La metrópoli mexicana supo ser catalogada como la más peligrosa del mundo. El Gobierno desplegó un operativo para frenar las matanzas.
Ciudad de México - El fantasma de la violencia retornó a Ciudad Juárez, donde el fin de semana pasado se cometieron 40 asesinatos y la sangre vuelve a correr en los semidesérticos parajes de esta conflictiva urbe fronteriza.
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Como entre 2010 y 2012, cuando fue proclamada en los ránkings de los expertos en seguridad como la ciudad más peligrosa del planeta, por arriba inclusive de Caracas (Venezuela), San Pedro Sula (Honduras), Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Cali (Colombia), ahora Juárez vuelve a sucumbir ante la embestida del crimen. El asesinato de un jefe pandillero en una prisión, el pasado día 2, en la ciudad de Chihuahua, capital del estado homónimo, donde se ubica Juárez, desató más de 40 crímenes en 20 horas en esta metrópoli, colindante con Estados Unidos, entre viernes y sábado.
El Gobierno del estado envió más de un centenar de oficiales fuertemente armados a patrullar las calles para "reestructurar la estrategia operativa de la corporación y con la integración de más policías" en el marco del llamado "Plan de Acción Inmediata".
La espiral de sangre y muerte, que arroja hasta ahora 534 asesinatos en el primer semestre del año en Juárez, la cifra podría arrojar más de 1.000, que es un tercio de los 3.100 de 2010, lo que hace temer a los habitantes de la urbe el comienzo del regreso del "terrorífico" pasado reciente.
Este contexto tenebroso precede al anunciado inicio de los "Foros Escucha para Trazar la Ruta de Pacificación del País y la Reconciliación Nacional", convocados por el futuro presidente de México, Andrés López Obrador.
La consulta comienza en forma simbólica en una de las ciudades más asediadas por el crimen organizado desde que hace más de 11 años comenzó la "guerra contra las drogas" lanzada por el presidente Felipe Calderón, con apoyo del Ejército y la Marina, que causó hasta ahora 214.000 muertos y unos 33.000 desaparecidos.
Entre las propuestas para la pacificación figuran la legalización de la marihuana y la amapola, la amnistía a jóvenes criminales que fueron obligados a delinquir para trabajar como "halcones" (espías) o como pistoleros o bien a campesinos orillados a sembrar droga.
López Obrador invitó a sectores académicos, empresariales, organizaciones de la sociedad civil, religiosos, gobernadores y militares a participar en esas consultas. La pacificación que plantea el sucesor del presidente Enrique Peña se basa en cuatro objetivos: un Pacto de Reconciliación Nacional, la reconstrucción del tejido social, "el desarme, la desmovilización y reinserción de miembros de la delincuencia organizada y garantías de "no repetición". Las otras sedes de los foros serán otras ciudades agobiadas por la violencia como Michoacán, Guerrero y Morelos (sur), Coahuila, Durango y Baja California (norte) y Guanajuato y Jalisco (occidente).
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