12 de octubre 2018 - 22:17

Con tregua negociada, la Corte busca sofocar crisis institucional

• POR UNANIMIDAD, CREARON "SUPERSECRETARÍA" PARA ABSORBER COMUNICACIÓN Y DEJAR ATRÁS PELEA POR EL CIJ
Sucesivas charlas privadas entre Rosenkrantz y Lorenzetti aplacaron interna feroz pero no garantizan pax duradera por heridas mutuas. Thury Cornejo, hombre clave.

Carlos Rosekrantz y Ricardo Lorenzetti
Carlos Rosekrantz y Ricardo Lorenzetti
La Corte Suprema de Justicia decidió tender sobre sí misma un manto de piedad tras la interna que estalló públicamente por el manejo de la comunicación oficial y buscó salir del laberinto institucional al que había entrado mediante la creación de una "supersecretaría" que concentre la mayor parte de funciones delegadas desde la presidencia por Carlos Rosenkrantz. Por unanimidad, los cinco ministros estamparon sus firmas en tres acordadas en las que colocan a Valentín Thury Cornejo secretario letrado de su vocalía- al frente de la Secretario de Desarrollo Institucional. De ella dependerá no solo la comunicación (degradada a dirección y con el abogado y periodista Ariel Alberto Neuman comandándola), sino también las relaciones con los jueces, modernización y un ambicioso proyecto de consolidación de la imagen pública del Poder Judicial en su conjunto. Según los observadores de la actividad del cuarto piso del Palacio de Tribunales fue sólo un cambio de nombre y una reorganización de funciones con el único fin de dar por saldada la disputa y encauzar el daño.

La resolución terminó de madurarse anoche, en pleno cocktail de cierre de la reunión de J-20. Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti limaron asperezas (en varias y sucesivas charlas privadas) luego del cruce de misivas donde este último lo acusó de violento, autoritario y mediocre. La munición gruesa que se arrojaron desde ambos lados entró en una tregua con el fin de enviar un mensaje de aplacar la crisis institucional que había escalados niveles insospechados y se ubicó en la peor en la historia de la Corte. No fue un enfrentamiento técnico ni por el contenido de un fallo. Tampoco fue una cuestión administrativa, sino el choque de estilos que derivó en un encontronazo personal. Colaboraron el resto de los ministros para encontrar una solución que pacifique, asustados por el ánimo pendenciero que había adquirido el conflicto. Se detalló en la acordada los alcances de la nueva secretaría, se puso en funciones a las personas encargadas a futuro, y se agradeció la gestión anterior en materia comunicativa, con foco en el Centro de Información Judicial (CIJ). De esta manera se conformaba a las dos partes. No existió, pero ese gesto equivalió a que frente a sus colegas, ambos jueces se dieran la mano con gesto adusto para hacer las paces, a sabiendas de que los dos tenían un ojo morado por la reyerta.

El nombramiento de Thury Cornejo evaporó también la fantasía de un sector de la Corte de que una eventual revitalización de la Secretaría que estaba a cargo de Alfredo Kraut iba a tener a Elena Nolasco como beneficiaria. Por ahora, Daniel Marchi conservó el cúmulo de atribuciones de su Secretaría de Administración y no debió elegir bando. Hubo una reevaluación del propio Rosenkrantz sobre el paso en falso. La réplica de Lorenzetti lo había dejado perplejo pese a que conocía el contenido de la nota en plena apertura del J-20. "Las cosas van a ir acomodándose", aseguraron fuentes judiciales sobre el clima que hasta ayer continuaba cortándose con cuchillo. Por ahora, los dos contendientes y sus huestes volvieron a sus respectivas trincheras.

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