29 de marzo 2010 - 00:00

Comentario políticos del fin de semana

Federico Faggionato Márquez
Federico Faggionato Márquez
- MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Columna más cercana al alegato que a la nota periodística, dedicada a la forma de manejar el poder por parte de los Kirchner, uno de los temas preferidos del analista desde la llegada del matrimonio a la presidencia en 2003. La novedad para el periodista es que Cristina de Kirchner entiende y maneja el poder igual que su marido, y que no es aquella figura de pretendida institucionalidad y diálogo sobre la que se montó su campaña electoral en 2007.

Sobre la base de esta premisa algo añejada, el columnista recorre una serie de sucesos de la semana pasada, que incluyen las denuncias de presión del juez mendocino Otilio Roque Romano (integrante de la Cámara que el jueves pasado confirmó la suspensión de la ley de medios y a quien ayer «atendió» la prensa amiga con un prontuario a cargo de Horacio Verbitsky), y los destrozos que produjeron los activistas de Quebracho el 24 de marzo. En este último caso, imagina y sugiere una posible vinculación entre el grupo de ultraizquierda y el Gobierno, y a ese nexo adjudica el hecho de que la Policía no haya hecho nada para impedir los ataques a las sedes de la Unión Industrial Argentina y la Sociedad Rural.

También se dirige en duros términos a Cristina de Kirchner por sus declaraciones durante el acto de conmemoración del golpe de Estado de 1976 sobre Ernestina Herrera de Noble. El periodista acusa a la Presidente de prejuzgar y salir de su rol institucional, por una guerra personal entre el Gobierno y el multimedio.

De este tema salta al del uso de las reservas del Banco Central y la negociación del canje de deuda, para plantear de manera general que «la guerra en estado crónico cubre con un velo confuso y difuso hasta las buenas decisiones políticas de los Kirchner», otra máxima del periodista en la que se explaya cada vez que la información escasea.

- BLANCK, JULIO. Clarín. La operación detrás de la destitución del juez federal Federico Faggionato Márquez domina la columna que destapa una supuesta maniobra de la Secretaría de Inteligencia del Estado para salvar la cabeza del magistrado. Una central telefónica en Pilar, desde donde se habrían pinchado teléfonos de políticos, empresarios, jueces y periodistas, habría sido el incentivo de la central de espías comandada por Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher para sostener al juez de Zárate-Campana en su cargo.

La acusación de Faggionato contra Francisco de Narváez en la causa de la efedrina ayudó a los consejeros kirchneristas a blindar la continuidad del juez en medio del proceso de acusación del Consejo de la Magistratura hasta que la embestida del radicalismo y los representantes de los abogados tornó imposible la misión del oficialismo. Un lapidario siete a cero destituyó al juez la semana pasada y desnudó el límite de las operaciones del Gobierno.

«El descabezamiento de Faggionato es una señal muy fuerte en ese sentido. Y los jueces tienen un sentido del olfato muy fino», advierte el analista, quien vaticina incluso que Faggionato podría terminar preso. Acto seguido, la columna abandona la trama judicial y reflota el ya añejo encuentro entre Carlos Reutemann y Francisco de Narváez en Santa Fe. Más de lo mismo en este sentido: que el Lole es callado y a la vez una figura capaz de encolumnar a todo el peronismo santafesino, que el diputado empresario es el sostén que Reutemann necesita en la provincia de Buenos Aires y que el acuerdo se cocina a fuego lento y sin definiciones para 2011.

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