10 de mayo 2010 - 01:17

"Con tasas del 15% en Grecia, ninguna deuda es manejable"

• Entrevista a Diana Mondino: «canje es caro», aseguró

Diana Mondino
Diana Mondino
«Con una tasa del 15% ninguna deuda es manejable, como ya hemos comprobado en la Argentina», dijo la economista Diana Mondino en relación con la crisis griega. Explicó que el viernes pasado la deuda griega cotizaba a casi el 15%, y si para enfrentar la situación actual recibe los préstamos del FMI y otros países, su deuda será del 150% del PBI.

La directora de Asuntos Institucionales de la UCEMA y profesora de Finanzas definió el canje de deuda argentino como «indispensable, tarde y caro». Y comentó que igualmente el principal problema aquí no es económico, sino político. «Los verdaderos indicadores no son tan malos, a pesar de todo. Tenemos un déficit fiscal que no se reconoce; hemos destrozado el sistema previsional, que a partir de 2011 será escandalosamente deficitario, y estamos cerrando la economía. Éstas son decisiones políticas», precisó.

Periodista: Las Bolsas del mundo se desplomaron la semana pasada. ¿Cuánto cree que durará esta situación internacional?

Diana Mondino:
Esta situación va durar años, ya que Europa en general enfrentará una fuerte caída del euro. Y dado que junto con Estados Unidos son los principales compradores del mundo, todos los países que les venden, como la Argentina, tendrán alguna dificultad. Con Grecia, los inversores comprobaron súbitamente que algunos países desarrollados también tienen riesgo de default. Al subir dramáticamente el nivel de riesgo en Grecia y algunos otros países, claramente la inversión en acciones es menos atractiva. Surgió una rápida aversión al riesgo, ya que es obvio que éste es un problema económico al que los políticos no quieren enfrentarse.

P.: ¿Cree entonces que habrá más contagio de la crisis griega?

D.M.:
El tema es ya similar en varios otros países, pero la magnitud es distinta. El viernes, la deuda griega cotizaba a casi el 15%, y si para enfrentar la situación actual recibe los préstamos del FMI y otros países, su deuda será del 150% del PBI. Con una tasa en ese nivel, ninguna deuda es manejable, como ya hemos comprobado en la Argentina.

P.: ¿Cómo impacta esta nueva crisis en la Argentina?

D.M.:
Es difícil saberlo. En comparación, la precaria situación fiscal argentina no parece tan mala ahora. Pero pareciera que ahora seremos más los que competimos por los inversores a los que les gusta el riesgo compensado con una alta tasa.

P.: ¿La crisis en EE.UU. pasó a un segundo plano?

D.M.:
La flexibilidad de la economía americana es enorme y ya están mejorando algunos indicadores. Esto va a fortalecer notablemente el dólar frente a todas las monedas, no sólo el euro, ya que es la moneda de reserva. Pero va a perjudicar su saldo comercial y va a poner presión adicional sobre las empresas americanas para poder competir. Sin embargo, creo que el principal problema vendrá desde China, ya que también tiene una situación de creciente inestabilidad y también se está quedando sin mercados para exportar.

P.: ¿Cómo evalúa el nuevo canje de deuda presentado por Amado Boudou?

D.M.:
Como indispensable, tarde y caro.

P.: Pero se comienza a solucionar uno de los mayores problemas del país. ¿O quedan otros igualmente importantes?

D.M.:
El principal problema argentino no es económico, sino político. Los verdaderos indicadores económicos no son tan malos, a pesar de todo. Digo verdaderos porque no es sólo en el INDEC donde hay trampitas. Tenemos un déficit fiscal que no se reconoce, dado que sólo se computan las partidas cuando se pagan, y no por las deudas que tiene el Gobierno. Hemos destrozado el sistema previsional, que a partir de 2011 será escandalosamente deficitario, y estamos cerrando la economía. Son todas decisiones políticas, que podrían blanquearse y, aun cuando no se modifiquen, al menos sabríamos dónde estamos parados. Es indispensable que haya claridad. El «modelo» no existe: decir que tenemos superávits gemelos sobre la base de no pagar nuestras deudas y no permitir importar, es una gran mentira.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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