Cómo emprender con impacto social desde el mundo digital

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Una argentina que busca empoderar a las chicas en tecnología y un mexicano que promueve el desarrollo de startups por parte de jóvenes vulnerables, muestran que lo digital puede cambiar a la sociedad.

"Sustentabilidad no es solo pensar en verde", ese mantra se afianza cada vez con más fuerza entre los que poco conocen del mundo responsable. El universo digital donde lo abstracto impera, también puede ser reservorio de emprendimientos con impacto social como es el caso de una argentina que busca reducir la brecha de género digital y un mexicano que fomenta el desarrollo de startups entre la población más joven.

Ambos emprendimientos, "Chicas en Tecnología" y "Su Impacto" nacieron como la idea de democratizar del acceso a la formación en habilidades de innovación dirigida a jóvenes y a mujeres para lograr la inclusión educativa y económica.

"La sustentabilidad no tiene que ser ecológica, tiene que ser un modelo de eficiencia y eficiencia que impacte en la economía, en la ecología, en todo en su conjunto", sentencia el mexicano Víctor Moctezuma, fundador de "Su Impacto", un emprendimiento que conecta graduados de universidades públicas con grandes empresas.

La propuesta de Moctezuma se basa en talleres de formación para nuevos emprendedores. Su programa insignia ThinkCamp es un curso práctico de desarrollo de habilidades para que los participantes puedan ingresar rápidamente al mercado laboral y está dirigido a graduados de universidades públicas que representan el 86% de los graduados en México. La metodología parte de la definición de un problema que les gustaría resolver en su entorno, seguido por el diseño de una solución y finalmente un prototipo tecnológico hecho en colaboración con sus pares. "Los estudiantes aprenden a pensar en grande y darse cuenta de que son capaces de crear un producto funcional desde cero en un período muy corto", explica. El producto tiene que tener el potencial de afectar a más de 10 millones de personas y ser patentado. En cinco años ya se registraron 117 prototipos, hay más de 30 en proceso y se crearon más de 250 trabajos.



Para Melina Masnatta, cofundadora de "Chicas en Tecnología", "la creación de un emprendimiento consiste es poder hacer las cosas de diferente manera. Tenemos un gran acceso a la información y hay que ver qué hacemos con ella, desde ahí pueden surgir buenas soluciones con un impacto positivo", analiza. Su organización promueve un abordaje integral para reducir la brecha de género en ciencia y tecnología, que pone en el centro de la escena a las jóvenes entre 13 y 17 años. Las chicas que participan desarrollan una trayectoria formativa que les permite aprender a identificar problemas de su entorno, investigarlos y diseñar soluciones a través de apps posicionándose como agentes de cambio en sus comunidades.

"La idea es que la sociedad empiece a identificar que las mujeres tenemos la potencialidad de crear una solución tecnológica a un problema cotidiano", define. Uno lo de programas que desarrollaron busca que se realicen donaciones eficientes en momentos de inundaciones. Mediante la app se puede coordinar la entrega de donaciones y conocer que elementos necesita la población inundada.

Este tipo de emprendimiento muchas veces se encuentra con el freno de no poder conectarse fácilmente con el mundo de los negocios, por lo que acuden articuladores como Ashoka (una organización que promueve emprendimientos sociales) que les brinda formación y networking. También hay empresas que están comprometidas con el fomento de estas iniciativas como Mercado Libre, que los ayuda a hacer escalar sus ideas o en el caso de productos venderlos en su plataforma.



"Creemos en el emprendedurismo como uno de los motores fundamentales de generación de cambio", afirma Pedro Arnt, vicepresidente ejecutivo de finanzas de Mercado Libre sobre por qué apoyan a emprendedores sociales y sostiene que "la tecnología es una herramienta de transformación social, de generación de riqueza, de cambio en la economía". Frontal, Moctezuma reclama que las empresas indaguen sobre qué inconvenientes de la sociedad están solucionando con sus acciones y en ese sentido las invita a conocer a innovadores digitales que desarrollan productos que realmente impactan. "¿Que tan difícil es hacer el codesarrollo de tu modelo de negocio con un emprendedor que ha descubierto en el mercado algo diferente para hacer?", se pregunta. Además apuesta al espíritu joven que tanto gusta a la empresa, pero advierte que debe dejar de tenerse como un mantra corporativo y traducirse en relaciones reales. "La clave es desarrollar en conjunto con los jóvenes y acelerar el proceso de innovación tecnológica", cierra.

Por su parte, Masnatta destaca que como Argentina no es productora de tecnología es que hay que crear un ecosistema. "Trabajar en tecnología es crear tu propio emprendimiento", dice y por eso apuestan por la articulación con organizaciones y empresas aunque su foco principal es la formación de chicas para motivarlas a estudiar carreras afines porque, según una investigación propia, en nuestro país solo el 16% de los estudiantes de carreras tecnológicas son mujeres. Por último la desarrolladora explica que también se enfrentan a diario con prejuicios de género y señala: "Que la igualdad de género esté en agenda a veces juega en contra porque muchos los ven solo como un trending topic, hay que entender que estamos ante un cambio cultural".

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