" de Susana Giménez, simpatías de gente que viaja mucho y comparte tiempo y millaje, cosas de campaña, tema que la exmodelo abrazó casi como una religión: viaja todas las semanas a una o dos provincias, pide caminar por el centro y se dedica a hablar con los medios para, detalla, "explicar cómo es Daniel, para que lo conozcan a través de mí". Rabolini tiene una teoría interesante respecto del aporte de las mujeres de los candidatos en campaña. Sostiene que a nadie votarían por su esposa e, incluso, cree que lo único que pueden hacer es generar problemas con lo que digan o hagan. Así y todo, recorre el país de punta a punta porque, cuenta, es la manera en que siente que puede colaborar con su esposo-candidato. En esa charla, antes de entregarse al tango, confió que a veces piensa si no es demasiado arriesgado tener visibilidad y hablar, como habla, todas las semanas con los medios. La campaña permanente.
"Los Karinos" son el scrum que acompaña a la primera dama bonaerense, entre ellos Soledad Peralta, Ignacio Castro Cranwell y Juan Martín Morales, en sus actividades de campaña por todo el país y protagonizan una serie de tomas fotográficas que ilustran sus recorridas. Peralta y Castro Cranwell estaban en la mesa junto a Rabolini, Abatecola y Londero, además del campañólogo sciolista Carlos Gianella; el subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, Jack Nahmías; la platense Natalia De Sio, Jimena Villegas de Economía; Pilkowicz de ARBA y, claro, Javier Chapar, recibidor y asador premium en la terraza que lleva, tuneado, su apellido. Relajada y ante la consulta de un curioso sobre si había hablado con la presidente Cristina de Kirchner en el último tiempo, Rabolini contó que el 29 de abril pasado, ella había viajado a India por cuestiones de trabajo, y en el trayecto entre el aeropuerto y el hotel, le sonó el celular y era la Presidente para saludarla por su cumpleaños. Lo contó con calidez y para explicar que siempre, a pesar de momentos de tensión política, su vínculo con la mandataria fue de muchísima amabilidad.
Dos ministros, Silvina Batakis, de Economía, y Alejandro "Topo" Rodríguez, de Asuntos Agrarios, completaron el VIP de invitados en la fresca noche porteña que, como suele ocurrir, tuvo de anfitriones a Ivana Londero y Diego Abatecola. Batakis, una exultante prematura que contaba que en unas horas tendría el Presupuesto votado en la Legislatura -lo que finalmente ocurrió- aunque no pudo administrar algo más mundano como el frío: terminó la noche cubierta con un buzo prestado y contando que su descendencia concurre a colegio bilingüe de la comunidad helénica en Buenos Aires, donde aprende, un reclamo de la sangre, el idioma griego. Es Batakis, claro. A esa ministra, formada en la escuela político-económica de Juan Carlos Pezoa- se la ve ganando espacios. Igual a "Topo" Rodríguez, explicativo y didáctico sobre la situación de los chacareros bonaerenses en un año agitado en lo climático y la baja de precios de los commodities a pesar de lo cual se muestra conforme con que el frente político con las entidades no presenta, hasta acá, frentes críticos. Fue la tarea que le encomendó Scioli cuando lo sentó en ese sillón, siempre complicado en una provincia como la bonaerense con tanta superficie y tanta diversidad de demanda y reclamo.
A fuerza de buñuelos de acelga, pastas, risottos varios e ineludibles Malbec, el restorán Mancini de la calle Libertad ya se ha trasformado en el búnker predilecto de las campañas del PRO en el terreno de los abogados porteños. Allí se organizó, el pasado martes por la noche, un nuevo sarao para presentar a los candidatos que el macrismo auspicia para la Magistratura porteña, José Pablo Godoy Vélez y Marcela Basterra. Los recibieron los actuales consejeros, Jorge Enríquez y Sebastián Destéfano; el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clousellas;el integrante del tribunal de disciplina del Colegio Público porteño, Zenón Ceballos; la actual consejera de la Magistratura de la Nación, Adriana Donato; los legisladores Daniel Lipovetzky y Francisco Quintana, el conjuez de la Corte Suprema Tomás Hutchinson, los abogados Osvaldo Natanson y Carlos Froment, y el secretario de la Magistratura, Emiliano Bardelli, entre otros. La elección es mañana, con lo cual se dieron cuenta de las últimas acciones de lo que, se espera, será un triunfo contundente ya que esta vez la lista elaborada por el PRO y la agrupación Gente de Derecho logró el apoyo del Colegio de Abogados de la Ciudad (que reúne estudios empresariales) y otras agrupaciones díscolas como el caso de Será Justicia. Basterra, que trabaja en el equipo de Horacio Rodríguez Larreta, fue una de las comensales más escuchadas ya que no dejó tema sin tocar: habló de la necesidad de posicionar al Consejo Ciudad en el proceso del traspaso de las competencias de la Justicia nacional hacia la municipal, destacó el funcionamiento de ese organismo en la Ciudad respecto de la parálisis que sufre a nivel nacional y recalcó (muy al estilo de Ricardo Lorenzetti) un modelo de Justicia enfocado en índices de eficiencia y estadísticas.
