25 de noviembre 2014 - 00:03

Charlas de quincho (Última parte)

Quinchos frescos, recién llegados de Chile (donde la mesa de cancilleres debatió sobre los intereses de uno y otro océano) inauguran la última parte de esta sección. Seguimos con revelaciones históricas sobre el atuendo exótico de un expresidente y la falta de humor de otro. Y un enigma: ¿por qué el economista Mario Blejer dice ahora no ser quien es? Acompañamos, también, al gobernador bonaerense en su derrotero de compaña, ahora con la intervención de un agua saborizada de color, claro, naranja. Y no pasamos por alto los efectos de la erupción Carrió en muchos saraos, como en el del primer festejo matrimonial del senador Diego Santilli. Y hay dos quinchazos: un ágape peronista de “Pepe” Albistur, y otro de conmilitones radicales en un country de Pilar. Veamos.

Héctor Timerman, con tareas pese al feriado. Estuvo con Michelle Bachelet en Santiago de Chile ajustando agendas para una visita al país.
Héctor Timerman, con tareas pese al feriado. Estuvo con Michelle Bachelet en Santiago de Chile ajustando agendas para una visita al país.
La suerte en el fútbol mitigó la sobrecarga de trabajo en feriado a la que se sometieron los enviados a la cumbre de ayer en Santiago de Chile, para tratar de atornillar alguna relación entre el Mercosur y los países de la llamada Alianza del Pacífico. Héctor Timerman y Ginés González García viajaron entonando los estribillos de sus respectivos y triunfadores equipos, Boca Juniors y Racing Club, que les regalaron un domingo de gloria. Ya en la mesa, que tendió Michelle Bachelet en el Centro Gabriela Mistral de Santiago, debieron sostener la posición de los países de la región que se recuestan sobre el Atlántico de no plegarse al método de la Alianza del Pacífico que, encabezados por Chile, parecen avanzar en un ALCA de facto, un "alquita" -como dijo ayer uno de los diplomáticos presentes en la mesa- después de que fracasara el ALCA grande que quería Estados Unidos. En esto, los delegados de los países del Mercosur -estaban todos los cancilleres- sostuvieron que no necesitan institucionalizar con los del Pacífico, porque países como la Argentina y Brasil ya tienen relaciones, por ejemplo, con China, de mejor integración y de inversiones, que las que tienen Chile, Perú, México o Colombia (cuyo canciller faltó a la mesa). La mesa, coronada de mariscos, carnes y demás delicias, les dio la oportunidad a los representantes del Mercosur, por una vez en la vida, de alardear de los méritos de una organización que es criticada desde años por deficiencias de funcionamiento, y de la cual algunos países como Paraguay y Uruguay han querido salirse.

Los delegados se fueron con la impresión de que el nivel de institucionalidad del Mercosur es ahora un activo que los diferencia de los anfitriones de ayer, que se parecen más a un conjunto de países que salen a vender sus productos y que buscan una liga que les baje costos y les permita sumar productos a su cartera. En el Mercosur, en cambio, hay un nivel de integración entre sus miembros, que ni se sueñan los del Pacífico. En lo ideológico -si cupiera esa palabra en estos debates que son sobre plata, plata y plata-, la Argentina y Brasil sostuvieron que el Mercosur, además, tiene un programa de industrialización que se aparta del interés de los países asiáticos de comprar materias primas. A eso dedicó su intervención Timerman, quien sostuvo que "la estrategia de inserción económica y comercial tiene por eje fundamental la necesidad de contar con una industria competitiva, siendo el Mercosur la base hacia una mayor convergencia en las estructuras productivas de los Estados parte". El mar de fondo en estas reuniones (hubo una anterior en Cartagena) lo aporta Chile, que es observador en el Mercosur, cuestiona la reticencia de Brasil a que el bloque Mercosur quede sumergido por ligas mayores que tienen mejor relación con Asia, como Chile. Su interés es lograr el respaldo del Mercosur para desarrollar negocios de provisión a países del este que vengan del Mercosur, y promete para eso ayuda de infraestructura. En lo político parece entrañar una competencia con Brasil por aparecer ante el resto del mundo como la locomotora regional, una de las peleas más viejas del Cono Sur, en donde la Argentina está en el medio y no quiere terminar de furgón de cola de sus dos vecinos. Vista con cariño, esta pelea es de las más interesantes que transcurren en la política exterior de la región, quizá porque se habla de poder y de dinero, y de simbolismos, como son los que alzan los países de la región sobre consignas que dan prestigio en otras luchas, pero que en sí mismas no son más que eso, consignas. Antes de irse al aeropuerto, Timerman tuvo una reunión a solas con Bachelet, para revisar agendas y poner al día la visita de la mandataria a Buenos Aires para cumplir con los actos que se suspendieron por su enfermedad, recordar los 30 años del tratado del Beagle y los cinco del tratado de Maipú, y que incluyen la postergada videoconferencia con el papa Francisco.

