19 de enero 2015 - 00:11

Charlas de quincho

El juego político del verano, como se verá en los quinchos de hoy, es el dominó: no el literal, desde ya, sino la estrategia que consiste en mover una pieza, pero no para afectar a la vecina, sino al cuadro general. Sobre estas sutilezas de movimientos le hablamos al lector en temas tan espinosos como la actuación del fiscal Nisman contra el Gobierno, y tampoco pasamos por alto otro de los grandes tópicos de la semana, concomitante con el anterior, el de los “desacatados” (allí está, entre otras figuras, el gesto de Gabriela Michetti para pelear la jefatura de Gobierno en 2015). Una adivinanza: ¿por qué se ganó el gobernador de Buenos Aires el apodo de “la mano de DOS”? Y terminamos con un festín para economistas con la presencia de la vedette de hoy, Thomas Piketty. Veamos.

Daniel Scioli discutió sobre la “mano de DOS” con uno de los árbitros que dirigió el Boca-Racing en la noche del sábado en Mar del Plata. En la platea estuvo junto a Fernando Espinosa, Diego Bossio, Mariano Recalde, Víctor Santa María, Alejandro Granados, funcionarios, políticos y empresarios.
Daniel Scioli discutió sobre la “mano de DOS” con uno de los árbitros que dirigió el Boca-Racing en la noche del sábado en Mar del Plata. En la platea estuvo junto a Fernando Espinosa, Diego Bossio, Mariano Recalde, Víctor Santa María, Alejandro Granados, funcionarios, políticos y empresarios.
La actividad quinchesca del verano sigue marcando la agenda política, porque las diversas colectividades partidarias se concentran junto al fuego de las parrillas y hornallas para desmadejar una campaña que va mostrando decisiones definitivas, aunque se disfracen de peleas floridas que deben verse como jugadas de dominó: empujar las piezas no para afectar a la de al lado sino para producir movimientos en el cuadro general, algo que pocos ven. Más lejos de esas sedes del esparcimiento en la costa, que va declinando, los funcionarios del Gobierno ya están desde hace una semana en sus despachos para preparar batallas sangrientas y también de las otras, como son las negociaciones que emprendió este fin de semana Julio De Vido en China, como adelanto del viaje que hará Cristina de Kirchner en la primera semana de febrero. Algunas de esas peleas, como la que se librará hoy en el Congreso entre oficialistas y opositores sobre la denuncia del fiscal Alberto Nisman por el acuerdo con Irán por la AMIA, abren también el escenario para situaciones de ironía. Como que a la misma hora en que los defensores de Nisman (que ahora no son del Gobierno sino de la oposición) estén escuchando en la Cámara de Diputados sus argumentos para señalar a la Presidente y a su canciller como presuntos encubridores de terroristas, Héctor Timerman está en el consejo de Seguridad de la ONU hablando de la lucha contra el terrorismo. Lo invitó Michele Bachelet como presidente temporaria de ese consejo en nombre de su país, Chile, que está a cargo durante este mes. Curiosidades de un país y de un Gobierno que se pasa el tiempo criticando lo que han hecho antes sus funcionarios (como el espía Stiusso, que es empleado del Estado en la ex SIDE) y sus examigos (Nisman, a quien amaban en Olivos y Néstor Kirchner trataba cariñosamente como "el pibe").

