9 de noviembre 2009 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Hugo Moyano
Hugo Moyano
- EDUARDO VAN DER KOOY. «Clarín». En la superficie, el descontrol piquetero. Bajo tierra, el caos de los subtes. El peronismo disidente, acéfalo. La oposición, vacilante. Vuelve Eduardo Duhalde, y Daniel Scioli está desgastado. Esta sumatoria de fenómenos políticos ayuda para entender el improvisado regreso de Néstor Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista.

Mientras el ex presidente y diputado electo se encarga de ordenar el trabajo sucio, como el bloqueo a la distribución de los diarios, que de acuerdo con la columna del analista no es un reclamo sindical sino una operación política, que apunta a limitar la libertad de expresión.

En otro escenario, y como si estuviese en Disneylandia, Cristina de Kirchner se dedica a anunciar por cadena nacional los nuevos DNI y a cuestionar a los medios por mostrar pobres de manera «obscena».

Como dato novedoso, el artículo aporta una encuesta de imagen que no cita su fuente: «La Presidente, su esposo y Eduardo Duhalde son, de un largo listado de dirigentes, los que muestran peor ponderación. Salvarían la ropa, sin posibilidades de jactancia, Julio Cobos, Carlos Reutemann, Mauricio Macri y Francisco de Narváez».

Esa tendencia explicaría también el regreso de Kirchner al PJ, después de la renuncia indeclinable. Se repliega así el ex presidente en la última de sus guaridas acosado por el regreso de Duhalde y la crisis que desgasta el liderazgo de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires. Inseguridad, paro docente y descalabro financiero.

Peronistas macristas y el Acuerdo Cívico y Social no se ponen de acuerdo en el Congreso sobre cómo repartir las autoridades de la cámaras. La plata no alcanza para cubrir el seguro universal a la niñez. Y tampoco existen precisiones sobre el demorado acuerdo con el Club de París.

- JOAQUÍN MORALES SOLÁ. La Nación. El columnista hace un inevitable repaso de los conflictos que debieron enfrentar los diarios argentinos esta semana para poder llegar a tiempo a los kioscos, producto de los bloqueos y presiones del sindicato de camioneros enfrascado nuevamente en una pelea por el encuadramiento de trabajadores, que una vez más juega a pedido de la estrategia del kirchnerismo.

Era obvia entonces la referencia a la utilidad que supone Hugo Moyano para Néstor Kirchner al actuar como fuerza de choque al ex presidente, pero al mismo tiempo condicionarlo hasta todo extremo.

Preocupa en el análisis la protesta descontrolada que asoló las calles de la Capital Federal durante la última semana: piqueteros propios y enemigos del Gobierno convulsionaron la Ciudad con la promesa de más para esta semana, además de sumarse conflictos sindicales como el de los subtes que complicaron la vida a los porteños y a los bonaerenses ya al borde del hartazgo. En la Panamericana, el ambiente se repitió con escenas de violencia en los intentos por levantar los cortes de trabajadores en esa autopista que dejaron en claro que la gobernación de Buenos Aires ya tiene otra visión del problema distinta a la del Gobierno nacional.

El bloqueo a los medios, que llevó al menos cuatro días de intentos de frenar la distribución de diarios y encuadramientos a la fuerza en camioneros de empleados de cooperativas, que históricamente desarrollaron como independientes su labor de repartir diarios, se dio, además, en medio de la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa que aprovechó la oportunidad para sumar a la Argentina a la lista de países donde la prensa está en problemas.

Para Morales Solá, las presiones de Moyano contra la prensa ya fueron retribuidas con creces por el Gobierno al cederle el control absoluto de los más de $ 1.000 millones de la Administración de programas especiales del Ministerio de Salud. No fue lo único: el Gobierno modificó las indemnizaciones por accidentes de trabajo sin limitar la posibilidad paralela de los trabajadores de recurrir también a la Justicia en busca de una mayor indemnización. Es decir, hubo finalmente decreto sobre las ART, pero sin solucionar un ápice el problema que complica a las empresas sino sólo agravándolo.

Con lógica, se sostiene que el Gobierno debería hurgar también en esos temas a la hora de preguntarse por qué las inversiones siguen siendo esquivas para el país.

Dejá tu comentario