24 de septiembre 2010 - 00:00

Chávez encara el domingo el reto más serio a su liderazgo

Acosado por la recesión, la inflación y el auge del delito, Hugo Chávez debió ponerle el cuerpo a la campaña para las elecciones legislativas del domingo. La oposición espera dar la sorpresa.
Acosado por la recesión, la inflación y el auge del delito, Hugo Chávez debió ponerle el cuerpo a la campaña para las elecciones legislativas del domingo. La oposición espera dar la sorpresa.
Caracas - El presidente venezolano, Hugo Chávez, prometió ayer una victoria por «nocaut» en las legislativas del domingo, en las que por primera vez desde hace cinco años volverá a escucharse la voz de la oposición.

«Hace cinco años se retiraron a última hora. Si quieren hagan lo mismo, pero les vamos a dar una paliza a estos escuálidos (denominación despectiva usada para referirse a los opositores), vendepatrias, corruptos, sinvergüenzas, subordinados al imperio yanqui. Aquí están los candidatos de Chávez. Los que quieran patria, vengan con Chávez», aseveró el mandatario desde Carabono (norte), con su ya habitual y violenta retórica.

Retiro

El mandatario y los pesos pesados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) participaron ayer en los actos de cierre de campaña en las principales ciudades del país. Gritos de «Uh, ah, Chávez no se va», más propios de una elección presidencial, se escucharon con fuerza en las calles.

Ante una supuesta falta de garantías electorales y rumores de fraude, la oposición decidió retirar sus listas de los comicios de 2005, por lo que la Asamblea Nacional (AN) quedó constituida en un 100% por legisladores chavistas.

Para el presidente es crucial que su partido obtenga un triunfo aplastante en las urnas, lo que le garantizaría que sus proyectos y reformas sean aprobados sin inconvenientes. «Nosotros tenemos claro por dónde vamos y nadie ni nada nos detendrá», garantizó Chávez ayer.

Más allá de los escaños que gane cada bloque político, la elección legislativa tomará el pulso de la polarizada sociedad venezolana antes de las presidenciales de 2012, y revelará si Chávez -como dicen sus adversarios y algunas encuestas- perdió el apoyo de la mayoría.

La aprobación del líder bolivariano descendió a un 40-50% desde máximos de más del 70% hace cuatro años, según esos sondeos, debido a una severa crisis económica, el auge de la criminalidad y un sensible deterioro de los servicios públicos, en medio de la radicalización de su discurso socialista.

«Sólo un aviso de lo que les vamos a hacer el domingo a los escuálidos: los vamos a demoler. Este año 2010 tenemos que ganar esta pelea bien ganada, por nocaut. Porque viene 2011 y ya huele a 2012», exclamó Chávez.

Reñida pelea

Algunos sondeos muestran una reñida pelea en la que el PSUV y la coalición opositora están prácticamente igualados en intención de voto, lo que no necesariamente se traducirá en número de bancas.

Una nueva ley electoral y la reforma de los circuitos de votación favorecen a los partidarios de Chávez para conformar una sólida mayoría, que podría llegar a los dos tercios, pese a que la oposición podría acercarse en número de votos.

Para blindar sus opciones, el PSUV volvió a poner en marcha la llamada «maquinaria roja», integrada por dos millones de militantes que hicieron campaña puerta por puerta para asegurarse que los seguidores del mandatario vayan a sufragar. Uno de los temores que enfrenta el oficialismo es una elevada cantidad de indecisos, que a último momento podrían torcer el resultado.

Frente a los impresionantes medios del oficialismo, las fuerzas opositoras llevaron a cabo discretos cierres de campaña en diversas ciudades del país.

Unidos en la llamada Mesa de la Unidad Democrática, un grupo de partidos opositores confían en regresar con fuerza a la AN. «A partir del 26 de septiembre comienza la cuenta regresiva para el cambio en el país», aseguró el candidato opositor Richard Blanco. «Nuestros diputados no van a dejar de cumplir con su deber de representar a todos los venezolanos, no van a dejar de controlar al Ejecutivo», garantizó Ramón Guillermo Aveledo, coordinador de la Mesa de la Unidad.

El regreso de la oposición al Parlamento supondrá un nuevo e importante avance para recuperar parte del poder que había perdido.

Agencias AFP, Reuters y ANSA

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