Sobre este punto la orden del vértice es no salirse del carril político con la avanzada del bloque kirchnerista hoy sobre la comisión de la macrista Patricia Bullrich y acosarlo a Nisman desde el Consejo de la Magistratura, algo que tiene un final seguro, que es el desplazamiento del funcionarios de la causa AMIA, lo que puede hacer Alejandra Gils Carbó como jefa de los fiscales con su sola firma. Para algunos, esto es lo que se iba a hacer como parte de las reformas de la Procuración, a lo que Nisman se adelantó con la denuncia. En cuanto a las acusaciones, habrá respuestas a cuentagotas sobre los argumentos de Nisman, que se van conociendo por filtraciones a la prensa, única fuente porque el famoso escrito de 300 páginas no lo conoce nadie, salvo aquellos a quienes se les brinda la información. Nisman ha hecho circular una síntesis de 50 páginas que es de donde sale todo lo que se publica sobre diálogos telefónicos o presuntos protagonistas de esta fantástica acusación. Timerman cree ya haber volteado la acusación de haber querido que se levantasen los pedidos de extradición poniendo en el escenario a la cúpula de Interpol. Pero desde hoy puede haber más y la respuesta será lenta, hasta que se conozca la totalidad de la resolución del fiscal, algo que puede ocurrir si se levantan algunos secretos (depende eso del Ejecutivo) o cuando el juez Ariel Lijo tome la causa en febrero y considere la oportunidad de que el público conozca esos argumentos. La oposición se entusiasma con este caso porque el poder de daño eventual es grande: es una trama cargada de secretos, faltan explicaciones del Gobierno sobre las razones últimas para haber firmado el tratado, y todo eso alimenta la fantasía del público. Lo que tiene preparado el Gobierno es insistir en que el comercio de granos con Irán lo hacen los privados y preexiste a la firma del tratado, que nunca se le compró una sola gota de petróleo a ese país, y que la legendaria reunión en Aleppo de Timerman con delegados de Irán es un invento sobre el cual no hay pruebas, tanto que Nisman mismo había desechado la veracidad de esa información.

En plena campaña, la oposición intenta aprovechar el efecto en el electorado, pero con la prudencia que merece la envergadura del caso. Puede caer de pronto si el Gobierno hace ciertas revelaciones y queden todos colgados del pincel. Por eso habrá hoy coaching de Ernesto Sanz a los diputados radicales para medir los límites de la agresión. Los campañólogos también recomiendan cautela y recuerdan lo que pasó con el caso Schocklender en las elecciones de 2011. Todos esperaban que ese escándalo -que aún navega por la Justicia- iba a cocinar las pretensiones del peronismo en la elección presidencial, pero en esa oportunidad ganó Cristina de Kirchner de manera aplastante. Desvela a unos y a otros entender qué motivó el giro de Nisman de amigo a enemigo del Gobierno. La hipótesis de que es una venganza de los espías no es solvente para muchos, aunque recuerdan el hostigamiento que sufrió Fernando de la Rúa de exagentes cuando Fernando de Santibanes hizo la pugna en la ex SIDE. Hay acuerdo en que Nisman pudo prevenirse de un desplazamiento y en que ha elegido ponerse a la cabeza del malestar de la familia judicial por los embates del oficialismo con las reformas logradas con codigos y fiscales, y también con los intentos frustrados que la Justicia disolvió. ¿Quería el Gobierno una pelea con la Justicia? Ahora la tienen, responde este ángulo de la explicación.

En la generalidad de las reuniones políticas hubo acuerdo en que fue la semana de los desacatados. El mendocino Francisco Pérez decidió que las elecciones locales en esa provincia sean separadas de las nacionales. La senadora Gabriela Michetti dijo que irá a internas para competir por la sucesión de Mauricio Macri. Esos desacatamientos pueden entenderse, para algunos, como tapaderas de decisiones estratégicas de las dos fuerzas para producir el efecto dominó sobre terceros protagonistas. Sobre la trama mendocina se habló mucho el viernes en la capital de esa provincia por la que pasaron políticos del radicalismo y el peronismo para participar del lanzamiento de un túnel a Chile y, por la noche, de la Fiesta de la Vendimia del departamento de Junín. "Paco" Pérez contradijo con su decisión lo que le habían indicado, vía Juan Carlos Mazzón, de mantener unificadas las fechas electorales. En 48 horas estuvo en Casa de Gobierno y en Olivos con Cristina de Kirchner y ministros del Gabinete que, a sus espaldas, sostienen que la decisión fue inconsulta. Cuando estuvo con la Presidente en la firma de unos auxilios a la industria del vino, todos juran que ni le sacaron el tema. Tampoco habló del asunto el viernes cuando apareció en el despacho de la gobernación junto a funcionarios chilenos pero también a Ernesto Sanz -hombre de San Rafael, que es de donde partirá el nuevo túnel binacional de Las Leñas- y a testigos del oficialismo, como el embajador Ginés González García. Quienes creen que puede ser un encubrimiento de una estrategia de peronismo en el tablero mayor señalan que Julio Cobos ya tiene decidido abandonar su candidatura presidencial y bajar a competir por la gobernación provincial. Lo primero, dicen, es azaroso y complicado; lo segundo es más fácil, pese a que deberá ir a una interna con el gravitante Alfredo Cornejo, que maneja el aparato partidario de la UCR y que quiere también ser gobernador y tiene una alianza con Sanz.