Vino mendocino, traído por Raúl Timerman de esa provincia que albergó una cumbre de peronistas, en la mesa de pizza Piola para embeber el anecdotario que se trajo Jorge Yoma desde La Rioja. Contaba que en plena discusión con Carlos Menem acerca de los indultos a los militares, el expresidente le espetó: "Escuchame, chango, si no los perdono yo, ¿quién va a perdonar a estos h.d.p.?". Yoma, que anda cerca de Sergio Massa porque su amigo Daniel Scioli pactó en La Rioja con el gobernador Luis Beder Herrera, retrocedió unos años y recordó que siendo Menem gobernador en esa provincia, vinieron a la gran ciudad, a una velada de box en el Luna Park. Yoma esperaba a su paisano en la puerta del estadio, por donde entraban las estrellas. De repente cae Carlos, con un saco violeta, con el doble cuello levantado, sus patillas, su característico peinado. Totalmente fuera de foco frente al dress code de un político. "Jorgito, ¿qué tal me ves?". Yoma le respondió: "Carlos, ¿no será mucho?". Respuesta: "Jorgito, somos riojanos, soy chiquito y estamos en Buenos Aires, ¿quién nos va a dar pelota si no vengo así?". Dicho y hecho, cuando entraron los reflectores se posaron sobre Menem como si estuvieran en Las Vegas. En la sobremesa, Facundo Suárez Lastra comentó la repercusión que tuvo un tuit que escribió desde su cuenta: "No entiendo por qué un radical, por la República, puede compartir en un espacio opositor con Pino y Tumini, y no con el PRO", en alusión al sacudón que generó Elisa Carrió. "No coincido en los métodos, pero sí en el concepto en el que insiste la chaqueña: 'Si no nos unimos todos, los peronistas nos pasan por arriba'".

Al final, el consultor Manuel Mora contó que está actualizando su libro "El voto peronista", y "Maradona" Von Schmeling exageró con la sentencia de que el peronismo se debe unir detrás de Daniel Scioli para ganar en primera vuelta. Es la hipótesis Scioli que otros repiten para congraciarse. Algunos la comparten, pero la mayoría entiende que el peronismo es más de juntarse cuando surge un ganador, como ocurrió con Cafiero-Menem, o la disputa Duhalde-Kirchner. A la hora del café, Yoma regaló otra estampa de la era Menem-Alfonsín. El mismo Yoma, junto con Carlos Vladimiro Corach, negociaba la reforma constitucional de 1994. Alfonsín no quería dar el brazo a torcer con algunas concesiones que debían hacerse a la Iglesia: el aborto y la reelección de los gobernadores. No conseguían convencer a Menem con unas, ni a Alfonsín con otras. Finalmente, llegaron a un acuerdo, y fueron a ver a Don Raúl. Para variar, Yoma y Corach le quisieron hacer una broma a Alfonsín, y le dijeron: "Hemos hablado con el presidente, pero con estos puntos no pudimos hacer nada". Alfonsín, siempre mesurado públicamente, empezó a insultar: "¡No cuenten conmigo!", y a caminar por el pasillo, alejándose; detrás corrían Yoma y Corach a los gritos: "¡Es mentira, es mentira!". Hasta que llegó la aclaración, y el acuerdo que cerró el Pacto de Olivos.

