10 de junio 2010 - 00:00

Congelar óvulos: una tendencia en aumento

Los avances científicos han provocado hechos que parecían imposibles. Desde la llegada del hombre a la Luna, hasta la clonación o la manipulación de genes sólo eran parte, hace un siglo, de películas de ciencia ficción, pero hoy pertenecen al mundo de lo real. Además, la tecnología le permite a las mujeres posponer la maternidad y dedicarse a su desarrollo personal a través del congelamiento de óvulos. Esta técnica recibe cada año más consultas y en 2009 aumentaron un 20%.

«Durante los últimos 10 años hubo entre 30 y 50 mujeres por año que realizaron un congelamiento de óvulos. En 2009 tuvimos 60. Hay una clara tendencia de aumento en quienes se realizan el procedimiento, así como en la cantidad de consultas», aseguró la doctora Ester Polak de Fried del Centro Especializado en Recepción (CER).

La mayoría de las mujeres que eligen este procedimiento tienen entre 35 y 40 años, a pesar de que la edad en la que los óvulos son más fértiles es hasta los 30 años. Por eso, los especialistas recomiendan que el procedimiento se haga entre los 20 y los 30 años, pero esto no sucede ya que las mujeres no piensan en esos años en la maternidad.

«Las jóvenes que congelan sus óvulos lo hacen por cuestiones oncológicas», según el doctor Marcos Horton, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva. «La nueva técnica (la vitrificación) tiene no más de un año y medio y supera a la anterior. Antes, de 10 óvulos congelados servían 3. Ahora funciona el 90%», explicó.

Sin embargo, varios especialistas ponen reparos en esta técnica, ya que aseguraron que en los procesos de congelamiento y descongelamiento de los óvulos, éstos pierden mucha fertilidad. «La tasa de embarazo es del 30% en mujeres menores de 35 años. Las mayores de 40 tienen menos del 40% de posibilidades de quedar embarazadas por lo que a ellas les puede dar una chance. Si van a tener hijos antes de los 40 no les conviene», sostiene el doctor Sergio Papier, director médico del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGYR), quien explicó que debido a que la vitrificación es muy nueva, son pocas las mujeres que ya utilizaron sus óvulos congelados.

Papier aseguró que las consultas por esta técnica aumentaron un 20% en lo que va del año respecto de 2009, pero que una minoría la llevó adelante porque «los beneficios son pocos» aunque reconoce que ésta «soluciona una angustia a futuro», agregó.

El doctor Nicolás Neuspiller tiene una visión más drástica ya que califica a la técnica como una farsa debido a las bajas posibilidades de éxito y de que hay muchas chances de que no funcione. Él también reconoce que la mayor difusión de este proceso provocó más consultas, pero «nosotros siempre decimos la verdad. Hay sólo 20% de posibilidades de que funcione», advirtió.

El precio del tratamiento varía desde los $ 6.000 hasta los $ 15.000, pero se debe pagar un costo de mantenimiento de alrededor de u$s 100 por año.

La vitrificación se diferencia de la técnica anterior porque permite reducir de manera mucho más rápida la temperatura de los óvulos a -196°C. Esta evita que en los óvulos se forme hielo, riesgo que sí hay en el método anterior por lo que el porcentaje de supervivencia de los óvulos es mucho mayor.

El proceso completo consiste en una estimulación hormonal, y en la extracción de varios óvulos mediante una sencilla intervención llamada punción ovárica. Una vez recuperados esos ovocitos, se vitrifican en el laboratorio y se mantienen almacenados en nitrógeno líquido durante un tiempo indefinido. Otra de las ventajas de este proceso es que se pueden conservar indefinidamente.

Si más adelante la mujer decidiera utilizar los óvulos congelados, se descongelarán los ovocitos que luego serán inyectados por el método ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides) y, una vez formados los embriones, se colocarán en el útero en un endometrio previamente preparado.

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