3 de junio 2013 - 00:00

Clave: cambios en las cúpulas

La llegada de Rossi al edificio Libertador abre camino a la renovación de la cúpula militar. Las conducciones superiores de las tres fuerzas aún no han sido confirmadas cuando transcurrieron ya cinco meses desde el inicio del ciclo castrense 2013. En diciembre pasado se conocieron los ascensos a jerarquías superiores: generales, almirantes y brigadieres, y no hubo nuevas asignaciones de destinos.

El más veterano es el brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto; acumula en ese puesto los mismos años que la administración del matrimonio Kirchner. Su partida podría oxigenar y dar movilidad a las tres armas. El desplazamiento de Nilda Garré hacia tareas diplomáticas dejó sin escudo al subjefe del Ejército, general César Milani -una figura que Arturo Puricelli siempre quiso reemplazar-, este uniformado ahora huérfano, también destrabaría el arribo de generales más modernos a puestos de comandantes.

En la Fuerza Aérea, el jefe Normando Costantino y su segundo Raúl Acosta, ambos de la misma promoción, darían paso a las nuevas generaciones de brigadieres, muchos ascendidos y literalmente sin oficinas donde desempeñarse. Costantino es blanco de una serie de extraños actos intimidatorios, le rayaron el auto, pincharon varias veces las cubiertas y soportó un robo; no aclarado; a sus oficinas. La Armada es la fuerza que podría continuar con su actual conducción, el almirante Daniel Martin, asumió a mediados del año pasado luego que el affaire de la detención de la fragata Libertad en Ghana se llevara al entonces jefe naval, Carlos Paz. Otro asunto de cuidado para Rossi en un año electoral es la recomposición de haberes. Todavía se paga con sumas fijas, a pesar del intento del decreto 1305/12 de corregir y reestructurar los salarios militares.

El saliente Puricelli en el discurso del 25 de mayo pasado a las fuerzas, garantizó una suba del 24 por ciento en sintonía con el resto de la administración pública, los cuarteles esperan que se cumpla. A Rossi le toca resolver en lo inmediato cómo encarar la campaña antártica del verano 2013-2014. Tomará un dato que Puricelli conoce; el rompehielos Irizar no estará listo para esa fecha y, para no repetir los desaciertos de la que culminó recién la semana pasada tendrá que lanzar cuanto antes la licitación internacional de arriendo de medios (buques polares y helicópteros).

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