Su misión, su intención y su visión eran llevar optimismo, pero la oportunidad de ser ingenioso dejó a algunos perplejos. Ocurrió el jueves en uno de los salones principales de la sede de la UCA, en Puerto Madero, entidad que desde la asunción del papa Francisco es el recinto, cada vez más, de grandes debates. Mario Blejer habló ante los banqueros de casas con negocios de leasing convocados por la Asociación de Leasing de Argentina que preside Nicolás Scioli, del grupo Bapro, y trató de cambiar la perspectiva estándar sobre el futuro de la economía. "La Argentina no está frente a un escenario probable de crisis porque está desendeudada, y ése es un dato clave. En 2004 -explicó pacientemente- la deuda estaba por encima del 100% del PBI, que es el límite de alerta, y ahora se ubica en un 39,5%", aunque esta última cifra también puede leerse como un 10,5% si se toma en cuenta lo que está en manos de los buitres. "¿Por qué tanta ansiedad preelectoral?", se preguntó. "Porque circula una visión errada sobre la economía". "Cada vez que me subo a un ascensor me preguntan si yo soy Blejer, el economista. Sí, digo, y me preguntan '¿cuándo va a explotar esto'? Yo miro al ascensor y digo: 'Y..., la verdad es que esto no va a explotar nada'. Me lo han dicho tantas veces que cuando me preguntan si soy Blejer digo que sí, pero que no soy economista, que el economista es mi hermano, y que yo me dedico a vender libros". Carcajadas en el público severo que esperaba no sólo pronósticos, sino alguna percepción ingeniosa de este Blejer que funge como asesor de Daniel Scioli, pero a quien todos escuchan con unción porque es consultor internacional y sigue figurando como asesor del Banco de Inglaterra, lugar desde donde se ve mucho más que de estas costas.

Aunque el fin de semana prolongó la ausencia presidencial de la Casa de Gobierno hasta hoy martes -regreso anoche a Olivos-, nadie se tomó la pausa. Quedan pocos días para el fin del año, y salvo los legisladores, que se tomaron esta semana de vacaciones a cuenta de futuras, nada más que porque hoy es feriado (presumen que los pueden llegar a convocar a trabajar en enero), los funcionarios permanecieron en los cargos, los candidatos y precandidatos siguieron sus campañas, y algunos hasta van a trabajar hoy. Por ejemplo, Jorge Capitanich, quien ha llamado a su equipo para que se presentara ayer, pese al feriado de la Soberanía, en la Casa Rosada, porque había que trabajar. Tema del día: agenda con China, porque se sigue pensando en que Cristina de Kirchner viajará a ese país en febrero, y antes de que eso ocurra tiene que haber alguna suelta de fondos que se demoran, como los que tienen que habilitar el primer tramo de las represas santacruceñas.

A alimentar esas consignas se dedicó Timerman las 48 horas que pasó en Nueva York la última semana, porque lo esperaban en la llamada "Comisión 2" de la ONU, que es la que redacta el manual de negociación de deudas, que será la médula de la resolución que tratará de aprobar la asamblea antes de fin de año para que desde enero se discuta el tratado que propuso la Argentina, y que apoyó la mayoría de los países. En esa comisión hay, claro, representantes de países que no quieren ese tratado, como EE.UU., Alemania y Japón, y por eso el canciller argentino llevó adelante una estrategia de coaching de los propios, como hizo el martes en el restorán Riverside, de la calle 52 de Manhattan, adonde llevó a la mayoría de los embajadores en la ONU de los países de la CELAC, la liga que llaman "la OEA sin EE.UU. ni Canadá". Con la embajadora Marita Perceval les llevaron el borrador elaborado por los abogados de la Argentina en el que se describe lo que serían el tratado, los derechos y las obligaciones de los negociadores, y las instancias de apelación. Los asistentes tomaron nota porque la mayoría son deudores y quieren tener en claro en qué los beneficiará. El miércoles, más prosaico, hubo un almuerzo en el comedor principal de la ONU al que fueron Ban Ki-moon y los miembros del Consejo de Seguridad, foro del que forma parte la Argentina, en el que el temario se concentró en acciones en África, donde no se sabe qué es más urgente, si el ébola y su expansión al resto del mundo o el terrorismo que castiga a varios países y donde la Argentina se alinea, como se sabe, con Washington. En el regreso al país, la oficina de Timerman le mostró la agenda de viajes de Cristina de Kirchner, que será intensísima en diciembre. Va a estar en Ecuador en la inauguración de la sede de la Unasur, un edificio bautizado "Néstor Kirchner" que llama la atención por el tamaño y el lujo, al menos en los bocetos que llegaron a Buenos Aires, y que tendrá un atractivo para quienes quieren gobernar esa liga de países. De ahí se va a Guadalajara, en cuya feria del libro la Argentina es invitada especial, y termina en Veracruz, en una cumbre de presidentes de Iberoamérica. La Presidente ya descartó estar el 12 de diciembre en la misa criolla que el Pontífice rezará en San Pedro por el día de la patrona de América, la virgen de Guadalupe. En los últimos cruces con el Vaticano, el Papa logró que se sume a la delegación su charanguista predilecto, Jaime Torres, que sólo hará acto de presencia, porque el instrumento lo tocará otro. Le deben al Papa una explicación de por qué no cantará Zamba Quipildor en la voz principal, que entonará nomás Patricia Sosa. De esos mensajes que administró el saliente embajador, Juan Pablo Cafiero, el Gobierno tomó nota del enojo del Papa por el proyecto massista de emitir billetes con su retrato en reemplazo de Juan Manuel de Rosas, una petit histoire que aleja más a Sergio Massa, avalista del proyecto que firmaron, entre otros, Mirtha Tundis y Adrián Pérez. El proyecto lo bajó Francisco desde Roma, como antes había contradicho la movida massista de hacer un plebiscito para rechazar el proyecto oficial de reforma del Código Penal.