La clave de esta percepción, se decía en la tarde del viernes en la sede de la intendencia de la capital provincial, adonde Sanz fue a saludar al alcalde Rodolfo Suárez en la primera elección del año, el 22 de febrero, es que con la nueva fecha hay que presentar alianzas el 18 de ese mes y candidaturas el 3 de marzo. Si Cobos quiere ser candidato a gobernador tiene menos de un mes para decidirlo y está arrinconado por el calendario. Esa noche Cobos, en la fiesta de la Vendimia de Junín, deslizó esa decisión cuando dijo: "Son pedidos que uno escucha. Estamos evaluando la situación". Para el radicalismo local ya es una complicación el desdoblamiento, que se suma al decreto que les prohíbe ir colgados de las fórmulas presidenciales. Ahora lo ponen a Cobos en el plan más difícil, dejar la presidencial y pelear la interna con Cornejo. ¿Cuál es la jugada dominó? Sacarle a la liga del no peronismo (UNEN y asociados) al candidato más pesado en la cancha. Cobos es más atractivo en su provincia y en el país fuera del partido que dentro. Si lo sacan de la pelea grande, quedan Sanz, Hermes Binner y Carrió. Para el peronismo retener la gobernación de Mendoza es muy difícil pero si van a perder mejor que sea con Cobos porque lo sacan de la pelea nacional.

La otra desacatada es Michetti, de quien Mauricio Macri dijo hacia dentro y hacia fuera que era su mejor compañera de fórmula presidencial. Nadie creyó nunca que la senadora fuera a hacer algo que contradijese al jefe, pero el retablo montado hacia fuera por el PRO es que se ha desmandado poniendo en duda la autoridad de Macri y haciendo más difícil la chance de Horacio Rodríguez Larreta. Este entuerto pudo hablarse el martes en el almuerzo de la mesa grande del PRO que se hizo en Bolívar 1, pero la presencia de los dos precandidatos obligó a gestos mudos para que nadie se comprometiese en una jugada sin red. Se zanjó en otro alto quincho, la noche del jueves, en el Four Seasons, en donde cenaron Macri, Michetti, Larreta, Federico Pinedo, Humberto Schiavoni (presidente del PRO nacional), Marcos Peña, Emilio Monzó y Nicolás Caputo. Se discutieron las posiciones y Macri bautizó la competencia entre los dos, después de un largo análisis de encuestas que dicen que están empatados y que mostrarlos en pugna puede levantar la atención sobre el PRO. Claro que una fórmula Macri-Michetti parecía una audacia porque era de dos dirigentes porteños y del mismo partido, un plan de suma cero que presume que lo que pone Mauricio no lo mejora Gabriela. Dentro del PRO abundan quienes entienden que Macri necesita un vice que le sume desde otro partido o desde otros territorios para mejorar su chance. ¿Y el dominó? Sacarla a Michetti de la fórmula presidencial es dejar esa vacante para negociar dentro de unas PASO apiladas. Eso tiene un nombre, Ernesto Sanz, con quien Macri tiene una disidencia sobre si sumar a Sergio Massa a esa interna grande. En el almuerzo del martes, Macri dijo que esa idea de Sanz es inaceptable porque sería unirse en un proyecto con kirchneristas, disidentes, pero kirchneristas al fin.

