24 de diciembre 2010 - 00:00

Colón: música y protesta clásicas

Integrantes de la Orquesta Estable hicieron ayer un concierto de protesta frente a la Jefatura de Gobierno. Anteanoche, el Ballet bailó sobre el piso del Cervantes.
Integrantes de la Orquesta Estable hicieron ayer un concierto de protesta frente a la Jefatura de Gobierno. Anteanoche, el Ballet bailó sobre el piso del Cervantes.
Semana de protestas coreográficas y musicales: ayer al mediodía, integrantes de la Orquesta Estable del Teatro Colón ofrecieron un concierto al aire libre frente a la Jefatura de Gobierno de Buenos Aires. «La protesta se realiza en defensa del patrimonio cultural de los argentinos, que son sus trabajadores y no los funcionarios que hacen negocios», dijo el secretario general de ATE Capital, Rodolfo Arrechea, gremio que agrupa a una parte de los trabajadores del Colón (el resto está afiliado a Sutecba, municipales, o es independiente).

Arrechea avanzó diciendo que «no están dadas las condiciones para que comience la próxima temporada porque quieren echar a los trabajadores. Por eso el 29 de diciembre vamos a realizar otra asamblea en el Teatro para determinar cómo seguimos». El Colón, contra lo previsto, no hizo anuncio alguno de su temporada para 2011, con lo cual tampoco pudo iniciarse la venta de abonos.

Como forma de protesta contra lo que juzgan una «cancelación arbitraria, injusta e imprevista» de la temporada del Ballet Estable del Teatro Colón, conforme al texto incluido en el programa de mano, integrantes de esta compañía brindaron el miércoles pasado en el Teatro Cervantes una función denominada «El Colón al Colón».

Rubens Correa, director del Teatro Nacional Cervantes y anfitrión de la función, dijo que «los cuerpos estables del Colón siempre han sido del primer orden. Hoy son víctimas de un gesto de desprecio y por eso somos solidarios».

A lo largo de tres bloques, y con música grabada, primeras figuras, solistas y miembros del cuerpo de baile desplegaron coreografías de estética variada, desde los pas de deux de «Don Quijote» (Silvina Perillo y Federico Fernández), «Carmen» (Rosana Pérez y Edgardo Trabalón), «El corsario» (Trabalón y María Domingo) y «Espartaco» (coreografía de Candal con Karina Olmedo y Vagram Ambartsoumian) o «La muerte del cisne», a cargo de Gabriela Alberti, hasta obras sobre música de Piazzolla firmadas por Gustavo Mollajoli y Laura Roatta en versión de Luciana Barrirero, Gerardo Wyss y Leonardo Reale.

Amalia Pérez Alzueta se lució en un solo de Rubén Gallardo sobre «Más vale trocar», de Juan del Encina, y Natalia Pelayo y Matías Santos en «Aguas primaverales», de Rachmaninov-Messerer. El final estuvo reservado al «Bolero» de Maurice Ravel en la bella versión de José Zartmann, con los protagónicos de Analía Sosa Guerrero y Julián Galván, y la participación no sólo de Zartmann mismo sino también del coro Armonía Vocal dirigido por su hijo Pablo.

Tras el aplauso final Luciana Barrirero tomó el micrófono para agradecer al público su presencia, a los técnicos y artesanos el trabajo aportado y al subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López, allí presente, el apoyo brindado para esa realización y la cesión del escenario del Teatro Cervantes, del estado de cuyo piso los bailarines no presentaron queja alguna.

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