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Colonia: una opción para todos los presupuestos

Destino ideal para una escapada en pareja o con amigos, en esta ciudad un fin de semana equivale a 15 días de vacaciones, en los que uno puede perderse en sus callecitas de piedra, realizar largas caminatas a orillas del río y disfrutar de impactantes puestas del sol en el marco de una exclusiva oferta gastronómica y hotelera.
Para ir a Colonia no hace falta llevar el auto, porque la ciudad tiene la dimensión justa para recorrerla a pie. Pero para aquellos que prefieren una cuota extra de diversión se pueden alquilar bicicletas, motos, boogies o carritos de golf para recorrer la península. La ciudad antigua es el corazón de Colonia y el lugar donde se ubican las mejores posadas, bares y restoranes preservando el encanto del lugar. Las construcciones españolas y portuguesas y las callecitas de piedra esconden historias de más de tres siglos. Los lugares más importantes son:
El Portón de Campo: recuperado entre 1968 y 1971, preserva restos originales de la antigua muralla y pilas de su puente levadizo.
Calle de los Suspiros: una de las más lindas de Colonia, típicamente portuguesa, mantiene su pavimento original, de empedrado con cuña al medio. El nombre de esta calle se debe a que por ella llevaban a los esclavos negros rumbo a su ejecución.
Plaza Mayor: es el centro del casco histórico. Originalmente un espacio para maniobras militares, hoy alberga a varios restoranes con mesas en la calle, que ofrecen a menudo espec-
táculos musicales.
Ruinas del Convento de San Francisco: el convento fue construido en 1694 y destruido por un incendio
en 1704. La reconstrucción del faro fue comenzada en 1845 por los soldados de Juan Manuel de Rosas. Es posible subir al faro y disfrutar de la vista panorámica de la ciudad y su bahía.
Basílica del Santísimo Sacramento: conserva la estructura original de una sola nave, muros portugueses
de piedra y ladrillo. La fachada y las cúpulas azulejadas fueron recuperadas a partir de 1957. La basílica ofrece regularmente espectáculos de luz y sonido que cuentan su historia.
Puerto: la navegación es la principal actividad deportiva de Colonia que decora el paisaje costero, donde es posible presenciar la llegada de una regata y recorrer las marinas.
Saliendo del centro por la rambla hay kilómetros de playa de arena blanca y palmeras que son ideales para disfrutar del sol, dar largas caminatas por la costa y -si hace calor- nadar en el río. Los paradores son el lugar ideal para disfrutar la puesta del sol y degustar deliciosos platos locales, escuchando buena música.
Hacia el final de la rambla se encuentra el Real de San Carlos, una imponente plaza de toros que data de principios del siglo XX, cuando se quiso instalar en esa región un complejo turístico. El edificio, actualmente en ruinas, tiene un diámetro de 50 metros y está rodeado de dos series de gradas y una fila de palcos (con capacidad para ocho mil espectadores). Todo esto descansa sobre un gran armazón de hierro que fue traído de Gran Bretaña y tiene características similares a las estaciones ferroviarias inglesas.
A pocas cuadras de allí se encuentra el recientemente inaugurado Museo de Tesoros y Naufragios, que
recoge la historia de los piratas que navegaron por el Río de la Plata, así como también exhibe reliquias rescatadas de los buques hundidos en las costas uruguayas. Este museo atrae a fanáticos de la náutica de todas las edades, que se sorprenden con las historias de buques y piratas que navegaron por esas latitudes.
Para los amantes del bienestar, Colonia cuenta con exclusivos spa que prometen un fin de semana de relax con tratamientos de primer nivel. El hotel Colonia Park Plaza, de la cadena Kempinski, está ubicado sobre la Rambla de las Américas y cuenta con un sofisticado spa y numerosas amenities para los que prefieren una desconexión total. Los precios por habitación con base doble cuestan entre los u$s 198 y u$s 258 la noche e incluyen desayuno y cena gourmet.
El hotel Sheraton se ubica al final de la rambla, sobre la costa del Río de la Plata, y tiene un imponente spa donde se brindan novedosos tratamientos estéticos y terapéuticos. Además, cuenta con un campo de golf y un «kids club» que ofrece actividades recreativas para los más chicos. Los precios por habitación oscilan entre los u$s 70 y u$s 200 por noche. Además es posible disfrutar de un día de completo de spa por u$s 120. En el casco histórico hay una amplia gama de restoranes que ofrecen menúes internacionales, pero donde vale la pena deleitarse con los platos locales, como la parrillada uruguaya y el chivito canadiense. Los precios son similares a los de Buenos Aires, y se ajustan a todas las posibilidades.
La Bodeguita, ubicada en la calle Del Comercio 167, es un restorán que ofrece, entre otros manjares, una exquisita pizza con gustos originales. Este lugar se ha convertido en la parada obligada para aquellos que viajan frecuentemente a esta ciudad.
Para los que prefieren platos más elaborados, el Mesón de la Plaza, ambientado como la antigua casa del virrey, cuenta con interesantes propuestas a precios razonables.
Colonia es una ciudad con múltiples facetas que logró convertirse en uno de los principales destinos turísticos del Uruguay. La belleza de sus calles, su arquitectura y sus playas es un tesoro que merece ser descubierto.
