5 de enero 2009 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Con un Guillermo Moreno desgastado, casi en la clandestinidad, bien le viene al columnista la aparición, bajo las luces del escenario mayor, de un Ricardo Echegaray. Su llegada al cargo, afirma Morales Solá, se produce por obra de Néstor Kirchner quien querría penetrar en las «claves» del sistema fiscal que Alberto Abad, que dirigió la AFIP cuando el santacruceño era presidente, había retirado del conocimiento de la SIDE, la Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Unidad de Investigaciones Financieras. Esa decisión, que Kirchner no tomó cuando era presidente, obedece a que «es un hombre voraz que reclama detalles y sucesos, sobre formas de vida y sobre relaciones políticas y personales, de todos los dirigentes o personas que están lejos de él». Esa información, afirma, se la acercaría la SIDE y la Policía Federal incluso a través de «escuchas telefónicas».
Dicho así, Kirchner estaría cometiendo un delito porque aunque tuviera un cargo público no podría acceder a esa información. Es de esperar que algún fiscal promueva una acción para determinar la certeza de esas afirmaciones y pida se lo juzgue al ex presidente por sus responsabilidades. Abad, afirma Morales Solá, habría caído en desgracia cuando este ex funcionario estaba en la AFIP y «no se ensañó contra dos empresarios periodísticos detestados por Kirchner». ¿No debería Abad señalar la identidad de esos empresarios? ¿O Morales Solá, si tuviera detalles de quiénes son?
De paso, el columnista debería aclararle al lector eso de las «claves secretas» en manos de funcionarios, un sistema que el público desconoce, algo grave si con eso se puede hacer daño a las personas.
Esta acumulación de leña sirve al propósito de levantar la pira para Echegaray, a quien califica de «oscuro burócrata aduanero» (el funcionario, es cierto, no es rubio y de ojos celestes, tampoco su sucesor Emilio Eyras, a quien llaman sus amigos, con cariño, «Obama» por su fisonomía) y cuya designación es una «provocación al sistema político» porque es una de las personas que le gustan a Kirchner: «fieles hasta la sumisión y fríos a la hora de ejecutar venganzas y escarmientos». O sea, en la óptica del columnista, otro Moreno.

VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Como en anteriores ciclos políticos recientes, el columnista presiente que le llega la hora final al cacique de turno (Néstor Kirchner) e imagina cómo habrán de comportarse los otros jefes del movimiento. Detecta diálogos cruzados entre Eduardo Duhalde, Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Felipe Solá y hasta Carlos Reutemann, todos animados por el olor a sangre de un Kirchner que, creen, está en retirada.
Del contenido de esas charlas no reporta nada Van der Kooy, quien repasa en el resto de su columna lo que ocurrió después del «lanzamiento» de Carlos Reutemann a una candidatura presidencial en 2011. Lo ve, además, en las mismas gateras que Felipe Solá, Daniel Scioli y hasta un José Luis Gioja.
Una rareza de columnistas: como Morales Solá y Van der Kooy, se ocupa de recordar un pasado del nuevo jefe de la AFIP como militante de la UCeDé, sin señalar si es un mérito o un defecto.

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