A su turno, Enríquez valoró la heterogeneidad de la lista y recordó la ley de honorarios para los abogados que el PRO sancionó hace quince días. Esa reforma, contó luego, es el ariete de la elección que el macrismo le disputa a los radicales, porque reduce las posibilidades de que los jueces tengan decisiones irrisorias al momento de definir los honorarios de los matriculados. Según se contó en la cena, se imprimieron más de 10 mil explicativos sobre la reforma para enviar a los abogados porteños que votan mañana.
El viernes se repitió la tenida gastronómica -parece probado que los votos entre abogados se consiguen dándoles de comer- en el nivel más prosaico, una cantina a la que no se dignó descender el puntero principal de esta tribu, el boquense Angelici, que se perdió el video con un resumen de la imagen de los candidatos de la alianza. Nuevo este recurso gráfico, pero impuesto seguramente por los eventólogos que ofrecen esos videos en casamientos y cumpleaños dentro del precio del catering. Ya que estaba pagado, mejor usarlo. Además del inspirador del encuentro, Jorge Rizzo, conductor de Gente de Derecho -hoy es suplantado en la presidencia del CPACF por el abogado Roberto López, un socialista que dice que aprendió con Alfredo Bravo, de quien comentó, o mejor corroboró, algunas anécdotas del divertido dirigente-, se encontraban los candidatos de la Lista. Pese a su ausencia, todos lo mencionaron a Angelici, para recordar que detrás de él está Macri.
En el ajetreado fin de semana entre happenings y saraos de todo tipo, se cumplió uno de carácter ritual que fue la Remada X el Riachuelo, en su 9ª edición. El evento es patrocinado y organizado por la Fundación X La Boca que preside Oscar Andreani, que reúne a empresas, instituciones y personalidades comprometidas con la causa de saneamiento de la Cuenca del Matanza-Riachuelo, uno de cuyos ejes es precisamente la recuperación del río para su navegabilidad y reincorporación definitiva al imaginario popular. La Boca estuvo de parabienes con la Remada que arrancó en el Yatch Club Argentino de Puerto Madero hasta el Puente Pueyrredón, en Barracas, regresando para finalizar, como no podía ser de otro modo, en el embarcadero de la mitológica Vuelta de Rocha (antiguo Puerto de los Tachos). La actividad convocó a más de doscientos remeros, sumado el público invitado que acompañó en lanchas y gomones la travesía y a un variopinto seleccionado de personajes del mundillo empresario, social y deportivo de tierras boquenses mezclados con funcionarios nacionales y locales, como Jorge Calzoni y Antolin Magallanes, directivos de ACUMAR, Carlos Aguas, Miguel Santoro, Lito Discioscia, Diego Barovero, Javier García Elorrio, Gabriel Lorenzo, Silvia Lospennato, Carlos Milanesi, Luciana Salva, Tersa Stambazzi, Roberto Naone, Silvana Canziani y hasta un solitario y entusiasta Aníbal Ibarra, que la remó de entrada. Todos juntos finalizaron la celebración con una faraónica choriceada en la ribera del Riachuelo.
Los remeros voluntarios de esta algarada recibieron el lugar de largada bien engalanado, porque antes había sesionado allí una organización cuya misión es el embellecimiento del universo. Allí había hecho su cena anual, el lunes pasado, la Gala de Sociedad Argentina de Horticultura, que preside Sonia Benvenuto de Blaquier. Se volvió a realizar después de varios años, emulando esta vez "Il Ballo della Rosa" que se hace en el Yacht Club de Mónaco todos los años a beneficio de la Cruz Roja de Mónaco. Mucha sociedad y poca política, la familia Neuss (Germán, Georgie y Jorge), Martín Cabrales, Tato Lanusse, Alejandro Blaquier, el dirigente de la Sociedad Rural Ricardo Smith Estrada, Gino Bogani, el presidente del Colegio de Abogados, Máximo Fonrouge, el funcionario del PRO Augusto Rodríguez Larreta y su esposa Julieta Spina, Juan Pablo Maglier, el médico neurólogo Alejandro Caride, la artista plástica Marta Diez Ojeda, entre otros. La sociedad junta fondos para mejorar los espacios verdes de los hospitales públicos de la Capital.
Vamos a terminar con un chiste protagonizado por un clásico personaje.
Manolo, en busca de trabajo, se dirige a un barrio muy elegante y llama a cada puerta, preguntando si alguien puede ofrecerle alguna changuita. El propietario de un chalet exclusivo, luego de abrir y echarle una mirada, le pregunta si se atreve a pintarle el porche.
-¡Pero claro que sí, hombre! Por 500 pesos se lo pinto ya mismo.
-Pues empiece -dice entusiasmado el dueño-. Espere un momento, que le traigo las latas de pintura del garaje.
Un tiempo después, Manolo llama a la puerta.
-Pues todo listo, señor -dice-. Y mire, me ha sobrado pintura, así que le daré una segunda mano.
-¡Excelente! -exclama el hombre, aun desde el interior de la casa, mientras busca el dinero en su bolsillo.
-Eso sí, quiero aclararle una cosita que me extraña que usted no sepa. No es un Porsche, es una Ferrari.



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