12 de octubre 2012 - 00:00

Clave para la Argentina: definen hoy cambios en cuotas de países

Adrián Cosentino encabezó la delegación argentina. También participan el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, y Ben Bernanke.
Adrián Cosentino encabezó la delegación argentina. También participan el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, y Ben Bernanke.
Tokio (enviado especial) - Con la presencia del emperador Akihito de 79 años, y en el marco de estrictas medidas de seguridad comenzará hoy en esta ciudad la cumbre de gobernadores del Fondo Monetario Internacional. No se tratará de un evento más del organismo, dado que se votarán los cambios en las cuotas de los países miembro, lo que indirectamente afecta a la Argentina en varios sentidos, especialmente por la relación, delicada por cierto, que mantiene hoy con el FMI y el Banco Mundial. La delegación argentina sostuvo ayer una serie de reuniones en el marco del Grupo de los 24, la agrupación de países creada en 1971 para coordinar las posiciones de los países en desarrollo en temas monetarios y financieros y asegurar que estuvieran adecuadamente representados en las negociaciones. En la delegación argentina encabezada por el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, había cierta satisfacción anoche por la inclusión en el comunicado final del G-24 de varios aspectos impulsados por el Gobierno. Concretamente eran tres puntos: 1) el incremento de la financiación para infraestructura como mecanismo anticrisis; 2) crear redes de contención social y, más importante, 3) la necesidad de que se haga hincapié en que el financiamiento se defina sin intervenciones políticas. En este último punto podría verse un mensaje subliminal por las trabas que se están imponiendo a los desembolsos a la Argentina por demoras en arreglar la deuda del Club de París; los juicios impagos del CIADI (tribunal del Banco Mundial); la deuda en default en poder de fondos buitre, y para coronar, la presión de España tras la expropiación de las acciones de Repsol en YPF.

Asistentes

En la cumbre del G-24 participaron también la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, y el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim. Lo más probable que se decida hoy es que en la fórmula para asignar las cuotas a los casi 190 países integrantes del FMI se deje de aplicar como ponderador la apertura comercial y cobre plena relevancia el PBI medido por PPP (siglas en inglés de Paridad de Poder de Compra). Este punto representa un alivio para países como la Argentina y Brasil, que figuran entre los más objetados de la región ante la OMC por las trabas al comercio.

En paralelo hubo reuniones del Comité Internacional Monetario y Financiero, que continuarán hoy y mañana. Este foro de 24 países, del que la Argentina también participa, es responsable de asesorar y reportar al directorio de gobernadores del FMI su monitoreo de la liquidez internacional y la transferencia de recursos a las naciones en desarrollo. No hay votos en este comité; se opera por consenso. A diferencia de otras asambleas conjuntas del FMI-Banco Mundial, en esta ocasión la participación de bancos con sus clientes fue prácticamente nula, lo mismo que los seminarios que organizaban en forma paralela a las reuniones de funcionarios con sus economistas. Sólo las hubo casi de protocolo entre Cosentino y entidades como Merrill Lynch, Morgan Stanley a las que se sumaron Citi, el JP Morgan y el Bank of America. No se trató de los otrora clásicos acercamientos para ofrecer financiamiento, emisión de bonos o administración de pasivos, sino que simplemente fueron reuniones con los encargados regionales de esas entidades para intercambiar puntos de vista.

Pero oculto detrás de estas reuniones, comunicados, presiones de países y burocracias variadas, hay un tema que sobresale en esta asamblea anual del FMI-Banco Mundial. Es la ausencia de China por la disputa que mantiene con Japón por islas. Se trata de un actor clave que deja al descubierto la fragilidad existente en organismos, diferentes centros de decisiones globales en medio de una histórica crisis en la eurozona que nuevamente da señales de resurgimiento.

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