2 de julio 2012 - 00:00

CONFLICTO SIN CONTROL

La estrategia de Felipe Calderón contra el narcotráfico comenzó en diciembre de 2006 y consistió en militarizar con más de 60.000 efectivos las zonas comprometidas por las bandas criminales.

El amplio despliegue de uniformados y la captura o muerte de capos causaron rupturas dentro de las carteles de la droga y una guerra cada vez más feroz entre ellos por el control de territorios y mercados.

Hubo una diversificación del negocio de los carteles: dejaron de dedicarse sólo al tráfico de estupefacientes para ampliar sus negocios a la extorsión, el secuestro de inmigrantes, el robo de combustible y la falsificación de productos.

Los asesinatos se hicieron más frecuentes y crueles, con decapitaciones, fosas colectivas, cuerpos colgando de puentes y matanzas que alcanzaron también a inocentes.

Si entre 2001 y 2006 hubo unas 8.000 muertes ligadas al crimen organizado, en el Gobierno de Calderón se pasó a más de 50.000 en cinco años, batiendo récords año a año.

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