18 de mayo 2016 - 00:00

Chavismo: el peor impacto

“Por la mañana, tres recién nacidos ya estaban muertos”. Así comenzó la publicación del The New York Times que reflejó la insostenible situación sanitaria que se está viviendo en Venezuela. Pacientes que deben ser atendidos en mesas donde todavía queda sangre de los anteriores, otros que no encuentran camas disponibles y deben esperar cubiertos de vendas en el piso pidiendo ayuda, sumado a funcionarios corruptos que roban maquinaria dirigida a sus hospitales son apenas una pequeña fracción de lo que ocurre a diario en los hospitales de este país. A continuación, los puntos salientes del artículo.

Chavismo: el peor impacto
El día comienza con los obstáculos habituales: escasez de antibióticos, soluciones intravenosas e incluso comida. Las salas de los hospitales se han vuelto punto de encuentro donde las desgarradas fuerzas de Venezuela han convergido. Los guantes y el jabón han desaparecido de algunos hospitales. Con frecuencia, medicinas contra el cáncer se encuentran únicamente en el mercado negro. Hay tan poca electricidad que el Gobierno trabaja sólo dos días a la semana para guardar la poca energía que queda.

•En la Universidad del Hospital de los Andes, en la ciudad de Mérida, no había agua suficiente para lavar la sangre de la mesa de operaciones. Los doctores que iban a realizar la cirugía limpiaban con sus manos y con botellas de agua mineral.

Las figuras son devastadoras. La tasa de defunciones entre los bebes menores a un mes de edad aumentó en más de 100 veces en los hospitales públicos dirigidos por el Ministerio de Salud, a más de un 2% en 2015 desde un 0,02% en 2012, según un reporte del Gobierno provisto por abogados. Además, la tasa de defunción entre las madres en dichos hospitales ha aumentado hasta cinco veces en el mismo período, según el reporte.

•En la ciudad portuaria de Barcelona, dos bebés prematuros murieron recientemente en camino a la principal clínica pública porque la ambulancia no tenía tanques de oxígeno. El hospital no cuenta con máquinas de rayos X o de diálisis renal que funcionen plenamente porque se rompieron hace mucho tiempo.

Este último otoño, las viejas máquinas que suministraban agua a la Universidad del Hospital de los Andes explotaron. No fueron reparadas por meses. Sin agua, ni jabón o antibióticos, un grupo de cirujanos se preparó para remover un apéndice que estaba por explotar, a pesar de que la sala de operaciones estaba cubierta con la sangre de otro paciente.

•Sin embargo, entre los hospitales en malas condiciones, el Luis Razetti, en Barcelona se ha convertido en uno de los casos más notorios. En abril, las autoridades arrestaron a su director, Aquiles Martínez, y lo removieron del cargo. Fue acusado de robar equipos que iban dirigidos al hospital, incluyendo máquinas para tratar a personas con enfermedades respiratorios, al igual que soluciones intravenosas y 127 máquinas de medicina.

Una noche, alrededor de las 10, el Dr. Freddy Díaz caminaba por el pasillo del hall y vio que se había improvisado una sala de espera para pacientes que no tenían camas. Algunos agarraban vendas llenas de sangre y pedían ayuda desde el piso, mientras que en el cuarto de suministros volaban las cucarachas. Díaz cargó la información del paciente en la parte de atrás de un recibo que alguien había tirado a la basura. "Nos quedamos sin papel", dijo.

•Asimismo, el hospital tampoco no podía imprimir rayos X. Los pacientes debían usar un Smartphone para sacar una foto de sus escaneos y se los llevaban al doctor correspondiente. "Parece tuberculosis", dijo un doctor mirando el escaneo de un pulmón en un celular. "Pero no puedo afirmarlo. La calidad es mala".

Encontrar medicina es, quizás, el desafío más difícil. La farmacia tiene estantes vacíos debido a las escasas importaciones, que el Gobierno ya no puede afrontar. Cuando los pacientes necesitan tratamiento, los doctores les dan una lista relativa de medicamentos, soluciones y otros ítems necesarios para estabilizar a los pacientes o realizar cirugía. Ahí es cuando deben recurrir al mercado negro que tiene estos bienes.

•En el noveno piso del hospital está la sala de maternidad, donde siete bebés murieron en un día. Hay un cuarto al final del pasillo que estaba lleno de incubadoras rotas. La doctora Amalia Rodríguez relató: "Tuve un paciente que necesitaba respiración artificial, y no había ninguna máquina disponible". "Un bebé, ¿qué podemos hacer?". El día del apagón, Rodríguez dijo que el personal del hospital trató de prender el generador, pero no funcionó. Los doctores trataron de hacer todo lo que podían, pero no pudieron mantener a los bebés respirando. Les dieron aire manualmente hasta que los empleados estuvieron tan cansados que apenas podían ver, dijo. No es posible determinar cuántos bebés murieron por el apagón debido a todas las deficiencias del hospital. "¿Qué podemos hacer acá?", se lamentó.

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