17 de abril 2009 - 00:00

Chávez complica a Cristina gestión por Cuba en la Cumbre

Comenzarán hoy a llegar los presidentes a Trinidad y Tobago. Las delegaciones deben contentarse con vivir a bordo de cruceros. Obama vuelve a ser el protagonista más buscado.
Comenzarán hoy a llegar los presidentes a Trinidad y Tobago. Las delegaciones deben contentarse con vivir a bordo de cruceros. Obama vuelve a ser el protagonista más buscado.
No tuvieron éxito aún las pretensiones de Barack Obama de no «cubanizar» la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, ni los pedidos del propio Gobierno de La Habana (como informó ayer este diario) a Cristina de Kirchner para que mediara ante Hugo Chávez e impidiera un clima violento contra los EE.UU. Por el contrario, los «bolivarianos» de Latinoamérica se las arreglaron para que el embargo estadounidense a Cuba esté en el centro de las discusiones, a pesar de que los propios cubanos hoy prefieran negociar con Washington en otros términos.
Ayer, las intenciones de calmar el clima antiyanqui de la cumbre se encontraron con dos frentes de batalla: Evo Morales desde Venezuela y en una cumbre previa de la Alternativa Bolivariana se declaró marxista-leninista y desafió a la OEA a que expulse a su país de ese organismo. Lo tentó a hacer lo mismo que esa unión de Estados americanos hizo en 1962 con Cuba. A Raúl Castro, también presente en esa cumbre que Chávez organizó en Cumaná, al este de Venezuela, no le quedó demasiado espacio para la moderación y terminó pidiendo también que la OEA sea disuelta.
Veto anunciado
El precalentamiento (similar al que se vivió antes que comenzara en Mar del Plata la anterior Cumbre de las Américas) lo siguió Chávez cuando anunció, de la mano del nicaragüense Daniel Ortega, que vetará la declaración final de la cumbre que hace 15 días está lista y ya fue negociada con todos los participantes.
Sólo les quedaba a los organizadores de la Cumbre en Trinidad y Tobago que la catarsis antiyanqui que organizó Chávez en su tierra sirviera como válvula de escape suficiente para evitar repeticiones de ese tipo cuando comience mañana la cumbre en la isla caribeña.
Ni Cuba ni Puerto Rico estarán presentes en Trinidad y Tobago, pero Chávez consiguió ayer armar un núcleo crítico de países suficientes para obligar a debatir desde mañana el bloqueo a Cuba.
Nadie más incómodo que Cristina de Kirchner frente a esa situación. Fue a ella a quien el canciller cubano le pidió moderación y apoyo para contener al venezolano en Trinidad y Tobago. Y lo hizo en dos ocasiones viajando especialmente a Buenos Aires en una semana. Al mismo tiempo, intenta consolidar una relación más cercana con Obama que cree comenzó en Londres. Todo mientras Hillary Clinton, la secretaria de Estado, advierte, como hizo ayer, que no habrá más avances en el levantamiento de sanciones a Cuba hasta que el Gobierno de Castro no dé un paso hacia la democratización de la isla.
Deberá, entonces, la Presidente calmar a los bolivarianos que ella misma y su marido alimentaron cuando permitieron en Mar del Plata la cumbre alternativa que se dedicó a atacar a George Bush, con Chávez y Fidel Castro a la cabeza. No es un viaje que los cubanos recuerden con cariño: fue durante la visita a la Argentina que Fidel se descompuso y desde allí nunca más volvió a ejercer plenamente la conducción de la isla.

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