17 de abril 2009 - 00:00

Cobham, batería con fuerza de orquesta

El gran baterista Billy Cobham hizo un notable show donde volvió a fusionar el funk, el rock y el jazz.
El gran baterista Billy Cobham hizo un notable show donde volvió a fusionar el funk, el rock y el jazz.




A los 65 años, Billy Cobham tiene la vitalidad de un adolescente. Nacido en el Caribe -más precisamente en la ciudad de Panamá- y de piel negra, responde a esa dudosa frase que diría que «lleva el ritmo en la sangre». Es que Cobham fue en realidad criado en Nueva York y es por eso que ni siquiera el idioma natal le sirve para comunicarse con el público argentino, al que le habló en su inglés norteamericano.
Cobham arrastra una larga historia con la música en un terreno en el que alguna vez se juntaron el jazz y el rock. Tocó con Miles Davis y fue parte de la Mahavishnu Orchestra, compartió escenarios y discos con los guitarristas John McLaughlin, Tommy Bolin y Carlos Santana, y su larguísima lista de colaboraciones incluye a artistas tan diversos como John Patitucci, George Benson, Airto Moreira, Roberta Flack, George Duke, Peter Gabriel o el grupo Massive Attack.
Ahí se sigue moviendo entonces, con el jazz como estructura -en lo formal de las secciones escritas y los momentos de repentismo, en el modo de improvisar sobre melodías y armonías-, y con el rock y el funk como sonido general en la conformación de su banda, en el tipo de solos de bajo, guitarra y batería, en los pies rítmicos, en el vértigo que siempre, aun en los momentos «lentos», invita al baile.
El baterista llegó esta vez para hacer un concierto en el marco de una pequeña gira sudamericana que incluyó además Uruguay y Chile. En esta única presentación, en un Gran Rex prácticamente colmado, hizo temas de diferentes épocas, aun de los tiempos de la Mahavishnu. La base de su show pasó por esa fusión en la que se siente tan cómodo y para la que cuenta con los compañeros ideales, entre el funk, el rock y el jazz, y no faltaron los toques latinos en temas como «Florianópolis».
Su enorme batería, con montones de parches y platillos, que a ratos toca con cuatro baquetas, fue la protagonista central; su virtuosismo es deslumbrante pero, fundamentalmente, jamás deja de hacer música desde ese segundo plano que ocupa en el escenario. Su grupo de músicos jóvenes casi todos franceses y con un papel muy destacado para el percusionista bahiano Marco Lobo completó el cuadro de un concierto especialmente apto para fanáticos de la música de los años 70.

Actuación de Billy Cobham (batería). Con Jean-Marie Ecay (guitarras), Philippe «Fifi» Chayeb (bajo), Christophe Cravero (teclados, violín) y Marco Lobo (percusión). Grupo soporte: Mariano Loiácono quinteto. (Teatro Gran Rex, 15 de abril).

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