Realizada por un cineasta de 31 años, “La la Land” deja de lado los efectos especiales y la gran producción pero encandila a todos los públicos.
La la Land. Emma Stone y Ryan Gosling protagonizan esta comedia romántica musical que recrea el esplendor del cine de los años 50.
Historias sencillas y sin efectos especiales. A esta consigna responden "La La Land" y "Moonlight" dos películas muy diferentes que se han convertido en las favoritas de la temporada de premios recién empezada, y que culminará en los Oscars. "La La Land", el musical rodado por Damien Chazelle, con Emma Stone y Ryan Gosling, se ha hecho con siete nominaciones a los Globos de Oro, es una de las 10 mejores películas del año para el American Film Institute y ha conseguido ocho premios de los Critic's Choice.
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Mientras que el drama "Moonlight", que ha contado con tan solo cinco millones de dólares de presupuesto y que es la ópera prima de su director, Barry Jenkins, está nominada a seis Globos de Oro y ha cosechado galardones en Chicago, Los Ángeles, los Gotham, o los independientes Spirit (aunque fue maltratado en el reciente festival de Mar del Plata).
En el caso de "La La Land", su presupuesto se ha elevado a 40 millones de dólares, mucho más que el de "Moonlight" pero aun así lejos de los 120 millones que ha costado por ejemplo la historia de ciencia ficción "Passengers" o de los más de 200 que se manejan para cada entrega de "Star Wars".
"La La Land" es un musical a la antigua, una historia de amor, con una estética "vintage" y muy colorista, un homenaje a la era dorada de los musicales de los cincuenta, que ha recibido el aplauso unánime de la crítica. Desde que se estrenó en el pasado Festival de Venecia, donde Emma Stone logró la Copa Volpi a mejor actriz, la película ha ido sumando adeptos. Ganó también el premio del público en Toronto y el de mejor película de los críticos de Nueva York.
Una película que transmite calma y que recupera la particular atmósfera que Chazelle construyó en "Whiplash", que junto a "Guy and Madeline on a Park Bench" completan la corta filmografía de un director de tan solo 31 años. Ni siquiera había nacido en la época gloriosa del musical de Hollywood, lo que no le ha impedido hacer una película que rinde un homenaje a esas películas elegantes y de las que se salía con una sonrisa del cine.
Melodías dulces y pegadizas y una pareja protagonista que se mete en sus personajes, en una Los Ángeles tan real como imaginaria.
Pero "La La Land" no es la única película musical entre las que están despuntando. Otra es "Sing Street", nominada a mejor comedia o musical en los Globos de Oro. Irlandesa y dirigida por John Carney ("Once"), "Sing Street" ha sido una de las principales sorpresas de las nominaciones de los Globos de Oro ya que se estrenó en solo cinco salas en Estados Unidos, para acabar ocupando más de 500 pantallas un mes después. El 'boca a boca' fue la mejor herramienta de promoción de esta pequeña película sobre un adolescente en el Dublín de los años ochenta.
Aún menos conocido es Barry Jenkins, que con su ópera prima, "Moonlight" ha conseguido convertirse en una de las favoritas de los grandes premios de la temporada.
"Sublime" para la revista Variety, "Espléndida" para The Wall Street Journal y "Obra Maestra" para The New York Times, esta película ha situado también en lo más alto a sus actores: Mahershala Ali, Naomie Harris, Alex R. Hibbert o André Holland.
Una película a la que además beneficia la polémica de la pasada edición de los Oscars, en la que no hubo ningún nominado negro en las categorías de interpretación.
"Moonlight", "Fences" -dirigida y protagonizada por Denzel Washington- o "Hidden Figures" -con Taraji P. Henson y Octavia Spencer- llegan este año para desafiar a una Academia que no puede volver a cometer el mismo error.
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