24 de febrero 2011 - 00:00

China viene a discutir trabas a importaciones

El Gobierno tendrá entre hoy y mañana la misión más importante para que la aplicación de las Licencias No Automáticas (LNA) no afecte la relación comercial con uno de los principales socios económicos del país. Durante 48 horas, el secretario argentino de Industria y Comercio, Eduardo Bianchi, deberá convencer a funcionarios del Gobierno chino de que no apliquen represalias contra las exportaciones argentinas por trabar importaciones provenientes de ese país.

El encuentro fue pactado en enero en Pekín por la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el ministro chino de Comercio, Chen Deming. Se trata de una reunión de agenda donde originalmente se debía discutir la posibilidad de que China amplíe el acceso al mercado asiático de exportaciones argentinas para equilibrar la balanza comercial. Sin embargo, los enviados de Hu Jintao ya aclararon que vienen a Buenos Aires con otras intenciones: que se les expliquen el alcance y el motivo de la aplicación de las nuevas LNA. Sucede que según el nuevo listado armado por el Gobierno y presentado en sociedad la semana pasada, China es el país con mayores bienes que sufrirán las trabas. En la lista aparecen autopartes, textiles de todo tipo, artículos electrónicos y especialmente electrodomésticos como equipos de aire acondicionado, que ahora deberán contar con la aprobación de la Aduana local para poder entrar. Ésta, a su vez, debe consultar a la Secretaría de Comercio Interior de Guillermo Moreno y a al ministerio de Giorgi. Las restricciones comenzarán a aplicarse en marzo, y los importadores de productos chinos aseguran que ya hay mercadería en tránsito con operaciones concretadas antes de la aparición de los listados.

Según el Gobierno argentino, la idea es aplicar las LNA en el caso chino, para bajar el déficit comercial bilateral que llegó en 2010 casi a los u$s 1.800 millones. Para peor, las compras chinas casi se concentran en commodities y derivados (soja y aceite de soja), mientras que la Argentina compra productos manufacturados en su mayoría para consumo.

«La Argentina busca reequilibrar el intercambio de valor agregado y trabajo con China a través de una asociación comercial estratégica que contemple el acceso al mercado chino de alimentos y manufacturas», dijo ayer Giorgi en un comunicado.

Según datos oficiales, el año pasado la Argentina exportó a China por 5.858,6 millones de dólares, un 60% más que en 2009, e importó desde su socio asiático por 7.648,8 millones de dólares, con un alza interanual del 59 por ciento.

Las esperanzas locales son que el Gobierno chino no vuelva a restringir las ventas de aceite de soja, como sucedió en gran parte de 2010.

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