7 de abril 2014 - 00:00

Con recital de Lady Gaga se cierra mítica sala neoyorquina

Lady Gaga pondrá hoy el broche a Roseland Ballroom, sala por la que pasaron Frank Sinatra,  Louis Armstrong, Count Basie. Madonna o los Rolling Stones.
Lady Gaga pondrá hoy el broche a Roseland Ballroom, sala por la que pasaron Frank Sinatra, Louis Armstrong, Count Basie. Madonna o los Rolling Stones.
Nueva York - Roseland Ballroom, la mítica sala de conciertos y de baile neoyorquina que durante casi 100 años entretuvo con música a los habitantes de la Gran Manzana, cierra hoy definitivamente sus puertas, con Lady Gaga como maestra de ceremonias. El célebre night club, uno de los lugares de culto de la ciudad, nacido tras al final de la Primera Guerra Mundial como sala de baile "solo para blancos", será demolida. En su lugar será construido el enésimo rascacielos de una Manhattan que vuelve a apuntar al cielo a golpe de cemento armado.

"Roseland Ballroom" es una pequeña sala de conciertos ubicada en un edificio de tres pisos Art Deco en la calle 53 West, donde en los años 30 tocaron Louis Armstrong y Count Basie. En el 2000 la cantante Fiona Apple tuvo un célebre colapso nervioso y abandonó el escenario a mitad de concierto. Madonna, los Rolling Stones y Frank Sinatra también se exhibieron en el Roseland. Para Lady Gaga, el concierto de despedida de hoy representa también su primera vez en el escenario del Ballroom: "la única sala de la ciudad donde no he cantado nunca", dijo al semanario "New Yorker". Y es que en noviembre de 2013, para sorpresa y disgusto de los habituales de la sala, se supo que los siete conciertos que Lady Gaga iba a dar en abril, el último de los cuales será hoy, pondrían el broche de oro al "Roseland Ballroom".

Para Nueva York el cierre de la legendaria sala representa otro pedazo de historia que desparece, tras el final de locales históricos como Studio 54, CBGB, Village Gate y Bitter End. sin contar por otra parte a la mítica sala de baile de Harlem donde fue asesinado Malcolm X, la "Audubon Ballroom", que ha sido parcialmente demolida hace un año para trasformarla en centro de investigación, pese a las protestas de los activistas cívicos. Roseland no es por lo tanto la primera, ni será la última sala que cambie de destino, dejándose a la espalda sus fantasmas: desde una Ella Fitzgerald jovencísima en 1940 (de cuya actuación quedan las grabaciones en los archivos de la NBC) hasta Kurt Cobain, quien milagrosamente se recuperó de una sobredosis para actuar en esa sala con los Nirvana en 1993, el año antes de morir víctima de la heroína.

Agencia ANSA

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