Otro que no hizo pausa -nunca lo hace los fines de semana, largos o cortos- fue Daniel Scioli, a quien ya se le conoce el camino crítico de campaña, siempre en la ruta Benavídez-Mar del Plata-Tandil. Esta vez se dedicó a auditar los preparativos de campaña veraniega, que tendrán eje en la inauguración de la ampliación de la ruta hacia los balnearios y en realizaciones de esparcimiento de penetrante tonalidad naranja. Eso lo hizo interrumpir su viaje a Tandil, donde pasó la noche del sábado, para estar en Sierra de los Padres. Allí visitó una planta de envases de agua mineral que proveerá estaciones de refresco a los turistas, y que se instalarán en toda la costa. Esa planta es la que produce el agua mineral que lleva la marca de varios supermercados y, en oportuno gesto proselitista, presentó junto al gobernador-candidato su nuevo producto, un agua saborizada... naranja. En la estadía Scioli recordó que había hecho una visita junto a Néstor Kirchner cuando era su vicepresidente y se postulaba a gobernador de la provincia. Los empresarios le regalaron una foto en la que aparecen Kirchner, Scioli y Felipe Solá, en aquel tiempo un hombre del oficialismo. Todo se digiere con agua naranja. Comentó allí Scioli que varios de sus funcionarios participaron el mes pasado en Nueva York en una reunión del Council of the Americas dedicada a las exportaciones que hace la Argentina de servicios a todo el mundo, un negocio que factura u$s 6.000 millones al año en prestaciones de consultoría, auditoría, etc. Ellos le contaron que en Estados Unidos se habla de esa actividad como "ciencia naranja", la de vender conocimiento, y ha mandado a averiguar el origen de esa denominación.

El gobernador volvió anteayer a Buenos Aires porque lo esperaba el equipo de La Ñata para jugar un partido de Futsal con un equipo de Lugano, de visitante. Ganó su equipo 7 a 4, jugó algunos minutos, pero planteó en el tercer tiempo, en una reunión con el cuerpo técnico del equipo, la oportunidad de reprogramar el proyecto deportivo. Para esa tarea tiene pensado acudir al asesoramiento nada menos que del técnico Alejandro Sabella. Scioli tiene hoy un supermartes con doblete: con Cristina va a estar en el acto de la Cámara Argentina de la Construcción, donde la Presidente va a exponer un programa de inversiones en obras públicas para 2015 que en realidad es un capítulo de su campaña. Por la noche completa con más proselitismo: asistirá a la cena que hace el asesorísimo Juan Carlos Mazzón para despedir el año con todos sus referentes del país. Esta cena ha sido una tradición no escrita del peronismo que se había suspendido el año pasado. Esta vez se hace por todo lo alto, y la presencia de Scioli le pone color de campaña a quienes están distraídos aún en el mar de las dudas. En este programa Scioli tiene otro megaevento, también de martes, pero el 16 de diciembre, que va a ser lo más parecido a un nuevo lanzamiento nacional, pero en la Capital Federal. Va a ser en el Luna Park con el pretexto de entregar el microcrédito número 100 mil del Banco Provincia, algo que servirá también para la exaltación de su precandidato a jefe de Gobierno porteño, el titular de esa entidad, Gustavo Marangoni. El formato va a ser el de un encuentro de emprendedores que han recibido ese microcrédito, que bastará para llenar el Luna, que tiene lugar para seis mil asistentes de pie. Habrá transmisión nacional y, para animarlo, no faltarán espectáculos. Será la oportunidad para la reaparición en actos del número fetiche del sciolismo en campaña, el dúo Pimpinela, ausente desde hace tiempo en escenarios naranjas.

