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Ciudad se arriesga a “descalce” de dos meses
Mauricio Macri
La certeza que había entre los funcionarios de la Ciudad era que el Central solicitará que esas divisas entren lo antes posible, sobre todo teniendo en cuenta la escasez estacional de dólares que llevó a restringir el giro a importadores la semana pasada. La pregunta entonces es cuándo podrá la Ciudad recomprar esas divisas para pagar el título. Según la normativa vigente, puede comenzar a hacerlo cuando falte un mes para el vencimiento. Sin embargo, todo indica que Alejandro Vanoli entregará esos dólares a un ritmo muy lento y casi todo faltando pocos días para que deba efectuarse el pago, para hacerlo coincidir con el ingreso de las primeras divisas provenientes de la cosecha gruesa.
El peligro obvio de esta situación es la devaluación que pueda producirse en el tipo de cambio oficial, o sea que se encarezca el acceso a las divisas. Esto significaría un encarecimiento en el costo de la transacción que por supuesto no aparece en las cifras y cálculos de rendimiento divulgados ayer. Por supuesto que una suba de 1% o 1,5% en este período del dólar oficial no sería tan significativo como un incremento del l5%, lo cual obligaría a utilizar más pesos para recomprar los u$s 500 millones ingresados. Una devaluación mayor tendría efectos directamente desastrosos para la transacción, aunque no es el escenario más probable.
"No tenemos manera de cubrir este riesgo", se sinceraban ayer en la Secretaría de Crédito Público de la Ciudad. Una opción que se evaluó hace algunas semanas fue la de realizar un canje directo de bonos al vencimiento. Esto es darles la opción a los actuales tenedores para desprenderse de su título y canjear por la nueva emisión a seis años. El Central, sin embargo, no dio el visto bueno para esta operación, lo cual suena lógico teniendo en cuenta el "puente" de divisas que precisa hasta llegar al segundo trimestre.
Trascendió en las últimas horas una opción que le gustaba especialmente al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Consistía en ofrecer el nuevo bono con un "call", es decir, una opción de recompra a los dos años. De esta forma, la Ciudad pagaría algo más de tasa, pero por un corto lapso. Si luego el rendimiento de los títulos caía, la Ciudad podría rescatarlo al valor nominal, con lo que se ahorraba de seguir pagando altos intereses.
Los inversores, sin embargo, no avalaron esta opción. La lectura es que esperan efectivamente una reducción de tasas para la Argentina, por lo que el "negocio" pasa por posicionarse en un bono de mediano plazo a un rendimiento de casi el 9%. La demanda de u$s 2.000 millones dejó clara esta postura. Los bonos que tienen la opción de recompra anticipada son moneda corriente en los mercados internacionales, pero con una salvedad. Se trata de papeles muy largos (usualmente más de veinte años de plazo o perpetuos) y la posibilidad de rescate recién se presenta al cuarto o quinto año de vida, con lo que les permite a los inversores aprovechar un rendimiento mayor durante plazos más prolongados.


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