En sus charlas del viernes en la intendencia mendocina, Sanz ensayó una respuesta a este cuadro: si la salida de Michetti del ticket del PRO es una invitación a que se sume, no acepta porque va a presentar fórmula propia a las PASO, sea con quienes fueren. ¿Quién es tu vice?, le preguntaron. Permítanme que me reserve el nombre, pero se van a sorprender. ¿Qué destino tiene esa candidatura? Pelear un espacio de poder más que un cargo, responde. La pretensión, dice, es participar de una coalición de Gobierno amplia y sólida aunque no gane la presidencia. En este punto repite el programa que describió a mediados del año pasado en la conferencia ante el Council of the Americas que se hizo en el hotel Alvear: lo importante es llegar a los 100 diputados en 2015, aumentar la cantidad de intendentes y gobernadores de la UCR y de aliados que, dijo el viernes, "es la única manera de cambiar la realidad". ¿Y si no sos presidente vas a reelegir como senador? "No -responde-, no voy a ser candidato a la banca que termina el 10 de diciembre. Me he pasado 11 años en la banca peleando contra los malos y no he logrado mucho". No acepta consuelos, e insiste: "Si estamos en un Gobierno de coalición puedo ser presidente, o también ministro". Sobre el veto a Massa que ejerce Macri en unas internas, Sanz cree que es un error estratégico. Si no suman a Massa, dice, Massa se va diluir frente al otro peronismo y los votos que hoy tiene, que son mayoritariamente peronistas, se van a ir detrás del candidato que puede ser Daniel Scioli. Y los vamos a perder nosotros, lamenta cuando describe este error que le atribuye a Macri. En su defensa, recoge el argumento de que en cuatro años el kirchnerismo perdió 5 millones de votos, pero que para ganar en primera vuelta necesita recuperar la mitad. Si lo soltamos a Massa, dice, esos electores ya antes votaron al kirchnerismo, pueden volver a hacerlo.

El sábado sirvió para una acumulación de situaciones quinchescas en la costa. Activismo, Daniel Scioli se rodeó de ministros y de asociados en la platea del estadio mundialista para ver el partido Boca-Racing, especialmente algunos postulantes a presidir el club como Víctor Santa María , Mariano Recalde, racinguistas como Diego Bossio junto a Alejandro Granados, Fernando Espinosa, Alejandro Rodríguez, Santiago Carreras y otros. Antes del partido, el gobernador tuvo la ocurrencia de saludar al trío arbitral de esa noche: uno de ellos, Juan Pablo Belatti, lo miró fijo y le dijo "Fue mano". ¿Qué fue mano? El que le cobraron en la final de la copa Argentina de Futsal contra San Lorenzo, fue mano de acá a la China: ¿Qué mano, dónde tengo una mano? contraatacó el gobernador sobre lo que sus seguidores llaman ya "La mano de DOS". No cedieron posiciones y el gobernador, ahí mismo, llamó al juez Gabriel Brazenas, y lo consultó sobre si es mano que el balón toque un muñón. Este referí le dio la razón y le dijo que se debe ir a un arbitraje. ¿De quién? No sé, del público. Anoche, después de algún cabildeo, se ordenó poner el video en internet y que el público decida si fue mano, o no (puede verse en http://youtube/GwJuFASYVgQ).