En todos los quinchos hubo sesiones de análisis del envión que le dio a la agenda el estallido de UNEN por la disidencia de Elisa Carrió, que no sorprendió, pero que requiere evaluación de daños en todas las formaciones. El oficialismo festeja porque ve que el arco opositor, cuyos votos sumados detrás de un ticket único sería un riesgo serio en una elección, sigue en disgregación. La mesa de arena del oficialismo celebra que no haya crecimiento territorial de las ligas opositoras, fueren las del massismo, del macrismo o de la liga UNEN. Creen que es explicable porque, al igual que en el oficialismo, hay una pelea de protagonismos que impide el crecimiento territorial. El tercer elemento en estos análisis, junto con territorio y liderazgo, es el proyecto, y en esto el oficialismo tiene el mismo problema que la oposición: aunque hay un diagnóstico pacífico, cada tribu tiene una solución, que cambia según con quién se hable. Si el lector quiere saber dónde se escuchó esto, confórmese con que fue en un quincho de altísimo nivel en la zona de Pilar, el domingo al mediodía, al que los participantes llegaron demorados por el tránsito en la Panamericana, donde no parece haber recesión. En la oposición también los diagnósticos son pacíficos: la liga UNEN salió fortalecida porque el factor Carrió disgregaba, pero daña por el nivel de agravios. Eso se escuchó en mesas radicales de Traslasierra, Córdoba, por donde anduvieron dirigentes como Mario Negri (amiguísimo de Carrió, pero ni así se salvó de algún dardo), o de Entre Ríos, visitada por Ernesto Sanz para poner en funciones a autoridades partidarias. Entienden todos que Carrió sólo desplegó lo que había anunciado, que comparte electorado en la Capital con Mauricio Macri y que la pelea para ella está allí, con la ventaja y el margen que da un hecho clave: Carrió ya es diputada, se bajó de la candidatura presidencial (por UNEN, al menos) y su candidato a jefe de Gobierno es Martín Lousteau. O sea que puede dedicarse a hacer política hard core sin el riesgo de los candidatos. Macri, que tampoco es candidato en la Ciudad, también goza de un margen mayor que los que se postulan a cargos allí, pero tiene la responsabilidad de sostener su candidatura presidencial y, además, la de retener para un macrista el Gobierno local, algo para lo que hasta ahora no ha aparecido una amenaza opositora competitiva. Los radicales lamen heridas por estos agravios de su exsocia Carrió a la espera de la próxima cumbre de análisis, que ocurrirá el 16 de diciembre, fecha en la que se reunirá la Convención del partido. No ha definido aún la sede, pero se esperan rayos y centellas. Es la reunión anual, pero tampoco hay expectativas de cambios de agenda en materia de alianzas, porque las decisiones de ese cuerpo que preside otra "Lilita" (Puig de Stubrin) se deben tomar por los 2/3 de los votos, algo que ninguna de las tribus puede hoy presumir que controla.

De estas tribulaciones locales se habló mucho el viernes a la hora de la siesta en el salón de Gorriti y Juan B. Justo, corazón de Palermo hot, donde hizo su primer festejo de casamiento la pareja del senador macrista Diego Santilli y la modelo Analía Maiorana. Se agolpó allí una mayoría de conmilitones del "Colorado" para compartir un rico bandejeo en el que abundaron diálogos terapéuticos. Por ejemplo, muchos se dijeron extrañados por el entusiasmo del ministro Guillermo Montenegro al brindar por un pase de Carrió al PRO. "Es un gesto individual. Hay que escuchar la prudencia de Mauricio cuando señala que ella dice verdades, pero no ir más allá...", se escuchó en el grupo que formaban Horacio Rodríguez Larreta, Cristian Ritondo, Iván Petrella, Carmen Polledo, José Luis Acevedo, Agustín Forchieri, mirados por los diputados Federico Pinedo y Federico Sturzzenegger; ministros del gabinete local como Emilio Monzó y Daniel Chaín; empresarios como Luis Betnaza o Benito Fernández (modisto de la novia, además) y una representación judicial encarnada en Ariel Lijo y Rodolfo Canicoba Corral. De otra querencia, sólo el jefe de Gabinete sciolista Alberto Pérez y Hugo Bilbao (funcionario de medio ambiente provincial) y un grupo de familiares que devoraron todo lo que se sirvió, que fue mucho y rico, aunque no dietético. Igual, todos se preparan para la segunda fiesta, que será el próximo fin de semana en San Fernando.

