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Chile: los estudiantes rechazan el plan oficial y anuncian otra huelga
Las protestas de los estudiantes universitarios y secundarios ponen al presidente chileno, Sebastián Piñera, en un momento político delicado. El mandatario pretende desactivar el conflicto, pero sin ceder a las demandas de una educación universitaria gratuita garantizada por la Constitución.
«No nos sirve aceptar una mesa tripartita cuando el Ejecutivo no ha mostrado un respaldo ante las demandas que son más fundamentales de este movimiento», señaló a la prensa la líder estudiantil, Camila Vallejo, a la salida de una asamblea de la organización en Concepción, 500 km al sur de Santiago.
Además, la Confech reiteró su llamado a paro nacional para el jueves, en una nueva marcha que deberá ser autorizada por el Gobierno de Sebastián Piñera en los próximos días.
Esta semana, los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado invitaron a los estudiantes a una mesa de diálogo con parlamentarios y el Ejecutivo, para destrabar el conflicto que desde hace casi tres meses paraliza el sector en todos sus niveles.
Los alumnos universitarios alegaron la falta de «pronunciamiento» oficial ante sus peticiones, lo que a su juicio no les da «garantías» de que la instancia de diálogo propuesta por el Congreso sea viable. En tanto, los estudiantes de secundaria continuaban estudiando la propuesta en una asamblea en Copiapó, a 800 km al norte de la capital.
El Gobierno, por su parte, respalda la mesa de diálogo, y paralelamente, esto semana pretende ingresar al Parlamento los dos primeros proyectos de ley con los que se busca dar respuesta a algunas demandas estudiantiles.
Uno de ellos busca refinanciar los créditos morosos de unos 110.000 estudiantes, mientras que el otro pretende rebajar del 5,3% al 4% las tasas de interés que cobran bancos privados para créditos estudiantiles con el aval del Estado. En otro de los puntos se propone el Gran Acuerdo Nacional para la Educación, y un listado de 21 medidas, que los estudiantes rechazaron al considerarlas «insuficientes».
Los manifestantes piden a las autoridades que aseguren el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad a nivel constitucional, que retorne la gestión de las escuelas de las municipalidades al Estado y que se prohíba el lucro de las universidades privadas, cuyos alumnos proceden mayoritariamente de sectores vulnerables, y deben endeudarse muchos años para poder estudiar.
Mientras, el diario El Mercurio difundió un sondeo en el que un 54,3% de los chilenos cree que los estudiantes deberían volver a las aulas, frente a un 40% que estima que deben continuar las movilizaciones.
Por otro lado, un 60,7% apoya que se autoricen las marchas por las principales avenidas de la capital chilena y otro 83,2% piensa que no se debió dejar en libertad a involucrados en actos vandálicos en las últimas protestas.
Asimismo, un 59,9% de los consultados está de acuerdo con que haya carabineros de civil en las marchas, hecho que fue rechazado por estudiantes y políticos de oposición y señalado como un intento de infiltrar las manifestaciones.
Otro 43,9% cree que la acción del Gobierno ante las protestas «ha sido dura» y un 51,5% está de acuerdo con el nuevo plan oficial para evitar que los estudiantes pierdan el año. La encuesta hace alusión al programa «Salvemos el año escolar», que considera que los colegios que no están ocupados por los alumnos puedan compartir infraestructura con otros. Una segunda opción contempla acondicionar locales alternativos como gimnasios y bibliotecas para que cumplan la función de salas de clases.
Una última alternativa es que si ninguna de las dos posibilidades anteriores se puede realizar se dará la opción de rendir exámenes libres a fin de año, que evaluarán los contenidos mínimos de aprendizaje esperados para cada nivel.
Agencias AFP y ANSA


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