Esa misma noche, en Pinamar, hubo un quincho multipartidario en la casa de Sergio Massa con amigos y un dúo político opositor: el legislador Cristian Ritondo y el sindicalista Facundo Moyano. Como había legos, omitieron definiciones sobre política y dejaron correr la sobremesa en un largo torneo de truco. Sí tuvieron tiempo para discutir el destino de Gustavo Posse en la coalición Frente Renovador, de la que parece ya afuera. ¿Se irá con Macri? Nadie dio una solución a ese enigma, aunque se escuchó que si lo hace no es para ser candidato a gobernador. Posse, explicaron, nunca ha tenido buena relación con Macri y el PRO ha mandado a medir en Buenos Aires una fórmula María Eugenia Vidal-Fernando Niembro. ¿Qué hacemos con Insaurralde?, preguntó alguno en lo de Massa, mientras elogiaba el asado que cocinó el propio diputado. Supimos allí que la noche del jueves, en un chalé de Alejandro Granados en la zona del Golf de Pinamar, estuvo el intendente de Lomas de Zamora con su mujer, Jesicca Cirio, y allí juró que no se irán del sciolismo, entre otras cosas por la ayuda de la gobernación para mejorar la seguridad en su distrito. El mismo sábado hubo una prueba de esa fidelidad: el matrimonio Insaurralde organizó una fiesta en su casa de Pinamar en la que no hubo ningún invitado cercano al Frente Renovador. Allí Cirio se presentó, entre bromas, como la "jefa de campaña de MI" como candidato del sciolismo, y neutralizó cualquier posibilidad de acercamiento con Massa a partir de las diferencias que dijo tener con la esposa del diputado, Malena Massa.

Siempre en sábado, de vuelta a Mar del Plata, hubo revuelo de peronistas en el restorán Esquina Marechal, propiedad del dirigente local y embajador en Venezuela Carlos Cheppi, con la llegada de Julián Domínguez, Carlos Kunkel, Andrea García y una decena de legisladores y referentes del peronismo para devorar todo lo que había de picada y de asado. Venían de un acto en la universidad local en el cual el jefe de los diputados había presentado una "propuesta educativa". Los dos diputados, en un aparte, diseñaron la logística de la reunión de hoy en Diputados adonde irá el fiscal Nisman. Más lejos, miraban sus colegas provinciales Fernanda Raverta y Alberto España, y los senadores bonaerenses Gervasio Bossano y Patricio García.

Imposible dejar fuera de la reserva de ese supersábado sin sobrevolar una de las comidas emblemáticas de Punta del Este, la que ofreció de nuevo este año el banquero Jorge Brito en su chacra Mamma Gansa, donde convocó un seleccionado de empresarios, entre quienes estaban Carlota Durst (Banco Industrial), Adelmo Gabbi y su esposa Alicia, Juan Chediak (Cámara Argentina de la Construcción), José Urtubey (UIA), Sebastián Eskenazi, José Ignacio de Mendiguren, Willy Stanley, Cristiano Rattazzi y el embajador de Uruguay en la Argentina, Guillermo Pomi Barriola. El menú, de lo mejor: pescado con verduras, luego el tradicional cordero con ensalada y vinos de la familia Bianchi. ¿Temas? Inflación, paritarias, Nisman y las elecciones de 2015. Con tanta concurrencia de gente vinculada al campo, se habló de la magra cosecha de trigo, que cayó, en lo que se estimó en tiempos de las inundaciones de septiembre, en un quince por ciento. La trilla terminó el fin de semana anterior en todo el país. Los productores se quejan de que ganan poco, y los contratistas que no pagan los costos. Claman al Gobierno por una gran apertura de ROES para que al menos suba el precio. Aunque con la enorme cantidad de agua, que cae como en regadera gigante, la soja crece fuerte y, en algunos casos, sana; pero no en todos los casos, porque la falta de incentivos para la rotación de cultivos produjo una sojización que trajo como consecuencia la aparición de malezas resistentes. El uso reiterado del mismo principio activo para desmalezar produce inmunidad al fitosanitario y es muy reiterado ver, a los costados de la ruta, o campo adentro, la soja plagada de rama negra o gramíneas de todo tipo. Para colmo, la baja de precios, el atraso cambiario y la avidez fiscal dejan muy poco margen para las labores de ese tipo, así que el productor se resigna a ver caer el rendimiento de la cosecha en sus propios ojos. El campo, como el viento, experimenta por estos días pocas jornadas a pleno sol.

