13 de junio 2011 - 00:00

Comentarios políticos

Hebe de Bonafini
Hebe de Bonafini
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Sergio Schoklender y Hebe de Bonafini, monotema de los analistas políticos, siguió dominando las columnas de opinión este fin de semana. No es tan grave el escándalo de corrupción por su volumen en términos pecuniarios, sino porque se trata de una de las columnas vertebrales del kirchnerismo, es decir la política de derechos humanos. El timing de la Fundación de Madres de Plazo de Mayo para caer en la desgracia mediática no podía ser peor: ocurre en medio de las cavilaciones de Cristina de Kirchner sobre la conveniencia, o no, de ir por la reelección el próximo 23 de octubre.

Para colmo, el incidente Schoklender se suma a la creciente tensión entre la Casa Rosada y la CGT de Hugo Moyano. El líder camionero no desaparece de la escena y ahora realiza diagnósticos públicos sobre la inflación, a la que define como el déficit de este modelo. Con el gremialismo y el ícono de los derechos humanos cuestionados, tampoco el Partido Justicialista representa un alivio para las filas oficialistas. En la última reunión, el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, desafió el poder de Daniel Scioli, denunció falta de democracia interna y reservó lista para presentarse en una eventual interna del PJ bonaerense.

Por ahora, el Gobierno intenta superar el trance Schoklender encapsulando las denuncias en el exapoderado de la Fundación de los pañuelos blancos. Pero desde otros organismos de derechos humanos sugieren que Bonafini no podía ser ajena al irregular manejo de los fondos. Las sospechas también podrían salpicar a otras oficinas del Gobierno a donde conducen los caminos tanto de Moyano como de la jefa de Madres de Plaza de Mayo.

VERBITSKY, HORACIO. Página/12. La candidatura del economista Javier González Fraga da pie al redactor para refrescar la rivalidad entre devaluacionistas y dolarizadores dentro de la entente radicalismo-peronismo disidente y arranca comparando esa puja con los meses finales de las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa. El candidato a vicepresidente de Ricardo Alfonsín se pronuncia por la flotación del tipo de cambio, mientras que su eventual ministro de Economía, Adrián Ramos, sostiene que el dólar se apreció un 30% en los últimos dos años, lo cual es insostenible.

El último presidente radical que concluyó el mandato para el que lo eligieron fue Marcelo Alvear, quien asumió hace 89 años. Los tres siguientes (Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi y Arturo Illia) fueron derrocados por golpes militares y los dos últimos (Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa) renunciaron en medio de violentas conmociones sociales y default de la deuda soberana ambos, con hiperinflación en un caso y depresión en el otro. Con esos antecedentes, el periodista sostiene que la inclusión de González Fraga en la fórmula es una ofrenda a los mercados, porque como especialista sus propuestas son bien conocidas: independencia del Banco Central, flotación del tipo de cambio y reducción de las retenciones a la exportación de soja e hidrocarburos, que no deberían pasar del 10%. Significa permitir que el valor del peso lo fijen la oferta y la demanda, sin intervención de la autoridad monetaria, lo cual con el diluvio de dólares que ingresan en estos tiempos de grandes cosechas con precios de los commodities en alza y sin siquiera la moderación que implican las retenciones, provocaría una fuerte apreciación del peso, como en Brasil durante la presidencia de Lula da Silva.

Remata entonces con que el Gobierno argentino está resistiendo lo mejor que puede esa tendencia mundial que, combinada con el acelerado taxímetro de los precios al consumidor y sin espacio político para elevar las retenciones, genera una presión importadora que se contiene en forma transitoria con frenos paraarancelarios y a más largo plazo mediante negociaciones con los principales socios comerciales y con las empresas para compensar esa tendencia. En un involuntario tributo a la política oficial, Alfonsín, al disertar en la Bolsa de Comercio, dijo que el Gobierno pagaba el alto gasto público con las retenciones. Adrián Ramos sostuvo que la apreciación del peso en un 30% en dos años es insostenible y (a diferencia de González Fraga) opinó que no deberían modificarse las retenciones a los hidrocarburos y a la soja, punto en el que Alfonsín ya lo desmintió, laudando a favor de su compañero de fórmula. Finalmente, acude a que G. Fraga admitió que fue convocado para ser vice y no ministro de Economía, y sostiene que el precario punto de acuerdo entre el economista que aspira a la vicepresidencia y Ramos, que conduce los cuadros técnicos alfonsinianos, es el combate contra el salario, es decir, un clásico del radicalismo posdictatorial en el Gobierno.

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