- ámbito
- Edición Impresa
Clásico que excede objeciones políticas
En un regreso con gloria, Palito Ortega cantó todos sus hits, uno de ellos («Media novia») a dúo con Charly García, y pocos temas nuevos que fueron lo menos interesante de una noche de fiesta en el Luna Park.
Durante muchos años, Palito Ortega fue motivo de escarnio. La «inteligentzia» de izquierda lo criticó fuertemente. Primero, cuando hacía canciones y películas que se adjudicaban a un plan conjunto con la dictadura. Después, cuando fue gobernador de Tucumán en fuerte sintonía con Carlos Menem. Finalmente, cuando fue senador y estuvo envuelto en el «affaire» Banelco por la ley de flexibilización laboral. Y disfrutaron su fracaso económico cuando trajo a Frank Sinatra a cantar por primera vez a la Argentina. También el mundillo del rock fue muy duro con él. Los que no lo consideraban el representante supremo de lo peor del negocio de la música -por sus canciones pasatistas o su lugar destacado en El Club del Clan- lo cuestionaban también por su supuesta connivencia con el gobierno militar; y León Gieco hasta llegó a escribirle un tema -»Cantorcito a contramano»- para cuestionarlo públicamente.
Pasó el tiempo. Algunas heridas parecen haber cicatrizado. La izquierda y los bien pensantes empezaron a verlo como un artista popular y olvidaron su pasado político. Y los rockeros no sólo no lo critican más sino que se asocian a él: Andrés Calamaro, Vicentico y Gustavo Cordera lo cantaron o lo invitaron a alguno de sus discos, Charly García hizo su recuperación en la quinta de Ortega y confiesa que cuando era niño disfrutaba a escondidas de sus padres intelectuales con sus canciones, y Gieco, gran amigo de Charly, hizo mutis por el foro.
Así, después de muchísimo tiempo sin cantar en Buenos Aires y por primera vez en el Luna Park, el rey de los temas pegadizos de escaso contenido poético, el cantor de afinación y calidad tímbrica dudosos, el enorme vendedor de discos en los años 60 y 70, el director y actor de cine que no hubiera pasado el menor examen de una escuela del rubro, volvió frente a su público con más años, algunas canas y la misma delgadez.
Y todo fue una fiesta. Porque sucedió lo que todos esperaban. Palito cantó todos sus mayores hits: «Un muchacho como yo», «Despeinada», «Bienvenido amor», «Vida la vida», «La felicidad», «Vestida de novia», «Lo mismo que usted», «Estoy perdiendo imagen», «Muchacho que vas cantando», «Mi primera novia», «Yo tengo fe» y muchísimos más. Convocó a sus antiguos compañeros de Los Red Caps (Lalo Fransen, Nicky Jones y Johnny Tudesco) para hacer algunas canciones. Tuvo como invitados al Chaqueño Palavecino en «Changuito cañero», «Amor salvaje»; Raúl Lavié en «María»y «Sabor a nada», y Valeria Lynch en «Papeles» y «Me das cada día más». Un Charly García rechoncho -curiosamente, cada vez más parecido a Leo Maslíah- y con algunos de sus músicos fue una presencia especial para compartir «Media novia». La familia completó el cuadro subiendo al final al escenario. Y apenas hubo algunas piezas nuevas escritas para la ocasión: «Fotos viejas», «Estrecho en mi corazón», «Prende y apaga», que fueron, por mucha distancia, lo menos interesante de una noche alegre para todos.


Dejá tu comentario