El tema eje, por supuesto, fue Carrió, que a esa altura ya estaba en Punta del Este, santuario donde concurre después de sus grandes batallas. No se mostró mucho en esa plaza, que parece ya perdida para la política criolla, y para los argentinos, que han cedido espacios de notoriedad ante los brasileños. Este fin de semana estalló La Huella, el parador de José Ignacio inundado de vecinos venidos de ese país a grandes fiestas como el casamiento de la estilista Erika dos Mares Guia con el empresario bahiano José Renato Tourinho, que atrajo a más de 600 invitados a la fiesta más grande que se recuerde en la zona. El centro fue la Estancia Vik, del empresario noruego Alexander Vik, que ha abierto un recinto para celebraciones de estas dimensiones. La farra costó más de u$s 3 millones e incluyó un recital privado de Dionne Warwick con ocho músicos y una miríada de aviones privados. El grupo que celebraba a los Santilli se dio tiempo para evaluar mediciones, como la que dice que la final presidencial será entre Scioli y Macri; nadie hubiera permitido otro pronóstico en ese grupo. ¿Y Massa? Uno de los peronistas presentes diagnosticó que a un año de las PASO de 2013, Massa debió sumar por lo menos cinco gobernadores y por lo menos 100 intendentes de todo el país, y que "sólo ha sumado a la 'Tigresa' Acuña". Mordacidades de cóctel en un ambiente en el que había varios amigos del jefe del Frente Renovador, empezando por el novio Santilli.

Otro corte del análisis se registró en otro quinchazo del fin de semana, la fiesta que dio el sábado por la noche en su casa de City Bell el campañólogo estrella del peronismo, Enrique Albistur, hoy encargado del proyecto presidencial de Julián Domínguez, presente esa noche para contemplar con admiración la exhibición de videos y fotos que encaró el cumpleañero para que se proyectaran en varias pantallas en los jardines, con consignas políticas del peronismo de ayer, de hoy y de siempre. El catering era variado y ofrecía delicias peruanas como el ceviche, y para los alternativos un menú de lasagnas, que compartieron, entre otros, Juliana Di Tullio; el embajador designado en el Vaticano, Eduardo Valdés (que sostiene también la chance presidencial de Julián); Ginés González García, Daniel Filmus, el actor Daniel Aráoz, Mario Oporto y amigos y familiares que toleraron el show de los cordobeses "Telma y Luisa" porque lo consideraron demasiado kirchnerista para el público presente. "Pepe" Albistur sigue manteniendo el predicamento de siempre entre los peronistas, cuyas campañas a lo largo de los años le han abierto la agenda más amplia en ese partido, en especial porque a veces colabora en ellas sin cargo, ofreciendo espacios publicitarios de los que dispone con munificencia y que pueden aprovechar quienes tienen fondos y también los pobres de la Tierra, que los hay en la política y en el peronismo. Abundaron, desde ya, los brindis por la designación de Valdés en el Vaticano, y se hicieron listas de invitados a la serie de comidas de despedida que arrancarán esta semana y que aportarán al género quinchesco que aquí se practica.

