• El Gobierno teme perder el equilibrio de poder dentro de la propia bancada oficialista
Carlos Reutemann
Con cada cierre de listas en las provincias, el kirchnerismo vuelve a recalcular cómo puede quedar armado después del 10 de diciembre el bloque oficialista en Diputados. El resultado, hasta ahora, es siempre el mismo: el Gobierno no sólo queda complicado por la pérdida de bancas que puede sufrir en las elecciones del 28 de junio, sino también porque en ese trámite todos los referentes del kirchnerismo más leal deberán revalidar sus mandatos.
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Pero mientras Agustín Rossi, jefe de la bancada hoy alejado de los Kirchner; Dante Dovena; Carlos Kunkel; Carlos «Cuto» Moreno; Patricia Vaca Narvaja, y hasta el cordobés Alberto Cantero (que tantos servicios prestó al Gobierno como presidente de la Comisión de Agricultura durante la pelea por la Resolución 125) ven cómo se acercan sus últimos meses en el Congreso, hay duhaldistas reconvertidos al kirchnerismo que tienen mandato hasta 2011.
Es cierto que hoy nadie puede dudar de la lealtad a la Casa Rosada de José María Díaz Bancalari, que tuvo el honor de no haber faltado a un solo viaje presidencial al exterior desde 2005, cuando después de haber acompañado a Hilda Chiche Duhalde en la fórmula de la provincia de Buenos Aires decidió fundirse definitivamente dentro del bloque kirchnerista.
A Díaz Bancalari como a Graciela Camaño les costó que Néstor Kirchner aceptara su ingreso a la bancada oficialista. Durante meses se mantuvieron en el kirchnerismo, pero mirando desde afuera, a pesar de tener más influencia que otros «puros» en las decisiones que se tomaban en el Congreso.
Ese temor a su pasado duhaldista es el mismo que hoy vuelve a aparecer ante la posibilidad de que el jefe de bloque que crearon los Kirchner, Agustín Rossi, no consiga el mínimo necesario para renovar su banca en Santa Fe.
El panorama para el oficialismo se vuelve entonces demasiado brumoso. Entre la partida de los diputados santafesinos del bloque, que siguió a la renuncia de Reutemann al kirchnerismo, y los que ahora terminan mandato, al oficialismo le quedan por esa provincia sólo Paulina Fiol, Gustavo Marconato y Alejandro Rossi. En recambio vienen los representantes de ex corredor. Ninguno de ellos llegará para hacer oficialismo, imposible después de la ruptura de Reutemann y la pelea del Gobierno con el campo, pero tampoco para hacer oposición violenta. Entre ellos hay uno, Daniel Germano, que además de encabezar la lista de diputados por Santa Fe, llega con el mandato de controlar al grupo en la Capital Federal. Germano, que fue Ministro de Educación, de Economía y diputado provincial, es además economista, una profesión que hoy no abunda en el Congreso.
Pero el peronismo está lleno en su historia de esas rarezas políticas. El problema ahora es que aunque muchos oficialistas de paladar negro consigan la renovación de su banca, como «Cuto» Moreno o Carlos Kunkel, no son muchos los oficialistas que quedarán disponibles para presidir la bancada que deberá enfrentar los dos años más difíciles de toda la era que protagonizó el matrimonio.
Difícil, inclusive, que aunque Rossi gane una banca nuevamente en Santa Fe, pueda quedarse controlando el bloque peronista, no sólo porque en diciembre comienza una nueva Cámara con nuevas reglas, sino porque su relación con los Kirchner quedó deteriorada durante todo el proceso que lo llevó a no cerrar ningún acuerdo con Carlos Reutemann.
Sería casi un milagro político que Néstor Kirchner, en su rol de diputado por la provincia de Buenos Aires, ocupe la presidencia del bloque oficialista. Imposible cuando se sabe que ese cargo expone a quien lo ocupa a las quejas, pedidos y presiones continuos de todos los diputados. Se ha dicho que presidir el bloque PJ es el peor trabajo que puede encontrarse en la Argentina. No parece, entonces, Kirchner el hombre para poner la cara diariamente ante los oficialistas y al mismo tiempo soportar los embates de la oposición en el recinto.
En medio de esas dudas surgen alternativas de emergencia para conducir la bancada. Ante la duda que despierta Díaz Bancalari entre los kirchneristas, muchos se apuran a nominar a Mariano West, que aunque también es un ex duhaldista acérrimo, levanta menos resquemores.
En esa nueva Cámara tampoco tendrá lugar otra espada de los Kirchner en Diputados, la cordobesa Vaca Narvaja, que al quedar fuera de las listas en el conflictivo cierre de Córdoba obligará también a buscar un nuevo vicepresidente para Diputados. Esa provincia le provocará otro dolor de cabeza en temas del campo con Cantero.
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