2 de diciembre 2009 - 00:00

Clave: Europa avala elección en Honduras

Manuel Zelaya, Álvaro Uribe
Manuel Zelaya, Álvaro Uribe
Tegucigalpa y Estoril - El ganador de las elecciones del domingo en Honduras, Porfirio Lobo, recibió ayer el aval de la Unión Europea, que consideró a los comicios como un «paso significativo hacia adelante». El bloque se alineó así con la postura de la Casa Blanca, mientras que los mandatarios iberoamericanos, reunidos en Portugal, se limitaron a repudiar el golpe de Estado, sin pronunciarse sobre el reconocimiento de los comicios.

Como muestra de las dificultades de alcanzar consenso, los presidentes de Latinoamérica y España delegaron en el país anfitrión, Portugal, el pronunciamiento sobre Honduras. La declaración iberoamericana pide la restitución del depuesto Manuel Zelaya en el poder «hasta completar su período constitucional» y considera inaceptables las «graves violaciones de los derechos y libertades fundamentales del pueblo hondureño». También hace un llamado para que cese «el hostigamiento a la sede diplomática de Brasil en Tegucigalpa», donde está refugiado Zelaya hace más de dos meses.

El pronunciamiento, que no alude a las elecciones, tuvo el visto bueno de los 22 países participantes en la cumbre, incluida la canciller del Gobierno depuesto de Honduras, Patricia Rodas, quien encabezó la representación de su país en la cumbre que se desarrolló en el balneario de Estoril, a 25 kilómetros de Lisboa.

Rodas denunció a una «minoría de países», a los que no mencionó expresamente, que han «decidido comenzar un proceso de reconocer las elecciones en alianza con Washington».

Panamá, Perú, Costa Rica y Colombia ya reconocieron los resultados electorales, que Zelaya califica como fraudulentos.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, calificó de «inobjetable» el proceso electoral.

En la vereda opuesta, los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), que integran entre otros Ecuador, Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, declararon «ilegales e ilegítimas» las elecciones. El resto de los países de América Latina mantiene una postura similar, aunque matizada.

Luiz Inácio Lula da Silva afirmó: «No, no y no. No se puede hacer concesiones a un golpista», declaró el jefe de Estado brasileño. «(Lobo) es un ciudadano que tiene derecho a hacer las gestiones que cree que debe hacer», prosiguió Lula, luego de que el ganador de los comicios hondureños anunció que quería contactar a funcionarios de Brasil. «Pero, por ahora, la posición brasileña es no aceptar el proceso electoral», aseveró.

Pero la mejor noticia que recibieron ayer Lobo y el presidente de facto, Roberto Micheletti, provino de la declaración de la Unión Europea, que definió «las elecciones como un paso significativo hacia adelante para resolver la crisis en Honduras». El comunicado de la presidencia sueca del bloque, en nombre de los 27 países integrantes, lamentó que no haya sido repuesto en el cargo Zelaya, originando un «proceso electoral bajo circunstancias anormales».

Fuentes comunitarias revelaron que, en el debate llevado a cabo en Bruselas, España impuso como condición la declaración de que los comicios se llevaron a cabo en condiciones «irregulares».

El dato clave de las elecciones es que las autoridades golpistas informaron un nivel de participación del 61%, elevado para los estándares hondureños, mientras que los zelayistas dijeron que los sufragantes fueron la mitad de dicho porcentaje. En Tegucigalpa, hoy está previsto que el Congreso vote sobre la restitución del presidente derrocado. En un hecho sugestivo, Eduardo Reina, quien se encontraba alojado en la embajada junto a Zelaya, dejó la delegación diplomática.

Agencias AFP, ANSA, EFE y DPA

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