Completó el sábado un asado en el Country Golfers, en el partido de Pilar, aportado por su inquilina, la exlegisladora radical Mabel Diez, y madre del consejero de la Magistratura porteña Sebastián De Stéfano, que equipara su rendimiento en los 19 hoyos con su performance como asador. Se concertaron allí militantes y punteros del sector que se alzó con cuanta elección se realizó este año en la Ciudad de Buenos Aires entre los abogados. En este caso, sumando también a algunos apoyos clave, como el dueño del sello Gente de Derecho, Jorge Rizzo; el consejero saliente Jorge Enríquez; el secretario legal y técnico del Gobierno porteño, Pablo Clusellas; el legislador Enzo Pagani; el actual consejero electo, Juan Pablo Godoy Vélez; y los también consejeros Ricardo Baldomar, Agustina Olivero Majdalani y Daniel Fábregas. La rareza la aportó el camarista Marcelo Vázquez, de la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Penal y quien, como subrogante en la Sala III de la misma cámara, allá por marzo de este año fue en su momento recusado por su fallo en minoría, en el caso de la toma de Lugano, por entender que debía llevarse adelante el desalojo ordenado por el juez Daniel Vega sin que se expidiera sobre la apelación. Rizzo aportó comentarios jugosos sobre el primer plenario maratónico de la Magistratura. Tiene línea directa con la consejera Adriana Donato, que es de Gente de Derecho. Contó que lo llamaron durante toda la tarde desde el Gobierno y la oposición cuando se peleaba por la presidencia del cuerpo. Le negó el voto al kirchnerismo para la camarista Gabriela Vázquez, y reiteró que no quiere estar en ninguno de los dos bloques del Consejo sino en una tercera vía. Deslizó que Donato buscará un lugar en la comisión de Reglamentación de la Magistratura. Quizás éste haya sido el último de los festejos por este año por las distintas tribus que integran la alianza ideada por Mauricio Macri. Rizzo llegó tan cansado que se aferró a una reposera y de allí siguió los comentarios sobre el presente y futuro político del PRO, que los ha llevado a donde están pero que debe darle algún futuro de certidumbre más allá de diciembre de 2015.

Hubo también en la semana quinchos institucionales, como los que organizaron los alemanes de acá y venidos de allá para recordar los 25 años de la caída del Muro de Berlín. El embajador Bernhard Graf von Waldersee abrió su casa para un almuerzo al que asistieron legisladores, como Jorge Landau (titular del grupo de amigos de Alemania en el Congreso), la macrista Cornelia Schmidt Liermann y Eric Calcagno del PJ. Les ofreció un menú de cordero patagónico con papas y batatas que encantó a los visitantes Harmut Koschyk (CSU) de Baviera. Klaus Barthel (SPD), Waltraud Wolff (SPD) y André Hahn (Die Linke, la izquierda alemana, que existe), Martín Lousteau, María Schwindt, del Frente Renovador; Roy Cortina, de UNEN; Mario Oporto y Alex Ziegler, de Misiones, del FpV. Venían de escuchar exposiciones en un seminario de los diputados alemanes, de Viktor Klima por el Centro Universitario Argentino Alemán, Enrique Genzone de Siemens, Eduardo Arzt por la sociedad Max Planck de Argentina y un cierre a cargo de Julián Domínguez. El toque de distinción: los himnos los cantó la soprano Daniela Tabernig -la cantante predilecta del empresario Carlos Pedro Blaquier, anima las comidas en su residencia de San Isidro- junto a la orquesta de cuerdas de la Cámara de Diputados. Julián Domínguez fue optimista en su intervención: "Para nosotros, la caída del Muro es no sólo el fin definitivo de la guerra caliente de 1946 sino la de sus secuelas y la de la Guerra Fría y el inicio de la unidad de los pueblos que finalmente se impuso por sobre la separación a la que llevó la guerra", se emocionó ante todos. Landau aportó lo suyo con una cena el jueves en la parrilla Estilo Campo, en Puerto Madero, adonde fueron también los invitados alemanes, el embajador y, entre otros, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, la santiagueña zamorista Norma Abdala de Matarazzo.

De las reuniones empresariales, la más reveladora del clima en esa colectividad fue el almuerzo de balance que hizo la directiva de IDEA para sacar conclusiones de los efectos del Coloquio 50 que se hizo en Mar del Plata. Ocurrió el jueves a mediodía en Terrazas del Bistró, comedor que sirven los Petersen en la Rural, en el que estuvieron la presidenta saliente del Coloquio, Isela Costantini, que ahora asume como presidenta de ADEFA, la liga de automotrices; Miguel Blanco, titular de IDEA; Ernesto Ferrero, su CEO, el abogado Guillermo Lipera (responsable de la mesa en la que actuó Daniel Sabsay), el local Juan Pablo Maglier, Juan Vaquer, Roberto Murchison, Juan Cocci, Jorge Goulou de IBM, Claudio Mundo, de Met Life, Ignacio Cinalli (responsable de una de las mesas más comentadas del Coloquio, la que trató el tema del narcotráfico), entre otros. Brindaron porque este Coloquio fue el que más inscriptos tuvo en su historia (tuvieron que rechazar participantes por falta de lugar), y también por la visibilidad que alcanzó el encuentro, algo que festejó Blanco, que además es el vocero del Foro de Convergencia Empresarial, una liga de más 50 cámaras empresariales que se ha puesto al frente de un programa virtual de Gobierno que les ofrece a los políticos, de la oposición, claro.

