El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Agorero como pocas veces antes, el columnista anota en el debe de la gestión presidencial las señales de crisis económica que, afirma, son las peores que ha sufrido la era kirchnerista. No pensará lo mismo Néstor Kirchner, que se cree el héroe de la recuperación criolla (le disputa el rol claro, Eduardo Duhalde). Según los números oficiales, en lo que va del año se han perdido 100 mil empleos y hay empresas extranjeras con sede en el país que han recibido la orden de bajar salarios 14%. ¿Bajar salarios? Más bien reducción en la cantidad de empleos. Con esto, imagina el columnista -y no sólo él, pero estamos comentando lo que escribe él- el kirchnerismo vuelve a administrar un infierno, que es como calificaba el santacruceño su primera travesía en la presidencia.
Se pliega Van der Kooy a esa idea tan generalizada de que ha sido un error anunciar la estatización de los fondos privados de pensión. Admite que el público no rechaza del todo ese proyecto, pero que repudia el método cómo se deciden estas iniciativas y también el destino que cree les dará el gobierno a los fondos previsionales.
Fortalecer una caja en tiempo electoral es algo que el público recibe siempre con doble sentimiento: por un lado, desea que nunca termine la campaña si continúa la lluvia de dádivas y le cumplen promesas a cambio del voto. Por otro lado, el público le cuenta las costillas al poder, lo espera y termina rechazando el uso de los fondos públicos para propósitos personales en la política.
Menciona, aunque no desarrolla lo suficiente, uno de los capítulos clave de la batalla que inicia el gobierno esta semana en el Congreso para hacer ley su estatización previsional: la presión que hacen gobernadores por alguna contrapartida al voto que darán los representantes de la provincia para recuperar fondos previsionales y también para subir el porcentaje de coparticipación del impuesto al cheque. De este acuerdo dependerá que los Kirchner obtengan la aprobación de un proyecto que, días a día, levanta más malhumor en la opinión pública. Si el gobierno demora el debate en el Congreso puede verse amenazado por una nueva 125, es decir por el rechazo en el Congreso, por presión de la calle, de un proyecto que considera clave para la continuidad del mandato de Cristina de Kirchner.
También recoge el columnista el adelanto de este diario sobre la importancia que tendrá en la aprobación final del proyecto lo que diga o haga el senador Carlos Reutemann en la Cámara alta.
Del viaje a El Salvador, Van der Kooy agrega un dato inquietante: el veto del Uruguay a la designación de Kirchner como secretario ejecutivo del UNASUR fue acompañado en el sentimiento por otros países que no han abierto la boca, entre otros Chile, Perú y Colombia.
MORALES SOLA, JOAQUIN «La Nación»
Goza el columnista con la reseña del fracaso de Néstor Kirchner en la construcción de lo que cree es la «operación más cara»: «parir a una presidente», es decir a su esposa Cristina.
Su mandato nació, especula Kirchner según este periodista, con el anuncio de cambio de la Corte de Justicia, algo que había intentado sin suerte su predecesor Duhalde. El intento de inducción del parto (presidencial) de Cristina fue la fracasada resolución de las retenciones móviles, y el ánimo lo retoman ahora con la estatización de las jubilaciones.
Morales Solá describe este intento en un contexto aciago para los Kirchner, que tendrían noticia ya de encuestas que les dan entre 9% y 12% de adhesión por parte del público. ¿Por qué insisten? Por puro ánimo keynesiano: la caída de la actividad que se vaticina para el año que viene la puede contrarrestar el gobierno sólo con un gran plan de obras públicas que mantenga el empleo y distribuya riqueza como sólo la construcción puede hacerlo. El drama de 2009 era el pago de la deuda;ahora se suma la caída de la economía por efecto de la crisis externa, pero también por las inconsistencias del modelo de economía cerrada del kirchnerismo, que dio la espalda al mercado de crédito y se abrazó a los cantos de sirena del precio altísimo de los commodities.
Para colmo, destaca Morales Solá, el gobierno aumenta las tasas de interés para desalentar la compra de dólares y pulveriza el único mercado de capitales que había en el país (las AFJP) para financiar proyectos privados y también públicos.
De ese contexto forma parte la desconfianzaque expresan los u$s 4.500 millones que se han ido en 2008 de las reservas del Banco Central. El gobierno, sin embargo, avanza en un proyecto que sus legisladores creen que va a contrapelo de lo que la calle opina (reproduce Morales Solá un testimonio de un diputado oficialista).
Interesante el dato que aporta el columnista sobre el viaje de Cristina de Kirchner a El Salvador: España, como efecto de la reunión entre la Presidente y José Luis Rodríguez Zapatero, está más cerca de creer que el gobierno argentino «está a punto de romper las barajas del juego» en la negociación del destino de Aerolíneas Argentinas.
Dejá tu comentario