8 de diciembre 2011 - 00:00

Comienza hoy cumbre europea (última chance de sobrevida)

Angela Merkel
Angela Merkel
Bruselas - Los líderes de Francia y de Alemania se reunirán hoy con el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y altos funcionarios de la Unión Europea, antes de una cena con los primeros ministros y jefes de Gobierno de la UE, informó ayer un diplomático europeo. Los otros participantes del encuentro incluyen al presidente del grupo de ministros de Finanzas de la zona euro Jean-Claude Juncker; el director de la UE, Herman van Rompuy; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el comisario de Asuntos Monetarios y Económicos de la UE, Olli Rehn, dijo la fuente. «Habrá un encuentro del Grupo de Fráncfort con Van Rompuy antes de la cena de los líderes» de la UE, dijo el diplomático europeo al referirse al grupo de funcionarios de alto rango que fueron parte de una reunión en Fráncfort sobre la crisis en octubre.

Ésta será la antesala de la ansiada Cumbre Europea que comienza hoy por dos días, que generó grandes expectativas porque la mayoría de los dirigentes, analistas e inversores considera que se trata de una de las últimas oportunidades que tiene la UE para dar el esperado golpe de timón y restaurar así la maltrecha confianza de la eurozona en los mercados. Pero ayer Alemania ya se encargó de rebajar las expectativas al insistir en que muchos países no han comprendido la urgencia de la situación, y por ello un alto funcionario del Gobierno germano dijo que era «más pesimista que hace una semana» sobre los resultados. La cumbre se presenta así difícil e intensa, con un factor añadido para tener en cuenta: la posición del Reino Unido, un país no miembro del euro que ya ha advertido que defenderá los intereses nacionales y del sector financiero de la City en un nuevo tratado, bajo la amenaza del veto.

Francia y Alemania llegan a la cumbre con una propuesta común y un núcleo innegociable: una reforma del tratado o una nueva carta magna con los 27 Estados miembros y, si no, al menos para los 17 países que comparten el euro más aquellos que quieran sumarse. El objetivo de París y de Berlín es que en marzo esté suscripto el nuevo tratado, pese a que el camino de la ratificación, como ya se sabe, es largo y complicado.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quieren sanciones automáticas para los países que incumplan el déficit (3% del PBI), incorporar en las constituciones nacionales esa «regla de oro» y que la verifique el Tribunal de Justicia de la UE. También persiguen adelantar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), imponer una tasa a las transacciones financieras y armonizar el impuesto de sociedades. Los encuentros mensuales de líderes del euro mientras dure la crisis es otra idea del eje franco-alemán, que rechaza los eurobonos -como propone Van Rompuy- y un mayor papel del BCE. Alemania dijo ayer que la vía acelerada que propone Van Rompuy para revisar el tratado a través de la modificación del protocolo 12 -procedimiento por déficit excesivo- y completarla con reformas en leyes secundarias es un «truco» para evitar una verdadera reforma. En este protocolo se incluirían la «regla de oro» para la eurozona, el control por parte del Tribunal de Justicia sobre su implantación y un mecanismo de corrección automático en caso de desviación del objetivo de déficit y deuda. Estos cambios requerirían la aprobación de los 27, pero no una ratificación a nivel nacional. La vía más completa, pero también más complicada, es revisar los artículos del tratado referidos a la Unión Económica y Monetaria para modificar el artículo 136 -disciplina fiscal- y revisar el protocolo 14 sobre el eurogrupo. Se modificaría el procedimiento por déficit excesivo para la eurozona, al reforzar su automatismo en la apertura del proceso y en la toma de decisión de las sanciones, que se aplicarían salvo que se oponga una mayoría cualificada inversa. También se otorgaría un mayor poder a las instituciones europeas para controlar los presupuestos y aprobar las grandes reformas económicas de países rescatados. Otro elemento importante es el fortalecimiento de los llamados «cortafuegos», sobre todo del fondo permanente de rescate, el MEDE, que debería poder recapitalizar directamente la banca y tener la naturaleza de una institución de crédito, lo que le daría acceso a los recursos del BCE, además de tener una capacidad de préstamo por encima de los 500.000 millones de euros establecidos. Berlín y París pretenden adelantarlo un año y, al igual que Van Rompuy, eliminar el error cometido por Alemania cuando convenció a Francia de implicar a los acreedores privados de deuda en una potencial quita de bonos. También quieren que las decisiones en el MEDE no se tomen por unanimidad, sino por una mayoría del 85%, mientras Van Rompuy pretende limitar la unanimidad sólo a ciertos casos, como lo hace el FMI, al que quiere dotar de más recursos con préstamos bilaterales.

Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA y Reuters

Dejá tu comentario