Final con finas artes, porque la Embajada de Francia abrió sus salones para presentar el libro "Talentos argentinos en París", que acaba de publicar la editorial Larivière. Un lugar clave, ya que los invitados de aquí y de allá volvieron a confirmar -una vez más- la atracción incomparable que provoca esa ciudad. Los entendidos le contaban al anfitrión, el embajador Jean-Michel Casa, que la fascinación de los argentinos por París es legendaria. "Se remonta a un tiempo que visto desde la retrospectiva resulta idílico", arriesgaron. "En ese entonces las vacas engordaban solas, nuestros campos estaban inundados de trigo y los argentinos con el peso en alza surcaban el océano con una meta: apropiarse de la sofisticación de París", agregaron con cierto orgullo nacional. Después llegarían los marasmos y también el exilio, pero de esos años felices quedaron varios herederos que mantienen hasta hoy un firme arraigo en la cultura francesa. Artistas muchos de ellos, cuyas historias figuran en el libro donde desfilan Alfredo Arias, Jorge Lavelli, Marilú Marini, Antonio Seguí, Julio Le Parc, Juan David Nasio, Juan Carlos Chachques, Carlos Arias, Pablo Reinoso, Sofía Achával, Carlos Abboud, entre esos 27 argentinos con talento radicados en París. Las imágenes del libro descubren casas notables, como el palacete de principios del siglo XIX de Seguí que perteneció a Jean Françoise Raspail y alberga su formidable colección de arte precolombino, o el espléndido taller de Reinoso, con diseño de alto vuelo. El embajador y los editores, Jean Louis Larivière y Dudu von Thielmann, brindaron para comenzar con los autores, la periodista Danielle Raymond y el fotógrafo Eric Sander. Pero los brindis culminaron ya entrada la noche, después de los comentarios de la genuina manía por todo lo francés de los argentinos, como Alejandro Bustillo, que adoraba la arquitectura de Francia. La prueba es la marcada diversidad estilística entre la casa con líneas racionalistas de Victoria Ocampo que elogió Le Corbusier, y el palacete de enfrente, cargado de volutas afrancesadas. Bustillo construyó la casa que nunca le gustó en 1929 y el palacio, sede de la Embajada de Bélgica, ese mismo año. Mientras algunos sonreían, Fabio Grementieri afirmó con vehemencia: "Buenos Aires es única en el mundo por la mezcla de estilos, y esta variedad es su mayor atractivo".

Entretanto, la gente del arte comentó las excelentes pinturas del Renacimiento italiano y El Greco que se exhiben en Buenos Aires y así se enteraron de que la mujer del embajador de Francia, Isabella Palumbo-Fossati Casa, es una erudita en ese período. Lucrecia Gordillo e Isabel Menditeguy llegaron directamente de Ezeiza para saludar a la autora del libro, y para disputarse los deliciosos bocaditos; estaba tout le monde: Agustina Blaquier, Canela y Andrés von Buch, Bonifacio del Carril, Marcos Zimmermann, Camilla Mackeson, Cristina Carlisle, Mario Terzano, Angie del Campo, "Archi" Lanús, Adela Casal, Claudio Stamatto, Cecilia Zuberbühler, Diana Saiegh, Emilio Basaldúa, Johnny Casal, Patricia Peralta Ramos, Cecilia Duhau, Federico Mirré, María José Wuille-Bille, Jorge Hugo Herrera Vega, Sofía Achával, Clarisa Rueda, Paula Solanet y, entre otros, Jorge Tarditti.

Vamos a terminar con un chiste de nacionalidades. Un uruguayo, un español y un argentino dialogaban en un bar. El uruguayo dijo: "Anoche le hice cuatro veces el amor a mi mujer, y a la mañana ella me preparó unos deliciosos panqueques para el desayuno y me dijo que me adoraba". El español lo mira y replica: "Hombre, eso no es nada. Yo anoche le hice seis veces el amor a mi esposa, y a la mañana ella me preparó un desayuno con torrijas y churros y me dijo que yo era el hombre de su vida". Como el argentino no decía nada, el uruguayo le pregunta: "¿Y vos? ¿Cuántas veces le hiciste el amor a tu esposa anoche?". "Una sola", responde. El español, entonces, agrega con sorna: "¿Y qué te dijo a la mañana?". "Seguí, seguí, no pares".

Dejá tu comentario