El fin de semana vivió la fiebre Piketty, con la visita del economista-fetiche del momento, que gravitó entre grupos de intelectuales y economistas y los más encumbrados despachos (el Banco Central, Olivos) que ocuparon todas sus horas, salvo las que se tomó ayer domingo junto con su esposa y su referente y colaborador local, el economista Facundo Alvaredo, que fue su lazarillo por parrillas y paseos porteños. De todos esos encuentros se sacó lección y fueron todos importantes, pero ninguno más que el seminario casi secreto -no se anunció ni se difundió después de ocurrido- que dio el viernes a la mañana en el club Francés de la calle Rodríguez Peña. Acompañado por el economista José María Fanelli, el autor de "El capital en el siglo XXI" se dio a un examen con las estrellas locales de la profesión y algunos funcionarios del Gobierno, encabezados por Carlos Tomada y el diputado Roberto Feletti. Estaban casi todos; casi, porque no había radicales y nadie sabe si tuvo algún encuentro más clandestino con esa colectividad. Concurrieron Aldo Ferrer, Carlos Leyba, Aldo Pignanelli, el rector de la universidad Di Tella, Ernesto Schargrosdky; el historiador Jorge Gelman, de la UBA; el exviceministro kirchnerista y hoy massista Daniel Arroyo, el exintendente de Rosario, el socialista Miguel Lipschitz; el director del club político RAP, el conservador Alan Clutterbuk; Raúl García y Víctor Cipolla, del grupo OSDE, que había organizado la venida junto con el FCE y la Embajada de Francia; Mario Rapoport, Trini Vergara y editores de su obra como Alejandro Archain y Carlos Díaz, entre otros. Llano, modesto y en un inglés imposible -había traducción simultánea-, el invitado dio una síntesis simple de su hipótesis sobre las raíces del capitalismo en los dos últimos siglos, que ha reconstruido con un mimo de erudito que le ha hecho ganar celebridad mundial. Su conclusión es que el sistema no es malo -dijo adherir a la libertad económica desde cierta afinidad a posiciones de izquierda-, pero que genera desigualdad porque su estudio demuestra, para decirlo brutalmente, que es mejor heredar que trabajar, porque la renta del capital es siempre superior al crecimiento de la economía. El turno de las preguntas fue el mejor, porque le acercaron inquietudes locales. Afirmó que el problema para el estudio de la desigualdad en la Argentina es la falta de datos, especialmente entre 1962 y 1996. Ironizó sobre que éste es un país muy imaginativo porque tiene recursos, pero no ingresos, pidió transparencia en los indicadores y se dijo optimista sobre recetas que en su libro son puestas en duda, como los impuestos a las grandes fortunas o la inversión en educación. Castigó los paraísos fiscales, pero se dijo también optimista: ¿quién hubiera dicho -se preguntó- hace cinco años que Suiza iba a dejar de ser un escondite seguro y eterno? Ahora abre sus cuentas a Estados Unidos. Algunos de los presentes, como Leyba, le repararon alguna inexactitud en uno de sus cuadros sobre la Argentina, que decía que el impuesto a la herencia había sido suprimido en 1976. Este economista, que se referencia en el peronismo, señaló la incongruencia de que haya impuesto a la herencia en la provincia de Buenos Aires y que conviva con el impuesto a los activos que no se actualiza por inflación. Sobre Europa se dijo más que escéptico: señaló que la crisis es muy profunda, que es difícil dar soluciones uniformes a 18 países y dijo temer que en las próximas elecciones gane la extrema derecha.

Vamos a terminar con un chiste de una categoría clásica:

Una rubia y una morocha miran, sentadas a la mesa de un bar, el noticiero de las 20. En la pantalla se ve a un hombre que amenaza con tirarse desde un puente al agua. "Te apuesto cien pesos a que no salta", le dice la rubia a la morocha. "De acuerdo", dice ésta. Unos segundos después, el hombre se arroja. La rubia entonces abre su cartera, extrae un billete de cien, y se lo da a la otra mujer. Pero la morocha, después de titubear un momento con el billete en la mano, se lo devuelve diciéndole: "Tomá, no sería honesto aceptarlo. Yo ya vi esto en el noticiero del mediodía". "Yo también", responde la rubia. "Pero no me imaginé que iba a saltar de nuevo".

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