18 de abril 2013 - 00:00

Con pompa y polémica despidieron a Thatcher

Familiares despiden los restos de la ex primera  ministra, Margaret Thatcher, al culminar los funerales  en la catedral de San Pablo, Londres.
Familiares despiden los restos de la ex primera ministra, Margaret Thatcher, al culminar los funerales en la catedral de San Pablo, Londres.
Londres - Decenas de miles de personas dieron ayer su último adiós a la ex primera ministra Margaret Thatcher, figura tan ineludible como controvertida de la historia moderna británica, en un imponente funeral militar que culminó con una misa en la catedral de San Pablo.

La reina Isabel II de Inglaterra encabezó el selecto grupo de 2.300 invitados, entre los que hubo también representantes de 170 países, que asistieron a la ceremonia religiosa en recuerdo de la "Dama de Hierro", que ocupó el 10 de Downing Street entre 1979 y 1990, y falleció el 8 de abril, a los 87 años de edad. La embajadora argentina en el Reino Unido, Alicia Castro, había sido invitada al funeral, pero desistió de concurrir. La lista de invitados había sido confeccionada por los dos hijos de Thatcher (uno de ellos, traficante de armas) y dos nietos.

La sobriedad de la misa contrastó con la pompa y el boato de la procesión fúnebre, que congregó a una muchedumbre en las calles de Londres, donde una minoría de manifestantes hizo oír algunos abucheos y gritos de "Maggie, basura" o "¡Qué despilfarro!" .

Los detractores condenaron sus radicales políticas económicas, que dejaron a muchos trabajadores de industrias productivas sin empleo, con pancartas con lemas como "Descansa en vergüenza".
Otros expresaron su descontento por el alto costo del funeral, evaluado por la prensa en 10 millones de libras (u$s 15,3 millones), pero la Policía, que movilizó a 4.000 agentes, no registró ningún incidente.

El primer ministro, el conservador David Cameron, heredero político de Thatcher, leyó un pasaje de la Biblia durante la ceremonia, que reunió a todos los sucesores de la "Dama de Hierro", incluido el laborista Tony Blair, y a las principales figuras políticas de los últimos treinta años.

El féretro de Thatcher fue introducido a hombros en la catedral por ocho militares, de los 700 que por expreso deseo de la difunta participaron en representación de los tres ejércitos, y en particular de los regimientos asociados a la guerra de las Malvinas. Ese conflicto, como ella misma admitió, marcó un antes y un después de su Gobierno, al ver disparada su alicaída popularidad de inicios de 1982.

El cuerpo de Thatcher pasó la noche del martes en el Parlamento, del que fue miembro durante más de medio siglo desde 1959, antes de emprender un recorrido en coche fúnebre hasta la catedral, pasando por última vez por Downing Street, que ocupó más tiempo que cualquier otro primer ministro en más de 150 años.

Brillaron por su ausencia ayer, por diversos motivos, los expresidentes de EE.UU., todos invitados en nombre de la "relación especial" que mantienen ambas naciones y que Thatcher profundizó con su alianza con Ronald Reagan para ayudar a derrotar al comunismo. La prensa criticó el bajo perfil de la delegación enviada por el actual mandatario Barack Obama, compuesta por dos exsecretarios de Estado de la era Thatcher, James Baker y George Schultz.

Más de dos décadas después de haber dejado el cargo, Thatcher no era más que una sombra de lo que fue, y vivía apartada desde hacía años de la vida pública debido a una demencia senil y a una serie de apoplejías. Tras el funeral, la "Dama de Hierro" fue incinerada y sus cenizas reunidas con las de su esposo, Denis, fallecido en 2003 tras 50 años de matrimonio, en los jardines del Royal Hospital Chelsea de Londres.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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