Poco antes de que comenzara la tregua, el general ruso Serguéi Rudskoi, afirmó que el cese de hostilidades afectaría a todo el país, aunque Moscú seguiría atacando "objetivos terroristas".
Si la tregua aguanta una semana, Rusia y Estados Unidos iniciarán, de forma inédita, ataques conjuntos contra los yihadistas del EI, y del Frente Fateh al Sham, (ex Frente al Nusra), rama siria de Al Qaeda.
El arreglo entre Washington y Moscú contempla un cese de las hostilidades en el territorio sirio durante una semana, que comprenderá el congelamiento absoluto de todas las operaciones de combate, incluidos los bombardeos aéreos.
Tras varias infructuosas tentativas, en especial en febrero pasado, persistían muchas incertidumbres sobre la posibilidad de poner fin a una guerra que causó más de 290.000 muertos, además de permitir aportar ayuda humanitaria a cientos de miles de civiles atrapados en varias zonas del conflicto.
Durante el día, se produjeron varios bombardeos en Alepo y los combates continuaban en la ciudad, dividida desde 2012 en dos zonas, una en manos de los insurgentes y otra controlada por el régimen.
La Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas sirias anunció ayer el comienzo de un alto el fuego en el país durante siete días. Pero el Ejército advirtió sobre reservarse el derecho a responder con todo tipo de armas de fuego a cualquier violación de grupos armados.
La Coalición Nacional Siria (Cnfros), principal alianza política opositora, y su brazo armado el Ejército Libre Sirio (ELS,) anunciaron su aceptación pero también aclararon que se defenderán de cualquier agresión de las fuerzas de Al Asad.
Las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), la coalición armada kurdo árabe que más logros ha obtenido en la lucha contra el EI, se sumaron al pacto, manifestando la esperanza de que este cese de las hostilidades tenga más éxito que el anterior, declarado en febrero y que fracasó por las numerosas violaciones del mismo.
No obstante, un envalentonado Al Asad prometió ayer recuperar toda Siria, en un gesto cargado de simbolismo ya que lo hizo desde Daraya, un suburbio de Damasco que estuvo mucho tiempo en poder de los rebeldes, pero que fue recuperado el mes pasado por las tropas gubernamentales.
"El Estado sirio está decidido a recuperar todas las áreas en poder de los terroristas", dijo sin mencionar al acuerdo de alto el fuego. "Continuaremos la labor sin vacilación, sin tener en cuenta ninguna circunstancia interna o externa", insistió.
Por su parte, Estados Unidos reiteró ayer que "la única solución realista y posible al conflicto es, al final de cuentas, una solución política".
Última chance
El secretario de Estado, John Kerry, opinó que era "demasiado pronto para sacar conclusiones" sobre la tregua y exhortó "a todas las partes a apoyar la solución política porque puede ser la última chance que se tenga de salvar a una Siria unida".
"Todo el mundo está listo para aplicar rápidamente este acuerdo si se supera el piso, pero también estamos listos a renunciar si la tregua no se mantiene", dijo por su lado un alto funcionario del Pentágono.
"Hubo mucha planificación pero todavía nada entró en vigor", agregó.
Momentos antes del inicio del alto el fuego, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó que tres personas habían perdido la vida en bombardeos del régimen en Duma, bastión de los insurgentes, cerca de Damasco.
Por eso, la oposición siria se mostró escéptica sobre la voluntad del dictador de respetar la tregua y exigió "garantías especialmente de Estados Unidos, que es parte implicada en el acuerdo".
Otro interrogante es cómo se aplicará el alto el fuego en regiones donde está presente Fateh al Sham. Este grupo combate al régimen junto a otras fuerzas rebeldes, moderadas o islamistas, como el poderoso Ahrar al Sham.
| Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA |


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