26 de diciembre 2008 - 00:00

Como Kirchner, Duhalde relojea pacto Solá-Macri

Por razones diferentes, en algún punto antagónicas, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde parecen compartir una misma obsesión: observar con frío detenimiento, pero también con cierta alarma, el avance del pacto político que sellaron Mauricio Macri y Felipe Solá.
En simultáneo, Kirchner y Duhalde hacen movimientos o emiten gestos destinados a Solá. El patagónico no ahorra gritos de guerra; el bonaerense, más conciliador, usó otro recurso: le advirtió al ex gobernador cuál es su principal debilidad política.
«Felipe debe demostrar que puede estructurar una fuerza» para competir en 2009, avisó Duhalde con un objetivo preciso: hacerle notar que su acuerdo con Macri puede no alcanzarle para un buena performance electoral si no tiene fiscales y «cuidavotos».
«Felipe está en una tarea que nunca ha hecho, que es la de tratar de organizar una estructura que le permita llegar a postularse. Y está en ese desafío, nunca lo ha hecho. Siempre ha sido seleccionado», enfatizó el ex presidente. Es, claro, lo que él dice por aportarle.
De fondo, la tensión es otra. Duhalde recela el acercamiento, con pacto de por medio, que une a Solá y Macri, lo que aparece como una complicación para sus planes. El porteño ha dicho más de una vez que Duhalde es su límite para el armado en Buenos Aires.
Reproche
El ex presidente interino lo sabe y llegó, incluso, a reprochárselo en público. «Antes venía a la cancha conmigo; ahora dice que no quiere mostrarse conmigo», se confesó, meses atrás, por radio. Macri, en tanto, sigue en la misma tesitura: huir de cualquier ensamble con Duhalde.
En las charlas que comanda en el MPA, el ex gobernador y ex intendente de Lomas de Zamora ha deslizado su preocupación esencial: que el dúo Macri-Solá se instale como el ala filoperonista y los relegue a él y a su candidato, Francisco de Narváez, en la grilla electoral.
Es más. Duhalde se atribuye haber sido la influencia esencial para que Solá deje el bloque del FPV y se largue, por las suyas, a un armado anti-K. Tras ese paso, hasta lo mostró en el MPA junto a su esposa, Chiche Duhalde, a quien Solá le pidió perdón por críticas pasadas.
A partir de entonces, en el imaginario de Duhalde se abonó la idea de un doble juego: a De Narváez y a Solá, primero por separado, para hacerlos confluir luego en un armado de matriz peronista y postura anti-K. Esa táctica dual le generó cortocircuitos con De Narváez.
Avance
Pero Solá se arrimó a Macri, empezó a caminar seguido junto a Jorge Macri en la provincia y avanza, sin descanso pero con cuidado, hacia una conjunción electoral. Se trata, de todos modos, de un acuerdo de extrema fragilidad que, por eso, excluye hablar de 2011. En el corto plazo, a pesar de los coqueteos de Solá con Margarita Stolbizer y con Julio Cobos, ese ensamble parece encaminado. Claro, mientras lo acordado sea encarar juntos 2009 sin hacer planteos, ni siquiera ambiguos, sobre 2011, cuando ambos podrían enfrentarse. La advertencia de Duhalde al antecesor de Daniel Scioli sobre la necesidad de construir un ejército electoral lleva el sello del PJ bonaerense: el supuesto de que cualquier aventura política que quiera llegar a las urnas requiere un armado territorial. Como contracara, el duhaldismo residual trata de mostrar a su tropa activa y en marcha al lado de De Narváez. A esa tarea, el ex presidente envió a Alfredo «Tati» Meckievi y a su ex jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, hasta hace unas semanas obediente funcionario de Scioli.
Pero Duhalde no descuida a Solá. Entre los principales laderos del ex gobernador aparece Gerónimo «Momo» Venegas, líder del gremio de peones rurales UATRE y de Las 62 Organizaciones. Además de escolta, con relación fluctuante, de Hugo Moyano en la CGT.
«Que Felipe se cuide: que tenga en cuenta que si se enoja, Duhalde silba y el 'Momo' y Sarghini lo dejan solo a Solá», avisan, crípticos, cerca del lomense. Gestos y palabras cruzadas, la antesala de una agitación que hace sacudirse al peronismo.

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